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viernes, 20 de septiembre de 2024

LOS DESAFÍOS EN EL RUGBY

Los desafíos nos permiten crecer y superarnos 

Toda competencia puede ser tomada como una adversidad o una amenaza, todo dependerá desde el lugar donde me pienso, de cuál es la imagen que tengo de mí mismo y del objetivo de mi juego.
Ante resultados adversos muchas veces el jugador se pregunta: ¿Qué estoy haciendo acá?, sin darse cuenta como ese pensamiento interviene en su motivación y estado de ánimo. En esos terribles momentos es cuando se necesita hacer un cambio de foco, y recordar que está ahí no por la recompensa que va a recibir, sino por la gratificación del esfuerzo. En el deporte no se puede estar siempre con una “orientación hacia el producto” en lugar de una “orientación hacia el proceso”.


El deporte, como la vida, es un ideal a largo plazo lleno de subidas y bajadas. Recuerdo un profesional de golf siempre me solía decir “el golf es como una montaña rusa, un hoyo estás arriba y en el otro abajo”, y tenía razón, subís dos, bajas tres, pero lo importante es que la rueda no deje de parar.
El jugador suele ser muy crítico consigo mismo y no se perdona nada, pero el espacio de esperanza y paciencia debe prevalecer sabiendo que esas son las pruebas que nos pone el deporte: "o seguís las reglas, o abandonás si no sos lo suficientemente fuerte para afrontarlas"
.
Perder siempre genera un sentimiento de frustración terrible. Cuando se perdió ya no hay nada más que hacer. Muchas veces no se pierde por la habilidad. Recuerdo a Manu Ginobilli ante una derrota con su equipo decir: “Nosotros perdimos, pero perdimos por algo: la agresividad”. Cuantas veces el resultado adverso se da por esa trompada fuera de lugar, por la discusión con el réferi, por la tarjeta roja de un jugador, por la descarga de agresión injustificada, por la agresividad hacia uno mismo.
¿Quién no ha perdido? Hasta en la vida misma, uno pierde cosas todos los días. Algunos se dejan vencer, tomando el camino más fácil, otros miran para otro lado, o ponen el problema afuera. Pero hay otros que llegan midiéndose con el problema. Gracias a las derrotas nos superamos ya que competir por nuevos objetivos es lo que nos pone a prueba y nos da una identidad diferente como personas.
Estamos hablando de ideales, de las pequeñas metas, de las pequeñas cosas, de esas anticipadas representaciones que marcan un camino.
Si uno mira hacia atrás en el pasado y todo es negativo, nos quedamos atrapados allí. Lo bueno del pasado es que está detrás de nosotros.
Tenés dos caminos, te quedás llorando la pérdida, o seguís peleando tu futuro. 



Lic Julia Alvarez
Twitter @IgunaJulia
Material autorizado para su reproducción citando autora y fuente.


lunes, 19 de agosto de 2024

DISTORSIONES INTERNAS DE JUEGO


Una distorsión cognitiva, es el proceso erróneo de una información. Estas percepciones y pensamientos distorsionados que realiza una persona, acerca de sí mismo, del mundo y del futuro, son las que determinan creencias mal-adaptativas, transformando la realidad, reaccionando siempre de la misma manera aprendida.
Cuando hablamos de competencia, todos queremos ganar, eso es lógico, pero no debe convertirse en único imperativo. Si el jugador construye su juego en base a resultados, lo está realizando bajo el mecanismo de la idealización; la representación de una “realidad” interior, que debe ser confirmada, para sentir que somos “buenos”. Cuando los números no acompañan, es un golpe, que ratifica la idea de desvalorización interna, que todos, en ciertos momentos de la vida, llegamos a sentir.
Una de las formas ilógicas de estas distorsiones se llama “descalificación de lo positivo”. Se trata de jugadores, que desconsideran u omiten sus buenas experiencias, magnificando las malas. No se trata sólo de ignorar lo positivo de su juego, sino que lo transforma, inteligente y rápidamente en su opuesto. Descalificar lo positivo, es una de las formas más destructivas de la distorsión cognitiva, nos desvalorizamos, lo comparamos y confirmamos con el resultado. “Siempre hago lo mismo”, “que mal jugué”, “todo me salió mal”, etc.
Un ejemplo cotidiano, sería la forma en que la mayoría de nosotros hemos sido condicionados a responder a los elogios. Cuando alguien alaba tu juego, o tu entrenamiento, puede que te digas a vos mismo: “quieren quedar bien, y nada más“. Con un golpe rápido, descalificas mentalmente su elogio.
Muchas veces, cuando nos centramos en lo negativo, tendemos a quitar importancia a las cosas buenas. Yo te pregunto: todas las buenas jugadas que has hecho, ¿donde las ponés? o acaso no sirven. Es imposible que todo te salga mal, rebobiná, y acordáte de los buenos momentos que has tenido. Aprendé a valorizarte. Aunque de diez te hayan salido cuatro, esas cuatro valen mucho, las malas no cuentan. No te apresures a sacar conclusiones de tu conducta, y no te evalúes en categorías extremas como “bueno” o “malo”.
El deportista, debe crear su propio espíritu de lucha cambiando sus mapas mentales. Todo está en tu percepción, en tus creencias, y forma de ver las cosas. El ideal estado mental es lasensación de sentirse seguro, focalizado en el objetivo, en la sincronización de la mente y el cuerpo en un mismo estado, sin interpretaciones personales o críticas.
Cuando caemos en nuestras demandas emocionales, cae nuestro equilibrio, ya que no podemos encontrar repuestas en lo imaginado. El jugador es un continuo buscador de preguntas, y las soluciones se deben trabajar, y buscarlas en tu confianza interior.

Lic Julia Alvarez
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viernes, 25 de agosto de 2023

EL ESPÍRITU DE EQUIPO


Una de las más lindas experiencias de todo juego colectivo, es la de ser parte de un equipo. El hecho de haber vivido,compartido historias y vivencias grupales, es la mejor manera de recordar el viaje emprendido en el deporte.
Hablar de rugby es hablar de equipo, unión, identidad y pertenencia grupal. Su espíritu surge cuando cada persona entiende que el triunfo no es de uno, sino de los diversos roles y funciones que se fusionan en común; cuando cada jugador vive el desafío de ser lo que los demás se proponen, divirtiéndose y creciendo en el proceso de aprendizaje grupal.
En un “equipo”, no sirven personas aisladas, talentos individualistas o jugadores estrella; factores que generan obstáculos a la hora de jugar, produciendo rivalidades, celos,hostilidad, fallas en la comunicación, que irremediablemente inciden en la intercepción y en la anticipación de juego.
Desde la psicología, cuando trabajamos con un equipo, se debe combinar la capacidad individual con una consciencia integrada de “identidad y pertenencia”, que brinde la sensación de estar rodeada de personas que van adonde todos quieren ir y no en un simple “ideal” motivado por el ego y la figuración.
Es una comunicación abierta, que implica la capacidad de suspender supuestos y entrar en un verdadero “pensar juntos”, prevaleciendo el nosotros por encima de lo individual.
Desplegar una escucha abierta, no sólo de éxitos, sino también de conflictos, discrepancias, insinuaciones y quejas. No podemos hablar de equipo cuando el jugador se siente vulnerable ante sugerencias, criticas, o negando escuchar aquello lastima, que hiere la autoestima.
Cuando estos procesos no son trabajados, se produce desinformación, verdades a medias,falsas interpretaciones y mentiras disfrazadas, para poder quedar bien y no entrar en conflicto. Por eso es importante desarrollar un diálogo clarosincero y abierto, ya que lo que no se trabaja en el equipo, se comunica luego en el partido.
Puede ser que no todos sean íntimos amigos, encontraremos diferencias, pero en la cancha son todos iguales, nadie brilla más que el otro. A la cancha se sale a ganar, no a hacer relaciones sociales o a encontrar tu mejor compañero.
En un partido, no se puede elegir con quién vas a jugar. Vas a salir con el que mejor esté jugando. Eso habla de la función del jugador.
A - Los componentes de un buen equipo, deben poseer la capacidad de mostrarse tal cual es, y no cómo les gustarían que los vieran.
B - Desarrollar una sincera auto-reflexión y auto-critica, para hablar de sus fortalezas y aspectos a mejorar.
C - Trabajar la comunicación grupal, ¿cómo se ven como equipo?, ¿qué necesitan para cambiar?, ¿cómo lo implementarían?
Desarrollar una fuerte cohesión grupal que les permita compartir los mismos sentimientos y sensaciones,  fortaleciendo al equipo, tanto en las victorias como en las derrotas, y creando una realidad grupal que no separa a nadie, sino que reúne a todos.

Lic Julia Alvarez Iguña
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viernes, 21 de julio de 2023

ENTRENANDO LA CONFIANZA

La psicología del deporte, la más joven de las ciencias del deporte, pone su atención en los factores psicológicos, que influyen a la hora de rendir.
El juego posibilita, que cualquier persona se introduzca en su esencia. Jugar implica olvidarse del entorno de nuestra vida cotidiana, para introducirse en otra realidad distinta, la realidad del juego, la diversión, la libertad y la creatividad. Pero muchas veces nos olvidamos de jugar. Es cuando la presión irrumpe su esencia, el jugador comienza a utilizar distintas máscaras y defensas, para evitar mostrar “eso”, que más duele, el error.


Es allí, en esas conductas donde se perfila la personalidad del jugador, junto con sus rasgos y características, que transparentemente lo representan y definen.
En el deporte, se va pasando continuamente por diferentes situaciones, que reflejan una clara variedad de conductas, las cuales, junto a un mal manejo emocional, impiden el desempeño del juego esperado.

El miedo, la angustia, ocupa su lugar, al querer controlar cada jugada, por temor a una mala performance, mostrando la parte vulnerable de su ser. Al decaer la confianza, aumentan los errores, sometiendo al sistema nervioso a un desgaste, el cual impide esforzarse nuevamente al máximo, en sus capacidades.
Por el contrario, cuando explota el juego en toda su dimensión, el jugador está tan centrado en sí mismo, que no registra otra realidad, que la del juego.
Proyecta hacia afuera, la misma sensación de su interior. Es esta confianza fundamental, la que permite ocultar sus inseguridades, y puntos vulnerables. Lo que es adentro, es afuera, ya que así es, como se percibe, se habla, y juega desde el mismo lugar.
Todos cometemos errores, pero la lucha y el espíritu de superación, te debe obligar a perseguir tu sueño, y no parar hasta conseguirlo.

Aprendé a conocerte y entrená tu confianza.
Hacete preguntas a la hora de tomar una decisión y escribílas.
¿Cuál es el peligro temido?
¿Qué es lo que quiero evitar?
¿Qué es lo mejor, o peor que puede suceder?

Pensar en lo peor, puede restar gravedad a la situación, ya que confrontás una realidad imaginada, que no siempre es real. Esta era una técnica utilizada por los estoicos, quienes pensaban que, familiarizarse con el miedo, era la mejor forma de combatirla.
Estos ejercicios mentales, debemos realizarlos para no ser derrotados por el temor al pasado, o al futuro. El juego debe ser visto, como un presente continuo, y no debe distraernos, lo que no depende de nosotros.

Existe en el ser humano, una tendencia al sabotaje, al dolor, a la crisis, la cual forma parte de nuestra conducta neurótica. Entrená tu confianza, no permitas que ciertas respuestas te alejen, bloqueen o impidan, la puesta en juego de tus valores. El poder está en vos, sábelo usar.

Lic Julia Alvarez Iguña
@IgunaJulia
Material autorizado para su reproducción citando autora y fuente.

viernes, 26 de mayo de 2023

JUGAR Y EQUIVOCARSE

¿Y si jugamos a equivocamos?
¿Y si nos equivocamos, preguntan perplejos jugadores, entrenadores? Pues para eso también estamos, para equivocarnos, ya que el error es la salvia vital de la vida, que da lugar a un nuevo crecimiento, fortalecido, y revitalizado para seguir el camino. Jugar, vivir, es acertar a veces, como equivocarse otras tantas. Implica la capacidad de tolerarse y perdonarse, sabiendo que gracias al error hemos crecido, y sabiendo que aquél que nunca se ha equivocado, fue porque nunca ha intentado nada. En un partido, seguramente cometerás errores miles de veces, pero si te haces a un costado, pones cara de “yo no fui”, seguramente que te habrás equivocado, porque has perdido una oportunidad para aprender.

Y qué decir de los entrenadores, cuando se equivocan y lo reconocen frente a sus jugadores, desde la humildad, dejando sentado las bases para ser respetado. El entrenador posee una función educadora, es diálogo, escucha atenta, no es confrontación. Es señalizar el camino, el resto se hace camino al andar, se hace camino al jugar.

En un equipo, debe reinar un clima de responsabilidad compartido, puesto que todos se necesitan, y cumpliendo las normas establecidas por el grupo, la cohesión se va fortaleciendo. Uno es jugador o entrenador como función para sí mismo, pero es persona para los demás, y los dos ámbitos deben ser reconocidos. De qué sirve aquel que dice “Yo hago lo que quiero”, “yo voy a entrenar cuando puedo”, y…que pasa con el otro que se comprometió con vos para ir, para estar presente, para esperarte, para compartir un momento. En ese caso que pasaría si todos hacen lo que quisieran, ¿te gustaría?

Un deportista no se define porque hace lo que quiere, sino porque hace lo que debe. Si, lo que se debe a él mismo como jugador, y lo que le debe al resto como personas. Para gozar de los derechos, primero hay que hacer los deberes, después no te quejes, que la culpa no siempre la tiene el otro. 

Lic Julia Alvarez Iguña
j.iguna@hotmail.com
@IgunaJulia
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lunes, 12 de diciembre de 2022

CONSEJOS PARA EL ENTRENADOR

Lo que diferencia a un equipo ganador es la voluntad de vencer, empezando por su entrenador que debe transmitir ese deseo a sus jugadores. Nunca ha habido un buen entrenador que, más allá de ser el que más conoce de deporte, no se desarrolle al mismo tiempo como un gran “maestro”.


En el curriculum de todo buen entrenador debe virtualmente figurar: “Especialista en lecciones de vida”. ¡Qué más se puede pedir! Es la persona que más allá de sus conocimientos de juego, se caracteriza por esa gran condición: la habilidad de crear el clima apropiado para que sus jugadores aprendan, para hacer de ellos los mejores no sólo por medio de su técnica sino también de su ejemplo.

Uno de los grandes coach de football americano fue Vince Lombardi, entrenador de New York Giants, quien detrás de cada juego, demostraba la lógica y los aspectos técnicos y mentales de cada jugada. El afirmaba que más allá de la instrucción está la enseñanza. No se debe aplicar una técnica porque sí, sino demostrar las razones del porqué, repetirla hasta el cansancio, hasta su comprensión. Lombardi se caracterizaba por la profundidad, claridad y sentido de sus palabras. Sus repeticiones, muchas de las cuales eran tomadas por algunos jugadores como aburridas, en él adquirían un gran peso por su sentido y solía decir. “Muchos jugadores dirán que las repeticiones son aburridas. Yo no creo que lo sean, pero sí son aburridos los que lo piensan ya que carecen de energía y disciplina. Ellos no entienden cual es el propósito ni el valor de la repetición de una jugada”.
A él se deben muchas frases que han servido de inspiración en diversas disciplinas en el mundo. Algunas de sus más famosas son:
» “Ganar no lo es todo, es lo único”.
» “Si no te animás con entusiasmo, serás despedido con entusiasmo”.
» “Para alcanzar el éxito, en cualquier cosa que te propongas, haz de pagar un precio”.
» “Le llaman entrenar pero en realidad es enseñar. No les dices simplemente lo que tienen que hacer… haz de explicárselo”.
» “Jamás ganarás un partido a menos que superes al tipo enfrente tuyo. El marcador no importa nada. Sólo vale para los aficionados. Tú tienes que ganar la guerra con el hombre que está frente a ti. Tienes que ganarle a tu hombre”.
» “Cuanto más trabajas, más difícil es rendirse”.
» “Una vez que aprendes a rendirte, eso se convierte en un hábito”.
» “No se trata de las veces que te tiran al suelo, sino de las veces que te levantas”.

Son frases que bien podrían figurar en la cartelera o en el pizarrón de cualquier vestuario argentino. ¿Te animás a ponerlas en tu vestuario?

Algunas características que todo entrenador debe considerar:

- Reforzar lo positivo. No remarcar lo negativo.
- La educación y el aprendizaje se basan en la necesidad de ser un poco mejor, centrándose en las partes positivas y omitiendo lo negativo. Este factor es muy importante ya que ante la emisión de una frase, la mente registra las primeras imágenes sin tener en consideración la esencia de la oración. Por ejemplo, si se le dice a un jugador. “No tires la pelota torcida”, la palabra “No”, no se registra en la mente, ya que no posee ningún significado ni representación psíquica. El jugador se centrará en torcida y es en lo que va a pensar en la práctica. Por el contrario, “Arrojála derecha” envía una señal diferente donde se enfatiza lo que hay que hacer más en lo que se debe evitar. La utilización de palabras positivas sube el ánimo del equipo y crea un ambiente de tranquilidad.
- Reconocer que el jugador muchas veces no sabe y teme preguntar.
- La repetición es una herramienta fundamental en la enseñanza. Es mejor repetir algo que se sabe, que omitir algo que tal vez no se comprendió. Por eso, ante la explicación de una consigna el entrenador o profesor debe seguir la siguiente secuencia:

- ¿Lo entendieron?- pregunta el entrenador
Contesta el jugador o el equipo afirmativa o negativamente.
-Responde el entrenador - Bueno, ahora explíquenmelo a mí.

De esa manera, no hay equivocaciones de interpretación, ya que muchas veces puede suceder que un jugador por miedo a quedar mal o por vergüenza ante sus compañeros no se anima a preguntar, repreguntar o decir que no entendió y los resultados después de ven en la cancha.

- Limitar la cantidad de información.

- Debemos entender que la capacidad de elaboración y asimilación de nueva información es limitada, sobretodo en momentos de alta tensión. Si se ponen más de dos objetivos en un partido es muy difícil que se cumplan, ya que ante situaciones de presión se olvidarán de todos ellos. Ser claro, preciso, hacer el juego simple. Los objetivos deben ser pocos pero realistas, tangibles, creíbles. La sobre información lleva a la desinformación ya que el jugador olvida la mayoría de los objetivos.

- Conectarse frontalmente con los jugadores y saber fundamentar.

- Llamarlos por sus nombres o sobrenombres, conocer las cualidades y características de cada uno de ellos. Este ejemplo lo vimos en la película Invictus, donde el gran líder Mandela aprende la particular información de cada jugador antes de dirigirse al grupo.

- Hablar en conjunto, no mirando solamente a algunos o a los mejores jugadores. Observar sus reacciones para obtener información adicional de ellos. Mirar a los ojos y exigir la misma respuesta.

- Cuando se le habla a un jugador en particular, tratar de establecer un contacto físico con el jugador para reforzar y controlar su atención. Por ejemplo, poner la mano sobre su hombro, llamarlo aparte, dar una palmada sobre su espalda, etc.

El jugador que demuestra más dificultades en el juego pero entrena con más dedicación y esfuerzo, debe ser al que se le dedique más atención y soporte. Los objetivos de desempeño pesan más que los de resultado, ya que al jugar sin presión, los números llegarán solos.

- Crear un clima positivo para un efectivo aprendizaje.

Intensificar la motivación interna enfocada en ser cada día mejores jugadores, reforzando cualquier signo de esfuerzo y sacrificio más que en los resultados. Hacerlos hablar de sus miedos o dudas de prácticas. ¿Cómo podemos saber lo que tenemos que corregir si no sabemos definir lo que estamos pensando o temiendo?

Utilizar los errores como medio de aprendizaje más que como lamento de discapacidad.

El jugador que no se equivoca no existe. Aprender no siempre significa hacer las cosas bien, sino también poder tomar riesgos y animarse a hacer las cosas correctas. Las tres cosas que un entrenador debe cuestionar a sus jugadores ante el error son:

» Qué estaba tratando de hacer – pensamiento
» Qué salió mal- autocrítica, error técnico o psíquico
» Qué es lo que hará la próxima vez - reforzamiento positivo

Mantener canales abiertos de comunicación.

El tono, el tiempo, el lenguaje y la comunicación no verbal influyen en la recepción de los mensajes. Prestar atención al lenguaje corporal. Muchas veces un gesto es más fuerte y pega más que una palabra. Saber hablar, saber escuchar y que nos entiendan para que utilicen nuestra información. Toda buena comunicación necesita de un emisor y un receptor y lo mismo que se escucha arriba en el plantel superior, debe ser lo mismo que se escucha abajo en las divisiones inferiores. Muchas veces he visto problemas de mensajes al tener que subir un jugador de intermedia a primera y no entender algunos códigos de juego. También se debe aprender a usar, valorar y respetar los silencios.

Enseñar a manejar las emociones negativas y la agresión.


Es bien sabido el dicho “el que se calienta pierde”. Las fuertes emociones sólo logran sacarnos del partido, con la posibilidad de tarjeta amarilla o roja. Esto es tomado como una falta de respeto al equipo, al entrenador y al cuerpo técnico. No gastar energía en discusiones, peleas, reclamos que lo único que logran es desconcentrar al equipo. En lugar de derrochar energía en lo controlable ¿por qué no centrarse en aspectos de juego que sí podemos controlar?

Asimismo el entrenador debe mantener y sostener sus creencias e ideales tanto en las derrotas como en las victorias. Un entrenador que pierde la esperanza, pierde la motivación. Siempre habrá factores que puedan hacer decaer la fuerza del equipo, pero ésto no significa que se desdibuje la atmósfera de enseñanza y aprendizaje. El objetivo de todo jugador es competir positivamente, y esto es aprendido por medio de la confianza que los demás depositan en uno. El desafío de todo entrenador es instruir, enseñar, sostener. Entender al jugador, escucharlo y ayudarlo a que él pueda comprenderse a sí mismo.

Lic. Julia Alvarez Iguña
Psicología aplicada al Alto Rendimiento

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lunes, 20 de junio de 2022

EL ENTRENADOR PIGMALION

El efecto Pigmalión, en psicología, es un suceso que describe como la creencia que tiene una persona sobre otra, puede influir en el rendimiento de esta última, ya que existe una relación directa entre las expectativas que hay sobre el sujeto, y el rendimiento que se logra sobre él.

Esto supone, por lo tanto, algo importante de entender y conocer por parte de padres y profesionales del ámbito deportivo, ya que sus juicios e ideas personales, afectan indirectamente en el comportamiento de sus atletas.
El entrenador Pigmalión es aquel que con sus expectativas modifica el rendimiento de sus jugadores. Elabora juicios, desvaloriza, se apoya siempre en los mismos ignorando al resto, hay favoritismos, se basa en evaluaciones de entrenamientos o partidos jugados, etc. Todo este lenguaje verbal, y no verbal. (gestual) produce efectos negativos sobre el nivel de aprendizaje, la motivación en general, afectando psicológicamente la percepción que cada jugador posee de sí mismo.

El efecto Pigmalión lo podemos clasificar en diferentes maneras.
• Efecto Pigmalión positivo: Suceso por el que una persona alcanza lo que se propone a causa de la creencia de que puede conseguirlo. Esto produce un resultado efectivo en el jugador, un aumento de la autoestima, la cual se fortalece al demostrase que es capaz de realizar lo esperado.
• Efecto Pigmalión negativo: Las expectativas y calificaciones de los entrenadores sobre la forma como se han desempeñado, o la falta de confianza depositada en ellos, determinan las conductas esperadas. Produce que la autoestima del sujeto disminuya o incluso desaparezca, ya que su autoconfianza está disminuida por la falta de aliento y fe de sus personas significativas. Los jugadores al ser tratados de forma negativa, responden con un menor rendimiento, y juegan desde el lugar que han sido tratados.
El efecto Pigmalión, también se relaciona a “La profecía autocumplida”, que influye en la motivación de las personas, y las lleva a actuar verificando que lo previsto, en cierta manera, es cierto. Muchas veces me comentan los jugadores con mucho dolor, luego de un partido perdido, la manera como han sido calificados por sus entrenadores. “Son unos muertos, siempre hacen lo mismo, son un desastre, son malísimos”. Estos comentarios influyen en el futuro comportamiento, se sienten desvalorizados, desmotivados, descalificados, y sin palabras para encontrar causas y significados. Y todo vuelve a repetirse, “si somos tan malos, para que nos vamos a esforzar”, comprobando nuevamente la profecía autocumplida.

Esto no confirma que todos los entrenadores sean Pigmalión, ni que todos los deportistas sean susceptibles a la descalificación, pero es bueno que conozcan los efectos que pueden poseer las continuas evaluaciones negativas sobre el jugador o su equipo.

Lic Julia Alvarez
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Material autorizado para su reproducción citando autora y fuente.

lunes, 4 de abril de 2022

LA MENTE, DE ROJO A AZUL

Para poder regular estados alterados de ánimo, y conservar una actitud positiva, ante situaciones impredecibles, se implementó una simple técnica, para mantener a los jugadores enfocados en la acción.
Esto comenzó a implementarse, luego que Gilbert Enoka, entrenador de habilidades mentales de los All Blacks, incorporó al staff a Ceri Evans, un afamado psiquiatra de Nueva Zelanda, explicando el funcionamiento del cerebro bajo estrés y trabajando en una habilidad psicológica para manejar la presión. Esta es la conocida técnica ‘Mente Azul’ o‘Mente Roja’, ya mencionada en otros artículos, intensificando un poco más en sus conceptos.
Su objetivo puede sintetizarse en:
 Pensar con claridad en situaciones de tensión, influyendo en el resultado de una conducta. Para ello, el jugador debe percibir las sensaciones de su cuerpo.
 Reconocer cuando la presión llega, y estar listos para manejarla.
 Evitar caer en estados de desconcentración y distracción.
 Permanecer enfocados, y tomar buenas decisiones.
El deportista está presionado por una infinidad de estímulos, la competencia es dura y las personas mejor preparadas mentalmente desarrollan una mejor calidad de juego y de vida evitando caer en estados de vulnerabilidad produciendo, asimismo, un cambio en la cultura personal en el proceso gracias al desarrollo de la fortaleza mental.
La idea central es crear como “un termostato emocional” que nos informa sobre distintos estados de activación. Cada situación que experimentamos libera una respuesta emocional y fisiológica preparando el cuerpo para la acción. Esa información se transmite a nuestro cerebro que lo analiza y compara con situaciones pasadas enviando un mensaje al cuerpo que prepara el cuerpo para luchar si estamos tranquilos o huir o inhibirse ante situaciones de peligro.
Una vez que una emoción se disparó es difícil de manejar y si esta es muy fuerte, nos paraliza. Como resultado, es difícil la toma de decisiones, la atención comienza a disiparse entre lo encontrado y lo temido. Se dificulta la capacidad de pensar con claridad, el mundo interno se achica, ya que se reacciona a lo que imaginariamente puede suceder.
Todos hemos creado historias en torno a un evento. Estos recuerdos están grabados ennuestra mente, y para protegernos de volver a sentir esa misma emoción desagradable, nuestro psiquismo crea mecanismos de alerta para no repetir esa sensación, o sea, no es la situación en sí, sino evitar que la antigua emoción vuelva a aparecer y que se trata de evitar.
Aquello que crees de vos afecta la forma de jugar, te convertís en esa acción. El pensamiento negativo cambia la química del cerebro, le das de comer a tus creencias y pasas a jugar desde ese lugar sin pensar.
Los entrenadores pueden distinguir en el juego cómo se encuentra el jugador, indicándole que está al rojo vivo, o en azul, fortificando su “calma actitud” ante la presión, la cual también actúa a modo de reforzador positivo, donde el jugador tratará de repetir esa acción para volver a sentir el reconocimiento de su entrenador.
Esta técnica se aplica a todos los deportes, como también a problemas de la vida cotidiana.

Lic Julia Alvarez 
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miércoles, 5 de mayo de 2021

ENTRENAMIENTO DE DESTREZAS PSICOLOGICAS

Podés estar muy bien entrenado técnica, táctica y físicamente, pero si no trabajás sobre tus respuestas ante estados de presión, es muy fácil que no consigas mantener tu energía en el campo. En una competencia suceden diversas situaciones psicológicas y volitivas. Te menciono algunas con las cuales seguramente te sentirás identificado.
Que sucede por ejemplo ante un mal arbitraje, conductas de agresión del rival o el espectador hacia vos o tu equipo, poder sostener tu nivel de juego cuando todo parece perdido, el manejo de la ansiedad y desarrollar tu capacidad de espera sin miedo hasta el final, ser efectivo en tus decisiones jugándote por tu deseo de vencer sin temor a cometer un error, trabajar con tu memoria de corta duración, es decir la del momento presente, evitando viajar al pasado o al futuro, un buen pensamiento operativo centrado en la búsqueda de información, donde es más importante percibir el más mínimo movimiento e intensiones de tu contrario, que procesar tal o cual técnica a emplear. Debes saber qué hacer en cada circunstancia, y para ello descubrir aspectos de tu temperamento y rasgos de personalidad que juegan en contra.
Muchos jugadores no soportan ir debajo en el marcador, o por el contrario si van ganando, y se da vuelta el score, quedan fijos en esa situación imaginaria de perdedores, en la resignación, sin la necesaria cuota de agresividad, ligada a la pasión, para volver a obtener el resultado deseado.
Una derrota no siempre es la causa de afirmaciones como “se nos escapó el resultado, no tuvimos suerte, el referee no nos perdonó una, etc”. Encontrá las verdaderas causas y trabajá sobre ellas, dando posibilidad al cambio, a la superación, a dar un poco más, centrado en nuevos aprendizajes y no en repetición de viejas historias. Y, ¿cómo andamos con el pensamiento, el que juzga, critica, se anticipa, te desvaloriza?
En cuanto a tus capacidades sensoriales sobre la concentración de la atención. No podés trasladar ni un instante tu foco atencional hacia otro objeto externo, o inhibirte por una emoción interna. La atención debe estar en su justo lugar. Este aspecto juega un papel relevante en los deportes de combate, donde los deportistas están expuestos a sufrir lesiones, golpes y esguinces.
Pero esto no es posible desarrollarlo si no existe una correcta motivación, una conducta orientada a lograr un objetivo, una necesidad o deseo. La motivación es algo esencial y está ligada al jugador y a todo su ser. Es el motor que lo lleva a resistir ante cualquier contratiempo, soportar la lluvia, el calor, los duros entrenamientos, es la energía que te encamina a enfrentar las competencias de una manea madura y consciente. Cuando lográs enfocar tu motivación y dejar todas las demás distracciones y tentaciones de lado, el esfuerzo viene fácil, y ante ese logro, aumenta tu autoestima y capacidad de logro.
Asimismo, cuando cambiás el objetivo de competir por el de ganar, subiéndote a tu trono imaginario de poder, en lugar de demostrarte que sos un muy buen jugador para vos, tratarás de demostrar, que sos un muy buen jugador para los demás, lo que llamo un Narcisismo vacío, solo servís según lo que los demás piensen de vos. Es en ese caso, cuando la ansiedad de poder te gana, aumenta tu tensión, te acelerás, y el miedo a no conseguirlo te lleva una vez más a la derrota, sentimiento muy doloroso que no pueden soportar esta clase de personalidades. Lo más importante sos vos, los demás sólo están de paso.
Preguntáte, ¿Por qué compito? ¿Por qué practico esta actividad? Seguramente encontrarás algunas respuestas ocultas que no se te habían imaginado, y te darán posibilidad de cambio.
Lic Julia Alvarez
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