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lunes, 18 de noviembre de 2024

EL ENTRENADOR TRANSVERSAL


Después de haber entrenado durante varios años divisiones infantiles y de observar y tratar empírica y científicamente porqué en algunos casos existía deserción sin fundamentación alguna (las respuestas eran vagas, tanto de jugadores como de padres y de los entrenadores), decidimos interiorizarnos en el tema.

Luego de variadas consultas a antiguos entrenadores, psicólogos y maestros formales, llegamos una conclusión que puede morigerar aquélla deserción y ayudar a la contención de nuevos jugadores infantiles.
En primer lugar, los niños llegan al club en su mayoría, sin saber qué es el rugby, para qué los llevaron sus padres, y mucho menos porqué lo invitó su amiguito.
Vienen de ámbitos muy distintos.

Hagan Uds. un simple retroceso en vuestras vidas y realicen las mismas preguntas que están más arriba. Seguramente no sabrán contestarlas, y los que sí pueden hacerlo, bienvenidos sean.

Piensen y reflexionen:
- Los niños actuales decididamente son diferentes a aquellos que nosotros supimos conocer.
- No tienen posibilidades de ejercitar su motricidad (no todos viven en barrios cerrados, ni pueden jugar con sus amigos en la vereda del barrio, y solo existen honrosas excepciones del sistema formal educativo que destina fondos y recursos a estos temas).
- Nacieron en la era digital. Su realidad es distinta, sus acciones se transmiten a través de aparatos electrónicos y no en un campo de juego o una vereda cualquiera.
- Sus padres, en la mayoría de los casos están demasiado ocupados en sus asuntos para dedicarles tiempo a los juegos físicos que ayudaría muchísimo a los entrenadores de rugby.
- Recibir o atestar un golpe (siempre bien intencionado), tampoco existe en la realidad de estos niños, sus relaciones son a la distancia (del cable de la computadora o del teléfono).
- Así, podríamos repetir y descubrir decenas de situaciones similares que contradicen lo que luego los entrenadores tratamos de enseñar en los entrenamientos en el club.

Entre éstas reflexiones descubrimos junto a los profesionales de la psicología y personas idóneas consultadas, que los entrenadores estamos incurriendo en un error involuntario que es a nuestro humilde modo de ver, grave, que expulsa jugadores en vez de reclutarlos y retenerlos.
Imaginen un niño (me pasó muchas veces), que viene por primera vez al club (estamos hablando siempre de niños, no de juveniles, ese es otro tema más complicado). La realidad de ese niño hasta que pisó el club es: su familia, su escuela, y sus amigos circunstanciales.

Qué hacemos equivocadamente nosotros?
Inmediatamente los introducimos al grupo, tratamos que sea aceptado por todos, e inevitablemente, con dos o tres indicaciones, le resumimos las reglas de un deporte que tiene demasiadas para aprender, generalmente ilógicas desde la mirada del deporte más practicado en la Argentina (fútbol) y por sobre todo, que tiene un roce necesario de cuerpos, campo de juego y el objeto (pelota) que es diferente a todas las ya conocidas por ellos.

Sitúense por unos instantes en la percepción de ese niño:
1) Quizás vino invitado por un amigo,
2) Quizás lo llevó un padre exrugbier que pretende que sea un Puma en dos partidos,
3) Quizás lo trajo un padre que de rugby no tiene la menor idea.
Es una situación difícil y que aparece a veces como traumática.

Hasta aquí, las críticas que hacemos, inclusive a nosotros mismos.
Pero como todos los problemas, aparece la luz de las soluciones, que son las que proponemos, pueden haber muchas más, pero estas son las concluyentes:

1.- Crear un gabinete de “recepción del nuevo jugador” que NO debe ser ni el entrenador de la división a la cual corresponde se incluya el niño, ni el manager, ni el secretario del club.
2.- Necesariamente debe ser uno o varios entrenadores carismáticos, que “reciban” a estos nuevos jugadores.
3.- Estos deberán: mostrarles el club en su totalidad (puede ser en compañía de sus padres, eso facilitará la confianza hacia el novel jugador), explicarles de qué se trata el rugby y porqué es el mejor deporte para nosotros, y luego presentarlo a sus compañeros.
4.- Por lo menos durante dos meses u ocho entrenamientos, enseñar las destrezas básicas correctamente, vincularlos con los miedos que deben superar (el contrario, la pelota, el piso, etc.), y demostrarles que jugar no es golpearse ni sacrificarse, sino que, jugar es DIVERTIRSE.
5.- Una vez preparados, incluirlos en el grupo, sin menospreciar el natural cinismo de los niños, lo que también ocasiona muchas veces deserciones inesperadas de niños que podrían compartir con sus compañeros toda su vida dentro del club que tanto amamos.
6.- Debe ser una tarea normal, no forzada, lo más natural posible, así, cuando se incorporen definitivamente al grupo al cual corresponden se incluyan, la autoestima de estos “NUEVOS” se encuentre alta, porque saben que pasaron por una etapa evolutiva corta pero muy necesaria, que sus mismos compañeros de club le brindaron para un mejor bienestar en el ingreso al rugby como deporte lúdico.
7.- En los casos en los cuales se produzca algún retroceso, (que también es natural), no vendría mal volver al “gabinete” por un par de semanas y reforzar los conocimientos.
8.- En las tareas grupales, donde no existe el roce, por ejemplo la ejercitación exclusivamente física, podrían estar incluidos en sus grupos respectivos para ir morigerando la resistencia a la inclusión de “nuevos” que manifiestan natural y repito cínicamente los niños
9.- Por ningún motivo deberíamos estigmatizarlos, solamente, están aprendiendo lo que “…ustedes ya saben, esa debería ser la respuesta…”. Los niños no indagan demasiado, recuerden que siempre hacen lo que ven, y si todos observan que al “nuevo”, cuando se ponga la camiseta el domingo no se le va a caer la pelota, ni se va a amedrentar ante un tackle, no son incapaces de comprender que todo ese trabajo los beneficia como conjunto.
10.- Es cuestión de animarse a practicarlo. Obtendremos también mayor seguridad (regla básica del rugby infantil), el agradecimiento de los padres (por nuestra preocupación en el tema), la sonrisa de los que “ya saben jugar” porque comprenderán el trabajo que se está haciendo, y el inestimable reconocimiento de nuestros colegas entrenadores, puesto que no deberán repasar conceptos ya aprendidos cuando el “nuevo” se incorpora y el grupo no perderá su homogeneidad.
11.- Hay que animarse y buscar los recursos humanos necesarios, no es imposible practicar esta idea que ya se realiza en clubes del exterior y de nuestro país.


Luis Horacio Ibañez Gattelli
Twitter  

Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.

viernes, 7 de julio de 2023

EVALUACIONES Y TESTEOS FÍSICOS (I)


Para qué necesitamos evaluar?
El éxito de un programa de entrenamiento depende de la performance alcanzada, asociada a ese entrenamiento.

Cómo se puede evaluar ese entrenamiento?
El testeo y la medición son los medios para la recolección de información que determinan las evaluaciones de performance y las decisiones a tomar.

Cómo es el proceso de evaluación?
Todo el proceso de medición/evaluación consta de seis etapas, cíclicas, a saber:
+ La selección de las características a medir,
+ La selección del método conveniente de medición,
+ La colección de esos datos,
+ El análisis de los datos seleccionados,
+ La toma de decisiones,
+ La implementación de esas decisiones.

Todas las etapas arriba mencionadas se complementarían con el jugador y con el entrenador, especialmente el análisis y la toma de decisiones de una correcta acción.

Cuáles son los requerimientos para un test?
En la construcción de un test es importante estar seguros de medir los factores requeridos a ser testeados, debiendo ser más objetivos que subjetivos.

Haciendo eso, todos los test deberían ser válidos (testear lo que se pretende realmente), fiables (capaz de ser repetido), y objetivos (producir un resultado independientemente de quien lo evalúe).

Por consiguiente, en un test los siguientes puntos deberían ser considerados:

- Cada test debería medir sólo un factor,
- El test no debería requerir ninguna técnica de competencia de parte del deportista (a menos que sea la conducta técnica la evaluada),
- Tomar las precauciones del caso, logrando que el deportista entienda exactamente lo que se espera de él, qué está siendo medido y porqué,
- El procedimiento del test debe estandarizarse estrictamente en términos de administración, organización y condiciones ambientales.

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miércoles, 13 de julio de 2022

DIRECCIONES DEL ENTRENAMIENTO EN EL RUGBY


"Preparación del deportista es el aprovechamiento de todo el conjunto de medios que aseguran el logro y la elevación de la predisposición para alcanzar resultados deportivos." (Matveiev).


Cuando uno planifica el entrenamiento de un equipo se encuentra con diferentes dificultades. En una estructura planificada existe un porcentaje de preparación física, técnica, táctica, emocional.

Qué tendríamos dentro de la preparación física?
La fuerza, la resistencia, la velocidad, las capacidades coordinativas (todas estas capacidades o algunas de ellas). Si nos detenemos en la fuerza, qué por ciento tendría?.

Aquí el problema se sigue agrandando ya que no es fuerza como tal, sino tendríamos: fuerza máxima; fuerza explosiva; fuerza velocidad; contracción pliométrica; resistencia de la fuerza. En realidad la complejización es enorme.

Lo explicado constituye una parte del problema formulado, otro aspecto que fundamenta que los contenidos de la preparación del deportista no son efectivos en la actualidad para la elaboración de planes efectivos de entrenamientos, está dado por dos cuestiones muy importantes de la programación de la carga: La distribución y la interconexión de la carga de entrenamiento.

Por tal motivo en la actualidad se define como Direcciones del Entrenamiento a los aspectos direccionales de la preparación del deportista que van a señalar no sólo el contenido de entrenamiento que deberá recibir un deportista, sino además relacionará en su determinación dos categorías básicas del entrenamiento: CARGA y METODO.

Cuando definimos una dirección, digamos Dirección aeróbica, ésta a su vez determinará el contenido de preparación, bien sea mediante carreras, natación, ciclismo, etc. Así mismo determinará la Carga de entrenamiento, pues como sabemos en este caso, lo aeróbico se desarrolla a intensidad moderada, ritmo uniforme, frecuencias cardiacas en determinadas zona pulsaciones/minuto, bajo porcentaje de VO2máx., etc.

Siempre que estemos en ciclos de preparación general, el método será por excelencia continuo uniforme. Ya ahí tenemos una relación Contenido - Carga - Método, determinado por una Dirección de Entrenamiento que la preparación física como tal es incapaz de definirla.

Los aspectos a planificar, denominados direcciones de entrenamiento más generalizados son: anaeróbico lactácido, anaeróbico alactácido, aeróbico-anaeróbico, aeróbico, fuerza máxima, velocidad, fuerza-velocidad, fuerza-resistencia, técnica,técnica efectiva, técnica-tactica, y competiciones.

La visión explicada anteriormente corresponde a un autor ruso de entrenamiento deportivo de alto nivel, con descripciones de autores cubanos.

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miércoles, 14 de julio de 2021

ALGUNAS RAZONES DEL ABANDONO DEPORTIVO II

En continuidad con el artículo “Algunas razones del abandono deportivo I“ abordamos otras causas que influyen directamente en la actitud de los pequeños deportistas en la continuidad o abandono de la disciplina.

Peter Gahan, alguien que ha pasado toda su vida jugando y entrenando deportivamente equipos, también ha reflexionado cómo retener a los jóvenes atletas para toda la vida. Capitán como jugador y entrenador de desarrollo con Australia Beisbol, después de años en la Academia del Deporte de Queensland, fue consultado con la siguiente premisa: ¿Dónde se fue toda la diversión?
La respuesta fue clara: “…La diversión necesita estar en el corazón del mismo deporte, incluso a nivel de élite…”.
Entonces la investigación ahora demuestra que todos los atletas necesitan una actividad divertida en su sesión de entrenamiento. Gahan dice que los países deben caminar por la delgada línea de querer deportistas de élite, y mientras tanto, fomentar la participación masiva.
Las investigaciones sobre ocho mil niños en edad escolar en el Reino Unido, reveló que la percepción de falta de competencia y capacidad les impidió jugar. Ellos querían impresionar y verse bien, pero no pudieron, se dieron por vencidos, nos revela Gahan.
Dice también que en Nueva Zelanda se ha introducido un programa de habilidades de movimiento fundamental en la escuela primaria con un oficial de deportes en las escuelas para supervisar el programa. Cubre 14 habilidades básicas como correr, saltar, lanzar. Los conceptos básicos son de un año específico por edad. Así Nueva Zelanda estará varios pasos adelante en los próximos Juegos Olímpicos, ya que, con este programa, tendrá un mayor grupo de atletas para elegir.
Así también, Gahan ve la epidemia de la obesidad como totalmente evitable.
Gran parte de la investigación sobre los puntos de obesidad infantil en el hecho de que los niños están comiendo la misma cantidad de calorías que sus contrapartes más aptos. Ellos simplemente no se están moviendo. Están sentados frente a un televisor o una computadora.
Entonces… ¿por qué la mayoría de los niños dejan el deporte…?. Bueno, una de las principales razones, aparte de las obvias –no le gustaba el entrenador, no tiene suficiente tiempo, hay demasiada presión… es una que los padres no quieren pensar: convertir el auto en un hogar.
Lo que debería hablarse en el seno familiar con reflexión y cordura, se habla en el auto.
El viaje en auto después de un juego deportivo, puede ser un cambio de juego. Si usted tiene un hijo de 5 o de 16 años, el viaje desde el campo de juego hasta el hogar puede ser un mal momento de enseñanza por parte de los padres.
Allí se les reclama se jugó bien o mal ¿…?, si en vez de patear la pasó ¿…?, así el padre se convierte (a no olvidarse los términos) en un padre “debería-podría-haría”.
Ni qué decir de la mamá, que ataca al árbitro de básquet femenino tratándola como una perra, y que su entrenador no le da suficiente tiempo de juego, a la que trata como una vaca. Ese auto puede ser pura alegría, pero si puede, no meta el auto en el hogar camino a casa.
El trayecto del auto camino a casa es cuando el niño solo quiere dejar en silencio el juego y se hunden en una derrota o en una victoria.
Ellos saben bien si han jugado bien o lo han hecho mal. Usted papá, usted mamá no deben decírselo.
El auto es un entorno cerrado bastante intenso, pueden sentir cada pensamiento, la decepción, la ira, incluso un poco de orgullo. Está todo ahí dentro, cada suspiro, cada encogimiento se amplifica.
Por lo tanto, me pregunto: ¿Qué me dice usted papá o mamá dentro del auto camino a casa?
Gahan lo simplifica en forma brillante: “¿Qué pasa hijo, caramba, cómo me encanta verte jugar por ahí?”.
Estudios en Argentina
Según el sitio www.buenastareas.com en nuestro país, Argentina, a partir de los años 70’s a la actualidad, el abandono de las prácticas deportivas ha aumentado y con ella la preocupación por conocer las principales causas por las que esto sucede, es por ello que algunos investigadores se han dado a la tarea de realizar encuestas en diversos lugares, arrojando así que las causas del abandono de la actividad física son:

-1. Conflicto de intereses: causa que se refiere a la prioridad que los niños y jóvenes suelen darle a una actividad, es decir, que practiquen un deporte y lo sustituyan por otro o por una actividad de distinto ámbito como las artísticas. Esta causa puede presentarse debido a que la actividad por la que prefieren se ajusta más a sus horarios e intereses, porque no se adapta a la compañeros con los que convive, por la forma de comunicarse del profesor, etc.
-2. Énfasis competitivo: esta es provocada por la obsesión que se genera por querer conseguir siempre los mejores resultados. Dicha causa puede generarse debido a la excesiva exigencia del profesor, por lo rudo o brusco del deporte o porque la forma de juego específica del deporte simplemente no le gusta. Los niños y jóvenes que dejan la actividad física debido a esta causa, presentan fuertes influencias negativas en su desarrollo psicológico, como son los sentimientos de tristeza y desilusión generados por no obtener buenos resultados.
-3. Por la falta de destrezas y habilidades para desempeñarse en el deporte.
- 4. Por la mala comunicación que existe entre el profesor y el alumno: causa que va desde la excesiva exigencia hasta la mala forma de comunicar lo que se pretende por el profesor.
-5. Otras: como no encontrar equipo, no adaptarse a sus compañeros, etc.
Ahora bien, luego del comentario de las investigaciones, imagine usted si extrapolamos y comparamos las conductas sajonas con nuestras conductas latinas. Creo que una buena síntesis es: “la solución está en tus manos papá y mamá. Perdón, debí ser más claro: en su bocas abiertas a destiempo”.

Luis Horacio Ibañez Gattelli
Twitter @LuisIbaez2 
Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.

miércoles, 25 de octubre de 2017

ALGUNAS RAZONES DEL ABANDONO DEPORTIVO I

En este primer documento se ponen a la luz cómo las actitudes y comportamientos de los padres afectan en la deserción de los chicos en los deportes.
De acuerdo a un reciente informe científico de Kathleen Norman (news.com.au), donde se pregunta cuales son las principales razones por las cuales la mayoría de los niños dejan el deporte, surgen las siguientes reflexiones.
Nos enseña Kathleen que cada año en los EEUU, más de 20 millones de niños se inscriben para practicar los populares deportes tales como beisbol, hockey y otros deportes competitivos. Solo un treinta por ciento quedará luego de cumplir los trece años. Esto también está de acuerdo con la Alianza Nacional de Deportes, que denuncia que los abandónicos nunca vuelven a practicar estos deportes. Nunca.
Mientras Ud. está apoyado al borde de una de las canchas de cualquiera de los deportes populares (esto incluye indudablemente al rugby), deberá plantearse si su hijo estará comprendido entre ese treinta por ciento o por el contrario, terminará internado en un hospital tratando su obesidad o su adicción a la tecnología y también agregamos, a alguna actividad no relacionada con lo que Ud. ansía o espera de su hijo.
¿Por qué debe planteárselo?
Porque, según esta investigación, si es Ud. un gritón desde el costado de la cancha (cualquiera sea el deporte, repetimos) lamentablemente deberá comprender que su hijo no estará incluido en el treinta por ciento que continúa practicando deportes. Los niños y jóvenes odian a las madres y padres que se comportan agresivamente al margen de los eventos deportivos preparados para su edad, sobre todo, si el gritón es su padre o su madre.
Existen disciplinas deportivas que ya han tomado cartas en el asunto y asumen como regla del juego la sanción al equipo por el mal comportamiento de sus “hinchas” en divisiones menores.
Dice la investigadora que conoció en un comercio a un señor que hablaba de sus esfuerzos para participar en el coaching de sus tres hijos, en el rugby, el fútbol y el hockey. Es un hombre reflexivo, de los suburbios de Brisbane. Que de la conversación surgió lo siguiente “Cada fin de semana se me llama de diversas formas despectivas cuando estoy en el banco de suplentes, con un estacionamiento detrás de mí lleno de Mercedes y BMW, incluso en presencia de sus propios hijos…”.
Los padres y madres somos seres fantásticos, le decimos a nuestros hijos todo lo que hacemos por ellos, les reclamamos que los llevamos y traemos de la cancha los sábados y domingos, que el equipo que les compramos costó unos cientos de pesos, y que gastamos en bebidas especiales otro tanto, más la cuota del club.
¿De qué se trata esto realmente?
Si realmente somos padres y madres honestos, se trata de egoísmo. No de los niños, sino de los padres y madres. En el fondo, si nos interrogamos por nuestros motivos, lo que comienza como queriendo a nuestros hijos a ser activos y que aprendan a amar la actividad física, en ocasiones se puede transformar en algo más.
¿Qué es entonces todo ese alboroto acerca de los hijos en tal o cual división de tal o cual club? Es admirable esforzarse por la excelencia deportiva, pero en Brisbane por ejemplo, me di cuenta (continúa la investigadora) que hombres ya crecidos estaban de pie alrededor de una fiesta hablando y obsesionados con este tipo de conversaciones. Señor Ud. está hablando del deporte de sus hijos, no es Ud..
Cuando se era niño en otras épocas, los padres y madres en su mayoría no estaban alrededor de la cancha. Debían hacerse cargo de todos los integrantes de la familia, diez hijos por lo menos, o en otras cosas de la vida, haciendo compras o marchando al pub.
Quienes hemos practicado un deporte, nunca vimos a nuestros padres colgados al costado de la cancha. Al árbitro no se le gritaba, ni menos eran madres hostiles las que lo hacían. Jugábamos nuestro juego para nosotros mismos, básicamente por el gusto de correr alrededor de un prado con nuestros compañeros, y era fantástico y liberador.
Luis Horacio Ibañez Gattelli
Twitter  
Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.

miércoles, 19 de abril de 2017

EL TACKLE OFENSIVO EN INFANTILES

Desde la primera infancia, vale decir los primeros pasos del rugby infantil deberíamos incentivar la práctica en el juego y en entrenamiento del tackle ofensivo.
Desde nuestro punto de vista implica un cambio rotundo (en las divisiones del primer bloque -6,7,8, y 9) puesto que nuestros entrenadores están acostumbrados a las llamadas “tablas” y que aparecen como una lucha de romanos contra romanos (ambas tablas se chocan en en centro del juego, produciendo generalmente una acumulación de jugadores sobre la pelota, pero nada efectivo ni divertido).
Proponemos entonces ocupar todo el espacio de la cancha, sin tabla (ni en defensa ni en ataque), aprovechar para que los jugadores comiencen a aprender el rápido reposicionamiento y su reinserción en el juego.
¿Cuales son los beneficios?
- Practicar el contacto con los rivales antes que estos en ataque adquieran velocidad en la carrera. Esto produce que los jugadores tengan mayor confianza en el cualquier tipo de tackle, porque el golpe obviamente es menor y más cuidado.
- Comprender las nociones de tiempo y espacio rápidamente, pues con la consigna de pasar al campo contrario el jugador nóvel rápidamente comienza a aprehender estas nociones. En el caso de practicarse o jugarse con las “tablas”, esto no sucede, puesto que los jugadores en defensa solo “esperan” al otro equipo que está lanzado en velocidad, lo cual produce no pocos golpes innecesarios.
- Amplía la sensación de seguridad del jugador, al saber que podrá defenderse atacando, lo cual aumenta su autoestima.
- Genera partidos y entrenamientos divertidos, puesto que los jugadores realizan actividades donde deben decidir (salir antes o después, tacklear de frente o de costado, avanzar sobre quien tiene la pelota o defender simplemente un espacio rompiendo la línea de la ventaja evitando el off side, etc.).
- Evita el consabido agrupamiento innecesario sobre un jugador que lleva la pelota, cada cual elige su lugar y es efectivo al defender su equipo atacando con el tackle.
- En general despierta en los niños una especie de desafío muy distinto al estar esperando que el equipo atacante decida. En estas edades, dar la posibilidad de decidir, aunque hayan equivocaciones que rápidamente se corrigen, la toma de decisiones son al juego como el la buena nutrición a la vida.
- No hay que olvidar que es muy difícil que lo que se aprenda bien en estas edades es para toda la vida, después no nos quejemos cuando un centro en juveniles espera al contrario.
- Practiquémoslo, es un cambio positivo.


Luis Horacio Ibañez Gattelli
Twitter @LuisIbaez2 
Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.


viernes, 31 de octubre de 2014

EL SOBREENTRENAMIENTO EN EL RUGBY.


El sobreentrenamiento es un problema bastante común entre los que quieren lograr objetivos de forma demasiada rápida, sin permitir que el cuerpo se vaya adaptando a los diferentes entrenamientos e intensidades
Con el afán de entrenar duro, verse mejor o participar en una competencia en forma prematura, muchas personas se pasan de revoluciones. Muchas veces éste tipo de conducta lleva a un sobreentrenamiento. El problema ocurre al excederse en el ejercicio y aparecen consecuencias que no permiten la práctica normal de la actividad física.

Cuáles son los síntomas de éste problema? 
Pueden ser de tres tipos: los que se relacionan con el entrenamiento, con el estado de ánimo o con la salud.

En cuanto al entrenamiento, aparecen dolores musculares no relacionados directamente con el esfuerzo realizado; un día después de la sesión y cuando uno vuelve a las prácticas, ésta molestia aumenta. Incluso el rendimiento es menor a pesar de aumentar la intensidad. La sensación de no poder terminar un ejercicio que antes no asumía dificultad, va acompañada de una recuperación mucho más lenta. Incluso el mal humor y las ganas de abandonar la actividad se hacen presentes.

En cuanto al estado de ánimo, el jugador de Rugby se pone tensionado, se irrita con facilidad y no se puede relajar. Por eso, ahora no se disfruta de una actividad que antes era relajante y placentera. Por lo general se comienza a dormir mal y por consiguiente a descansar poco.

En lo que respecta a la salud, aumentan los estados gripales, estreñimiento o diarreas, sube la presión, además de perder peso y apetito, debido a que las defensas del organismo bajan.

Los deportistas manifiestan un desgano muy pronunciado, sin ánimo y con un dolor no localizado en el cuerpo. El organismo se afloja y vivencia un estado de shock. Obviamente existe un desgaste mental.

CÓMO CONTRARESTARLO

La forma ideal de solucionar un proceso de ésta naturaleza es detener los entrenamientos por un período considerable (pudiendo ser 15 o más días).

Los profesionales de la actividad física deben estar a cargo de la planificación y el control de las cargas de trabajo. Fundamentalmente se llega a éste punto por rutinas de entrenamiento mal diseñadas, donde es muy importante alternar los tipos e intensidades de ejercicios. Sistemáticamente debe haber, también, un chequeo médico.

De persistir el malestar, debe considerarse que muchos casos de sobreentrenamiento pasan por el estado mental, además del físico.

Se deberá tener mucho cuidado, ya que algunos entrenadores, ante el dolor dirán que se debe seguir haciendo el ejercicio hasta que la molestia desaparezca. Esto es peligroso, porque el problema puede terminar siendo crónico.

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miércoles, 1 de octubre de 2014

PROPUESTA DE REORGANIZACIÓN DEL JUEGO

Con el objetivos de desarrollar y mejorar el deporte ovalado en Argentina, se propone estudiar nuevas alternativas y reformas en el Reglamento del Rugby Infantil.


Luego de reiterados momentos de reflexión y observación de la organización de las  mal llamadas “competencias” o “encuentros” de rugby infantil, hemos logrado llegar a la conclusión que así como han cambiando nuestros nóveles participantes del juego, también es necesario rever la organización de su juego.
Hasta el momento nos manejamos con el Reglamento de Rugby Infantil de la Unión Argentina de Rugby, del cual no tenemos crítica punzante alguna, ni propugnamos un cambio drástico de dicho texto normativo del juego.
Hablamos de reformas que deberían realizarse de manera consensuada, pero con un espíritu pragmático y evolucionado respecto a las necesidades y/o carencias de los jugadores de RI, sin esperar a la burocracia que todo lo perime.
Para perder el temor al cambio, deberíamos tener entrenadores preparados, “Maestros de Rugby Infantil”, y producir en el ámbito nacional una nueva discusión de cuál es el horizonte a corto, mediano y largo plazo. Debemos pensar en los próximos diez años, qué queremos del rugby infantil para el próximo decenio, siempre con la mira en las generaciones venideras de nóveles jugadores.
Son los jugadores los que sugieren y piden los cambios, no los mayores. Los nuevos jugadores son distintos, necesitan de mayor pedagogía, de más psicología, de buena práctica para no dejar de divertirse y aburrirse. Recordemos que sus necesidades básicas de divertimento pueden ser satisfechas en forma rápida por cualquier consola de juegos o cualquier otro deporte que aparezca más atractivo.
Por lo expresado, propugnamos los siguientes cambios o renovaciones en las ideas actuales, las que no consideramos antiguas y erradas, solamente que sucede que el futuro nos va a exigir más y no confiamos en estar a la altura de las exigencias.
Competencias verdaderas en el rugby infantil a partir del bloque 10/12 años y siguientes, para la segunda mitad del año deportivo. No solo puntaje por tantos convertidos, sino también puntaje por calidad de posiciones corporales individuales y grupales, fair play, cantidad de jugadores participantes, cantidad de cambios por partido, etc..
Entrenadores y árbitros preparados profesionalmente en distintas disciplinas, aunque mantengan su estatus de amateurs.
Reestructuración del Reglamento por edades y bloques, incorporando la siguiente división por bloques: Bloque 1: 6, 7, 8, y 9 años, Bloque 2: 10, 11 y 12 años, Bloque 3: 13, 14 y 15 años, y tratar de capacitar a los entrenadores con directivas claras y precisas sobre los objetivos de cada bloque, sin interferir en la individualidad de cada una de las edades.
Habrá que pensarlo, pero más importante es tomarse su tiempo para reflexionarlo y consensuarlo, con la consigna que el tiempo apremia.
Luis Horacio Ibañez Gattelli
Twitter @LuisIbaez2 
Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.



viernes, 8 de agosto de 2014

EL RUGBY PARA DIVERTIRSE

Comprender que el Rugby es un juego para divertirse y un medio para hacer amigos, así como educar el respeto serán clave para erradicar a los violentos.


Estamos inundados de violencia, y no logramos encontrar “la” causa. Son tan variadas que nunca encontraremos la respuesta, lo que agrava aún más la situación, porque de tal forma aparece como primera impresión que “deberemos acostumbrarnos”.

No estoy entre aquellos que pretenden conservar. Tampoco entre esos tibios que nada les importa mientras no les toque de cerca. Igual que la sociedad toda.
Se trata entonces de barajar y dar de nuevo. ¿Pero bajo cuáles reglas? ¿Las nuevas, las viejas, o las que nunca se cumplieron? ¿Se trata de sancionar e imponer el respeto? ¿Se tratará solamente de ajustar clavijas?
Algunos clubes tratan por todos los medios de imponer las reglas no escritas y las normadas, pero los esfuerzos se esfuman. Esas normas nacen de la cultura de nuestro deporte, y se inculca desde los inicios. Creo que allí está la clave.
Los domingos, en los encuentros de rugby infantil, podemos observar que ninguna de las soluciones que aparecen serán válidas en el tiempo. Entrenadores que pierden su compostura, padres que creen saber más del rugby que sus propios hijos, dirigentes que miran para otro lado, y niños que tratan de hacer lo que les gusta: jugar y divertirse. Basta con mirar esos chiquilines ilusionados y felices de jugar, tratando de pasar mejor la pelota, de avanzar en el campo de juego, de mejorar su tackle, en definitiva, de divertirse y de hacer mejor las cosas que para ellos (los únicos protagonistas) son importantes.
También esto sucede con los juveniles y también se suman los planteles superiores, la misma problemática, la misma falta de soluciones.
Puede ser que el rugby haya cambiado. Puede ser que nos duela a los que guardamos recuerdos imborrables de otras épocas. Puede ser que la sociedad toda esté desequilibrada.
Pero podemos mejorar, es cierto. Y debe nacer en cada uno de los que somos partícipes del juego. Como dice mi compañero entrenador, respeto. Debemos respetarnos. Y no hacen falta más reglas para cumplir.
El rugby es un juego de señores y los señores de bien se respetan.
Quien no quiera entenderlo deberá sin más, retirarse de la actividad.
Las personas violentas no pueden ni deben participar del juego del rugby. Ni como jugadores, ni como dirigentes, ni como entrenadores, ni como simpatizantes, ni como padres que observan jugar a sus hijos. Los violentos deben quedarse en sus casas o elegir otra actividad.
El rugby no es un juego de violencia inescrupulosa. Es un juego donde la facultad humana que más se utiliza es la inteligencia.
A través del tiempo conocí muchos excelentes jugadores, y siempre los mejores, fueron los tipos que tenían mejor visión de la cancha, que tomaban decisiones acertadas, que corriendo menos jugaban más, que no se golpeaban ni golpeaban a nadie, en definitiva, los que más se divertían. Nunca los mejores fueron los que mas insultaron, los que más pegaron, ni los más irrespetuosos.
Sobran los ejemplos en nuestro medio.
Hace algún tiempo, un compañero entrenador, mirando los chicos de minirugby tratando de pasar la pelota hacia atrás, decía con simpatía: “¡Qué más les podemos pedir, si es tan difícil jugar al rugby!” ¿Y por qué es tan difícil? Es que solucionar sus problemas también es complicado.
Propongo volver a las fuentes, educar en el respeto. Enseñar que la plenitud en este deporte es jugar, divertirse, bien o mal, pero jugar. Y que los que están enfrente son amigos, no adversarios. Que vamos a jugar muchos años juntos, no en contra. Que cuando mayores, esos “adversarios” pueden ser buenos amigos, o mejores conocidos.
Saber que si no tuviéramos al otro equipo enfrente no podríamos jugar, que hoy jugamos gracias a que ellos existen, y por lo tanto debemos respetarlos, como nos gusta que nos respeten. Y así en todas las órbitas.
Debemos entender, que tanto los clubes, como los dirigentes, jugadores, entrenadores, padres, simpatizantes, etc., no tendríamos razón de existir si no tuviéramos nuestros pares.
Porque si seguimos con la violencia y continúan los inadaptados ocupando espacios, un día cualquiera, vamos a tener el mejor club, los más aptos dirigentes, los mejores jugadores, los entrenadores más capaces, cientos de padres y simpatizantes… pero, en “las otras cincuenta”,… no va a haber nadie.

Luis Horacio Ibañez Gattelli
Twitter @LuisIbaez2 
Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.