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viernes, 6 de diciembre de 2024

DEBES CONTRATAR UN RUGBIER

Siete razones por las cuales debes contratar un jugador de Rugby
He sido educador por muchos años. He dado clases desde que estudiaba en bachillerato, cuando ayudaba a mis compañero con la "complicada" química orgánica. Mi primer trabajo fue como preparador en la universidad y desde ese momento nunca me he alejado del maravilloso campo de la pedagogía.
Desgraciadamente, la educación en nuestro país es una de las profesiones más subvaluadas. Es imposible poder vivir decentemente con los ingresos de un profesor. Por otro lado es igualmente imposible vivir del rugby (deporte amateur en Venezuela) y negado completamente a la posibilidad de convertirme en bachaquero, me he visto en la necesidad de preparar un Curriculum Vitae para enfrentarme al temido mercado laboral y poder asegurar el sustento a mi familia.
Pero ¿cómo colocar en un papel mi experiencia y los grandes aprendizajes de la disciplina que amo? peor aún, ¿cómo hacer entender a los posibles empleadores las ventajas de contratar a una persona que practica al rugby como deporte y como filosofía?
He aquí mis 7 razones por las cuales un jugador de Rugby es una gran adquisición para su empresa/compañía, sin importar el campo al que se dedique:
1. Los Jugadores de Rugby somos proactivos
Hace falta tener una clase de compromiso especial para entrenar dos o tres veces a la semana y someternos al esfuerzo físico que significa un juego, todo esto sin ninguna paga de por medio. Generalmente nosotros somos los que pagamos la cancha, árbitro, la mensualidad del club, etc. Si se logra llevar este impulso al ambiente laboral, el rugbier sobresaldrá como el trabajador más proactivo de la compañía.
2. Un jugador de rugby conoce sus límites, pero le encanta romperlos
Somos adictos a los retos: 20 libras más en el press , 1 kilómetro más en el trote, o una milésima menos en el pique de 50 metros. Estamos acostumbrados a dar más del 100% y hemos aprendido como planificarnos para alcanzar las metas más exigentes.
3. Sabemos aprender y re-aprender
Un niño desde su más tierna edad sabe correr detrás de la pelota para patearla. La mayoría de los que jugamos Rugby en latinoamérica lo hemos aprendido mucho más tarde en el crecimiento. En este corto tiempo hemos Asimilado desde las más simples a las más complejas de las leyes y no tenemos problema en adaptarnos cuando se hacen cambios en ellas, algo muy común en este deporte crecimiento y evolución.
4. Los jugadores de Rugby son ampliamente conocidos por ser buenos compañeros de equipo
En Rugby el talento individual no sirve de nada si no se utiliza a favor del equipo. Cada individuo tiene asignada la tarea precisa según sus habilidades y todos confiamos plenamente en nuestros compañeros para alcanzar el objetivo.
5. Los jugadores de Rugby sabemos como trabajar bajo presión
Se dice que en Rugby no hay partidos amistosos y es por el alto espíritu competitivo que poseemos. La competencia siempre genera presión y nosotros estamos acostumbrados a eso. Nos encanta sentir el flujo de adrenalina que genera el ímpetu de alcanzar la meta. Si estas buscando alguien que conozca y disfrute la presión, nada mejor que un rugbier.
6.No existe alguien tan motivado como un jugador de Rugby
Entrenamos dos o tres veces a la semana, más las sesiones en el gimnasio. No salimos los viernes en la noche porque los sábados jugamos. Esto sucederá asi tengamos que viajar 4 horas de ida y 4 de regreso, asi esté diluviando, caiga nieve o granizo, estén tumbando a gobierno o inclusive en el cumpleaños de nuestra media naranja. Suerte consiguiendo alguien más motivado que nosotros.
7. Los jugadores de Rugby somos altamente sociables
No todo puede ser trabajo, también es importante socializar y divertirse, ¿has asistido a un tercer tiempo?. Definitivamente los jugadores de Rugby sabemos como compartir y pasar un buen rato. Generalmente nos reunimos los sábados después del juego junto a nuestros adversarios, así que no tendremos problema en soportar al tipo chocante del departamento de contabilidad o a los creídos del departamento de ventas.
Autor:   (Venezuela).
Link original: http://www.rugbyparatodos.org/?p=1304
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lunes, 18 de noviembre de 2024

EL ENTRENADOR TRANSVERSAL


Después de haber entrenado durante varios años divisiones infantiles y de observar y tratar empírica y científicamente porqué en algunos casos existía deserción sin fundamentación alguna (las respuestas eran vagas, tanto de jugadores como de padres y de los entrenadores), decidimos interiorizarnos en el tema.

Luego de variadas consultas a antiguos entrenadores, psicólogos y maestros formales, llegamos una conclusión que puede morigerar aquélla deserción y ayudar a la contención de nuevos jugadores infantiles.
En primer lugar, los niños llegan al club en su mayoría, sin saber qué es el rugby, para qué los llevaron sus padres, y mucho menos porqué lo invitó su amiguito.
Vienen de ámbitos muy distintos.

Hagan Uds. un simple retroceso en vuestras vidas y realicen las mismas preguntas que están más arriba. Seguramente no sabrán contestarlas, y los que sí pueden hacerlo, bienvenidos sean.

Piensen y reflexionen:
- Los niños actuales decididamente son diferentes a aquellos que nosotros supimos conocer.
- No tienen posibilidades de ejercitar su motricidad (no todos viven en barrios cerrados, ni pueden jugar con sus amigos en la vereda del barrio, y solo existen honrosas excepciones del sistema formal educativo que destina fondos y recursos a estos temas).
- Nacieron en la era digital. Su realidad es distinta, sus acciones se transmiten a través de aparatos electrónicos y no en un campo de juego o una vereda cualquiera.
- Sus padres, en la mayoría de los casos están demasiado ocupados en sus asuntos para dedicarles tiempo a los juegos físicos que ayudaría muchísimo a los entrenadores de rugby.
- Recibir o atestar un golpe (siempre bien intencionado), tampoco existe en la realidad de estos niños, sus relaciones son a la distancia (del cable de la computadora o del teléfono).
- Así, podríamos repetir y descubrir decenas de situaciones similares que contradicen lo que luego los entrenadores tratamos de enseñar en los entrenamientos en el club.

Entre éstas reflexiones descubrimos junto a los profesionales de la psicología y personas idóneas consultadas, que los entrenadores estamos incurriendo en un error involuntario que es a nuestro humilde modo de ver, grave, que expulsa jugadores en vez de reclutarlos y retenerlos.
Imaginen un niño (me pasó muchas veces), que viene por primera vez al club (estamos hablando siempre de niños, no de juveniles, ese es otro tema más complicado). La realidad de ese niño hasta que pisó el club es: su familia, su escuela, y sus amigos circunstanciales.

Qué hacemos equivocadamente nosotros?
Inmediatamente los introducimos al grupo, tratamos que sea aceptado por todos, e inevitablemente, con dos o tres indicaciones, le resumimos las reglas de un deporte que tiene demasiadas para aprender, generalmente ilógicas desde la mirada del deporte más practicado en la Argentina (fútbol) y por sobre todo, que tiene un roce necesario de cuerpos, campo de juego y el objeto (pelota) que es diferente a todas las ya conocidas por ellos.

Sitúense por unos instantes en la percepción de ese niño:
1) Quizás vino invitado por un amigo,
2) Quizás lo llevó un padre exrugbier que pretende que sea un Puma en dos partidos,
3) Quizás lo trajo un padre que de rugby no tiene la menor idea.
Es una situación difícil y que aparece a veces como traumática.

Hasta aquí, las críticas que hacemos, inclusive a nosotros mismos.
Pero como todos los problemas, aparece la luz de las soluciones, que son las que proponemos, pueden haber muchas más, pero estas son las concluyentes:

1.- Crear un gabinete de “recepción del nuevo jugador” que NO debe ser ni el entrenador de la división a la cual corresponde se incluya el niño, ni el manager, ni el secretario del club.
2.- Necesariamente debe ser uno o varios entrenadores carismáticos, que “reciban” a estos nuevos jugadores.
3.- Estos deberán: mostrarles el club en su totalidad (puede ser en compañía de sus padres, eso facilitará la confianza hacia el novel jugador), explicarles de qué se trata el rugby y porqué es el mejor deporte para nosotros, y luego presentarlo a sus compañeros.
4.- Por lo menos durante dos meses u ocho entrenamientos, enseñar las destrezas básicas correctamente, vincularlos con los miedos que deben superar (el contrario, la pelota, el piso, etc.), y demostrarles que jugar no es golpearse ni sacrificarse, sino que, jugar es DIVERTIRSE.
5.- Una vez preparados, incluirlos en el grupo, sin menospreciar el natural cinismo de los niños, lo que también ocasiona muchas veces deserciones inesperadas de niños que podrían compartir con sus compañeros toda su vida dentro del club que tanto amamos.
6.- Debe ser una tarea normal, no forzada, lo más natural posible, así, cuando se incorporen definitivamente al grupo al cual corresponden se incluyan, la autoestima de estos “NUEVOS” se encuentre alta, porque saben que pasaron por una etapa evolutiva corta pero muy necesaria, que sus mismos compañeros de club le brindaron para un mejor bienestar en el ingreso al rugby como deporte lúdico.
7.- En los casos en los cuales se produzca algún retroceso, (que también es natural), no vendría mal volver al “gabinete” por un par de semanas y reforzar los conocimientos.
8.- En las tareas grupales, donde no existe el roce, por ejemplo la ejercitación exclusivamente física, podrían estar incluidos en sus grupos respectivos para ir morigerando la resistencia a la inclusión de “nuevos” que manifiestan natural y repito cínicamente los niños
9.- Por ningún motivo deberíamos estigmatizarlos, solamente, están aprendiendo lo que “…ustedes ya saben, esa debería ser la respuesta…”. Los niños no indagan demasiado, recuerden que siempre hacen lo que ven, y si todos observan que al “nuevo”, cuando se ponga la camiseta el domingo no se le va a caer la pelota, ni se va a amedrentar ante un tackle, no son incapaces de comprender que todo ese trabajo los beneficia como conjunto.
10.- Es cuestión de animarse a practicarlo. Obtendremos también mayor seguridad (regla básica del rugby infantil), el agradecimiento de los padres (por nuestra preocupación en el tema), la sonrisa de los que “ya saben jugar” porque comprenderán el trabajo que se está haciendo, y el inestimable reconocimiento de nuestros colegas entrenadores, puesto que no deberán repasar conceptos ya aprendidos cuando el “nuevo” se incorpora y el grupo no perderá su homogeneidad.
11.- Hay que animarse y buscar los recursos humanos necesarios, no es imposible practicar esta idea que ya se realiza en clubes del exterior y de nuestro país.


Luis Horacio Ibañez Gattelli
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Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.

lunes, 21 de octubre de 2024

TIPS PARA ENTRENADORES DE RUGBY



- Procurar rodearse de ayudantes o colaboradores que puedan suplirlo si es necesario.
- Tratar de involucrar a los padres en las actividades.
- Instruirse permanentemente.
- Realizar cursos o interiorizarse sobre primeros auxilios.
- Planificar la practica con anterioridad.
- Se aconseja contar con los elementos que considere necesarios para la práctica (pelotas necesarias, conos para delimitar sectores de trabajo, bolsas de tackle, etc.)
- Hacer los ejercicios simples y sin complicaciones.
- Inculcarle al jugador que lo más importante, para que las cosas salgan bien es Pensar antes de actuar.
- Estar siempre preparado para comenzar la práctica, planificarla y al finalizar realizar una evaluación de la misma (consultar a los jugadores si se divirtieron, que es lo nuevo que aprendieron, que no les gustó, etc.), esto nos permitirá evolucionar en la metodología de trabajo.
- Analizar y corregir errores en el momento que los observa, no los deje pasar.
- Desarrollar ejercicios que incluyan las metas del entrenamiento.
- Incentivar otras actividades a desarrollar en grupo.
- Concurrir al entrenamiento con el equipo adecuado al igual que los jugadores.

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lunes, 19 de agosto de 2024

DISTORSIONES INTERNAS DE JUEGO


Una distorsión cognitiva, es el proceso erróneo de una información. Estas percepciones y pensamientos distorsionados que realiza una persona, acerca de sí mismo, del mundo y del futuro, son las que determinan creencias mal-adaptativas, transformando la realidad, reaccionando siempre de la misma manera aprendida.
Cuando hablamos de competencia, todos queremos ganar, eso es lógico, pero no debe convertirse en único imperativo. Si el jugador construye su juego en base a resultados, lo está realizando bajo el mecanismo de la idealización; la representación de una “realidad” interior, que debe ser confirmada, para sentir que somos “buenos”. Cuando los números no acompañan, es un golpe, que ratifica la idea de desvalorización interna, que todos, en ciertos momentos de la vida, llegamos a sentir.
Una de las formas ilógicas de estas distorsiones se llama “descalificación de lo positivo”. Se trata de jugadores, que desconsideran u omiten sus buenas experiencias, magnificando las malas. No se trata sólo de ignorar lo positivo de su juego, sino que lo transforma, inteligente y rápidamente en su opuesto. Descalificar lo positivo, es una de las formas más destructivas de la distorsión cognitiva, nos desvalorizamos, lo comparamos y confirmamos con el resultado. “Siempre hago lo mismo”, “que mal jugué”, “todo me salió mal”, etc.
Un ejemplo cotidiano, sería la forma en que la mayoría de nosotros hemos sido condicionados a responder a los elogios. Cuando alguien alaba tu juego, o tu entrenamiento, puede que te digas a vos mismo: “quieren quedar bien, y nada más“. Con un golpe rápido, descalificas mentalmente su elogio.
Muchas veces, cuando nos centramos en lo negativo, tendemos a quitar importancia a las cosas buenas. Yo te pregunto: todas las buenas jugadas que has hecho, ¿donde las ponés? o acaso no sirven. Es imposible que todo te salga mal, rebobiná, y acordáte de los buenos momentos que has tenido. Aprendé a valorizarte. Aunque de diez te hayan salido cuatro, esas cuatro valen mucho, las malas no cuentan. No te apresures a sacar conclusiones de tu conducta, y no te evalúes en categorías extremas como “bueno” o “malo”.
El deportista, debe crear su propio espíritu de lucha cambiando sus mapas mentales. Todo está en tu percepción, en tus creencias, y forma de ver las cosas. El ideal estado mental es lasensación de sentirse seguro, focalizado en el objetivo, en la sincronización de la mente y el cuerpo en un mismo estado, sin interpretaciones personales o críticas.
Cuando caemos en nuestras demandas emocionales, cae nuestro equilibrio, ya que no podemos encontrar repuestas en lo imaginado. El jugador es un continuo buscador de preguntas, y las soluciones se deben trabajar, y buscarlas en tu confianza interior.

Lic Julia Alvarez
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lunes, 22 de julio de 2024

PLANIFICACION A LARGO PLAZO


En el libro "Guardiola, el ladrón de ideas", el autor, Germán Castaños, hace una referencia a la planificación a largo plazo. Bajo el titulo "La Macia y el Barcelona"¨, relata que, en la escuela del  Barcelona FC, previa a la Cantera, sus equipos de 7 años, participan de varios torneos y que a pesar de que muchas veces pierden los partidos que juegan, nunca dejan de ejecutar los gestos técnicos como esta planificado. El arquero se la pasa al defensor, éste al mediocampista etc.

Con los años ese automatismo aumenta y los resultados se invierten. La inversión de tiempo, paga con creces y tienen jugadores mejor formados y que además saben lo que es perder.

Todos los fines de semana de rugby surge la misma charla. Están los entrenadores que son corto placitas, que se fijan solamente si se gana o no el partido. Ubican a los jugadores en la cancha con el objetivo de ganar y dejan de lado la preparación  individual y grupal. Seguramente se ganen partidos, pero también se pierda tiempo en la inversión de la formación del jugador.
Claro que a todos nos gusta ganar, pero debemos tener claro que no el único objetivo. Si bien hay diferencias entre un equipo de categoría juvenil e infantil, no debemos perder el norte de la importancia que tiene la formación del jugador.

Obviamente qué si la M9 pierde el Sábado, no es lo mismo que si pierde la M19. Los primeros están dando sus primeros pasos en el rugby y los segundo, están muy cerca del plantel superior.
Lo que debe quedar claro que ganar es importante, que tenemos que formar jugadores que sepan lo que es ganar, pero que también entiendan lo que es perder. Sin dramatismos, pero aprendiendo a tolerar las frustraciones de la derrota y controlando la efusividad de la victoria  

Debe ser prioritario que los jugadores puedan desarrollarse individualmente y colectivamente. Poder plasmar los diferentes objetivos según edades cronológicas, de desarrollo y de niveles de juego. Sin dramatismos, pero aprendiendo a tolerar las frustraciones de la derrota y controlando la efusividad de la victoria  

Planteado de ésta manera y sin querer dejar de ganar, porque es importante también entrenar este objetivo, puede darse la situación de que ganemos sin cumplir los objetivos planificados, no es lo ideal. Nos puede nublar un poco la vista y creer que estamos por el camino correcto. Puede suceder que ganemos cumpliendo los objetivos. Claramente este es el mejor escenario. Nos posiciona en un lugar, donde debemos salir todo el tiempo de la zona de confort, no creer que ya esta todo entrenado.
También puede darse que perdamos tratando de cumplir nuestros objetivos, este es un muy buen escenario. Permite ver que cosas están saliendo y cuales hay que reforzar lo que planificamos.
La peor situación es perder sin siquiera poder aplicar lo que planificamos y practicamos. Acá obliga a repensar que estamos haciendo como entrenadores y que están entiendo nuestros jugadores.

Trazar un plan a largo plazo, con objetivos claros, ejecutables y medibles, permitirá tener un norte hacia donde tenemos que dirigir el proyecto. Claro que no siempre se ven los resultados de inmediato. Es más, la mayoría de las veces, el fruto de la cosecha es levantado por otro grupo de entrenadores. Pero este no es el punto.
La idea es que cada categoría tiene su planificación específica, enmarcada en un plan macro. Los entrenadores debemos pensar en los jugadores actuales, que serán los jugadores del futuro. Entonces no nos importara no ver la cosecha en el momento, muy por el contrario, disfrutaremos de ver los frutos del futuro.

Bibliografía: "Guardiola, El ladrón de ideas"- Germán Castaños - Editorial Hojas del Sur - 2018.

Darío Salluzzi | Licenciado en Educación Física | Email: dario.salluzzi@gmail.com
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lunes, 15 de julio de 2024

POSICIONAMIENTO ANTE EL RIVAL

Cada día es un desafío, cada oportunidad es un desafío, cada partido es un desafío, cada rival es un desafío. 

En mi trabajo, con equipos o jugadores, siempre es una lucha de antemano tratar de cambiar la percepción acerca del rival del “próximo partido” “Es mejor que nosotros, ¡nunca le pudimos ganar", "van primeros en la tabla" "juega tal jugador!” Continuamente aparece la sombra del otro imaginario, a quien se pone en un lugar de omnipotencia y superioridad, el cual nos arrebata de antemano la posibilidad de demostrarnos mejores. Esa omnipotencia del otro nos achica, como vulgarmente se dice “arrugamos”.

¿En qué lugar ponemos al adversario, y en qué lugar nos colocamos nosotros? Más allá del rival, un equipo ganador, no es aquel que se mide con el adversario en cuanto a quien tiene más que el otro, sino en el que mide contra él mismo. En lo fácil, todos somos buenos, y es ante los grandes desafíos, donde nos medimos de verdad.

Si estamos hablando del deseo del ser humano, que busca el placer que le genera una acción bien realizada, como ser jugar bien, ganar por lo que se ha peleado. ¿De qué deseo estamos hablando? ¿Es el deseo de cada uno? En este caso, de un deseo otorgado al otro. Yo ya no me juego por lo que quiero, me pongo a jugar en el lugar que me coloca el rival, y ésto lleva irremediablemente a jugar desde ese rol de “equipo perdedor”. La causa en este último caso, es que decae la atención, ya que no estamos activados de la misma manera que cuando jugamos con un rival superior, donde se mantiene un nivel de atención mayor. Es cuando no te podes distraer ni un segundo, porque te pasan por encima.

Un equipo puede tener mucho deseo, pero si no hay motivación, si no hay voluntad, si no hay garra, me quedo en el motivo, y por mucho que arenguemos en el vestuario, no tendrá ningún valor, pues nos quedamos en las palabras sin poder bajarlo a los hechos.

Si no queremos desperdiciar los momentos previos al partido, y sacar lo positivo de ese tiempo, no necesitamos pensar en quién tenemos enfrente. Cada equipo deberá poseer su propia danza, sus propios rituales, su propia locura, su propia mística, despertando motivación y cohesión grupal, bajo el sentimiento y la seguridad de ser los mejores. El poder no se da ni se cede, se gana. Podemos ir perdiendo en alguna ocasión, pero eso no significa ser perdedores, ya que el afuera está lleno de posibilidades para quien las sabe ir a buscar.


Julia Alvarez Iguña / Psicología del Deporte.

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viernes, 12 de julio de 2024

LIDERAR ES CUESTION DE SER

Érase una vez una compañía que invirtió tiempo y dinero en concretar sus valores y publicarlos para transmitirlos hacia fuera (el mercado) y hacia dentro (los empleados). Lo que pasa cuando uno publica sus valores es que tiene consecuencias, porque se espera que se actúe en función de esas reglas básicas que tú mismo has definido. 
Uno de los valores que se promulgaban era el respeto y una de sus aplicaciones directas consistía en la importancia de la vida personal de los empleados por lo que se redactó un plan de conciliación. Así, un lunes cualquiera todo el mundo recibió en su mesa una tarjetita en la que se explicaban las distintas alternativas que tenían los empleados para conciliar su vida profesional y su vida personal.
Para haceros la historia corta, os comento que todo esto funcionó durante dos semanas. El director del departamento financiero dijo que necesitaban quedarse más tiempo para cerrar las cuentas y que su equipo no podía permitirse conciliar. Luego llegaron comités de dirección y de inversión que se convocaban a las 6:30 de la mañana para que cuadraran con las ocupadas agendas de los directivos y se vivían actitudes de decepción cuando a las 8 de la noche no había una persona en la oficina para dar cobertura a los que no conciliaban. En menos de un mes, la conciliación se fue al carajo y todo volvió a ser como antes. 
Tener unos valores arraigados tiene como consecuencia tener unas convicciones firmes. 
Cuando se es consciente de estas convicciones se generan unas expectativas que implican una actitud respecto al entorno que se traducen en acciones concretas. Y si nuestras acciones no están alineadas con nuestros valores... lo que es seguro es que nuestros valores no son tan sólidos. En este caso, los valores de esta compañía y de sus líderes no eran sólidos. Se los habían inventado para vender. Por un lado, vender al mercado una imagen más humana y por otro, vender a los empleados una sensibilidad que no tenían. He ido a buscar sus valores antes de pulicar este post y... ¡hasta los han eliminado de su web!
El argumento es que cualquier cambio que se pretenda realizar tiene que venir desde arriba. Se tiene que sentir la implicación especialmente desde la parte alta de la pirámide para que todo fluya hasta la base. Porque sino, el efecto es el contrario. Se genera incredulidad y se sospecha de cualquier medida, aunque sea bien intencionada, objetivamente interesante y en beneficio de todos. Se pierde la credibilidad en los valores y se extiende de manera incontrolable al resto de la actividad.
Leopoldo Abadía habla de la virtud de la meritocracia refiriéndose a los líderes que tienen la responsabilidad de gobernar o de gestionar empresas o clubes de fútbol. Dice que el comportamiento correcto es uno de los componentes del mérito que se le supone al líder, a través de su trabajo eficaz y del respeto a las personas. Y cuando define al líder lo hace diciendo:
"una vez metido en lo del mérito, yo incluiría tener una vida ejemplar, ser alguien de quien los chavales digan "yo quiero ser así de mayor".... y alguien de quien, en vez de pensar "qué andará buscando éste" se piense "mucho mérito tendrá éste para tener ese puesto"".
Echo de menos este tipo de líderes en nuestro entorno. Queremos que haya cambios a nuestro alrededor y, cuando llega la oportunidad de demostrar que nuestros valores son sólidos y están arraigados nos dejamos llevar por el corto plazo, el qué dirán, el calor del sillón y los plazos electorales. Y así, dependemos de que cualquier mejora que hagamos sea provocada por personas a pesar del sistema.  
Sin embargo, también hay luces entre tanta sombra. Y cómo no, otra vez el deporte iluminando el camino. Os voy a contar otra historia (gracias Rafa por enviarla). Ésta ha ocurrido esta semana. Louis Picamoles es uno de los mejores jugadores de rugby del mundo y un indiscutible en la selección francesa. En el partido de Francia-Gales, Picamoles es amonestado por el árbitro con una tarjeta amarilla lo que implica que tiene que salir del campo. En su camino a la banda, Picamoles se mofa del árbitro aplaudiendo sarcásticamente su decisión. Al final, Francia perdió contra Gales y ahora se la juega contra Escocia en el Seis Naciones.
Este martes, el seleccionador francés Phillippe Saint-André, comunicó en rueda de prensa la lista de jugadores seleccionados para el trascendental partido contra Escocia. Sorprendió enormemente la ausencia de Picamoles. Cuando le preguntaron al respecto, declaró:
"Tras esta derrota, hemos realizado algunos cambios motivados por las lesiones pero también reaccionando a ciertas actitudes hacia los árbitros que se vieron en el campo y que no tienen cabida en nuestro deporte. El Respeto es la base de nuestros valores. Es vital enviar un mensaje a todos los jugadores que les recuerde que el privilegio de llevar esta camiseta implica una serie de deberes y de obligaciones".
Para Saint-André no es negociable sobreponer el resultado de un partido tan importante a lo que él percibe como una agresión a los valores más profundos de su deporte y de su país. Y marca el camino claro del comportamiento que se espera de cualquier jugador que quiera formar parte del equipo nacional en la competición más importante del año.
Mafalda sentaba cátedra al hablar sobre educación diciendo: "Educar es más difícil que enseñar. Para enseñar sólo necesitas saber. Pero para educar necesitas ser." Liderar cualquier cosa (equipo, compañía, país, proyecto, etc...) no es una cuestión de tener un puesto. Ni siquiera es cuestión de autoridad. 
Liderar es una cuestión de ser y de comprometerse con las creencias y valores. Liderar consiste en predicar con el ejemplo y aprovechar todas las oportunidades que tenemos para hacerlo. Por eso tengo tantas esperanzas puestas en el deporte. Porque nos da la oportunidad de demostrarlo y comunicarlo a los más pequeños cada día cuando mantiene su esencia, tal y como ha hecho el seleccionador de rugby francés. Y por eso soy tan crítico con el fútbol profesional. Porque no asume su responsabilidad y malgasta esa oportunidad de manera recurrente.
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lunes, 22 de abril de 2024

COMPORTAMIENTO DEL ENTRENADOR

Muchas veces planteamos y estudiamos cómo algunos comportamientos o estilos que adoptamos en los entrenamientos pueden influir en la motivación y bienestar del jugador de rugby. 
Algunos jugadores deciden aumentar su autonomía, dándole un mayor protagonismo en la elección de las tareas a realizar durante el entrenamiento y ésto repercute en el hecho de estar más motivado y aumenta su bienestar. Esto no quiere decir que los jugadores dirijan los entrenamientos, sino que dentro del esquema de sesión que el entrenador prepara, el jugador tiene libertad para proponer alguna modificación en los ejercicios o proponer alguno distinto en función de sus sensaciones, estado mental, estado físico etc.
No es fácil tener claro qué estilo de liderazgo adoptar, ya que éste va a depender de las características de la situación en la que nos encontremos, de las características del jugador, y del objetivo que estemos persiguiendo
Se consideran dos estilos de liderazgo, uno de apoyo a la autonomía, donde el entrenador tiene en cuenta la opinión de los jugadores y fomenta que participen en la toma de decisiones, y otro de control, donde el entrenador tiene una mayor autoridad y él es el responsable de la toma de decisiones. En función del tipo de estilo adoptado por el entrenador, se analizan cómo pueden influir las características de cada estilo en el bienestar de los jugadores.
Las siguientes son características que tienen influencia positiva en el bienestar de los jugadores:
1. Adoptar un estilo que favorezca la autonomía de los jugadores va a aumentar su autoestima y va a reducir el riesgo de abandono deportivo.
2. Los jugadores tienen que sentirse comprendidos y valorados, proponiéndoles ejercicios y actividades que les resulten atractivas y significativas.3. Hay que ayudar a que los jugadores confíen en su habilidad para hacer las cosas bien, tanto en entrenamientos como en partidos.4.- Animar a los jugadores a preguntar sobre las actividades en las que están participando y tratar de responderles de con detenimiento y atención.5.- Entender cómo se sienten e intentar estar seguro de que los jugadores entienden los objetivos de las actividades que proponemos.6.- Evitar dejar de mostrar afecto o atención cuando los jugadores no van en la dirección que queremos.7. Evitar distanciarnos o dejar de apoyarlos cuando los jugadores no ven las cosas como nosotros, o no están jugando bien.8. Evitar ser excesivamente controladores ya que esto puede hacer que se reduzca su autoestima y se incremente el riesgo de abandono.

Todos tenemos claro que uno de los grandes beneficios que el rugby puede aportar a nuestros niños y jóvenes es el bienestar psicológico que provoca, sin embargo, cuando empiezan a competir este bienestar psicológico frecuentemente se vuelve en malestar, debido a la presión que los chicos perciben. En muchas ocasiones esta presión depende del ambiente que creamos los entrenadores y padres, por tanto, se plantea que es importante que percibamos el rugby formativo como una herramienta de aprendizaje y de mejora de la salud tanto física como psicológica y no nos dejemos llevar por la vorágine de las competiciones tratando a nuestros niños como pequeños profesionales.
Modelo Multidimensional de Liderazgo de Chelladura. Isabel Balaguer y grupo (Universidad de Valencia, España).
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viernes, 8 de marzo de 2024

LAS 4 D’s DEL EXITO

Hace unos cuantos años durante una entrevista a Cyril Connell, una leyenda del rugby australiano, éste habló de las cuatro Ds del éxito. Fue la primera vez que escuché hablar de ellas. Días después busqué en internet sobre el tema y encontré que no es un concepto nuevo ni exclusivo de este coach y que las cuatro Ds han sido adaptadas no sólo a distintos equipos y disciplinas deportivas por sus respectivos entrenadores, sino también a ámbitos como el de los negocios y las artes. Su significado también puede variar según su uso.
Yo adapaté y re-definí las cuatro Ds de tal modo que sirvieran de herramienta motivacional para mis jugadores. Este es el tema de este artículo.
No importa el nivel de juego, (amateur, semi-profesional o professional), edad, sexo, papel dentro del equipo (entrenador, jugador, manager), o estás dentro o fuera de la cancha; si quieres ser exitoso, ya sea como individuo o como parte de un equipo, es importante tener presente estos cuatro principios.
Algunos estudios han demostrado que aquellos jugadores que son exitosos en su vida personal (familia, estudios, negocios) también lo son en el campo de juego.
Las cuatro Ds deben existir como conjunto, si alguna falta no será posible ser exitoso.
Las cuatro Ds son:
Deseos: Son los sueños, objetivos o metas que todos tenemos, ¿Has pensado alguna vez cuáles son las tuyas? ¿Realmente quieres alcanzarlas? ¡Si! Todo es posible, “querer es poder”. No hay imposibles.
Determinación: Tú has tomado la decisión de hacerlo posible, hacer que “algo” pase. Nunca te rindas, tú eres un ganador y mereces lo mejor. Visualiza, piensa, siente, actúa positivamente. No permitas que nada ni nadie te quite tu alegría. Siempre avanza buscando lograr tus metas.
Dedicación: conseguir lo que se quiere lleva tiempo y esfuerzo. La práctica hará posible que mejores. Así que inténtalo una y otra vez hasta que lo logres.
Disciplina: Es el elemento que une a los tres anteriores. Es la “fuerza interna” que tenemos todos y que nos empuja a continuar, seguir intentándolo, a no rendirnos y a no perder de vista objetivo final.
Pasar, corer, tacklear y atrapar la pelota con una buena técnica no son indicativo de éxito. Ser exitoso es alcanzar las metas, y depende de cada quien ser el mejor y no uno mas del montón. Para lograrlo hay que tener deseos, determinación, dedicación y disciplina. Las cuatro Ds del éxito.
Fuentes:
“The Four Ds of Success in Soccer and Life, Too! By Gianni Mininni. CYSA “D” Licensed Coach.
The Four “D’s” For Achieving of Success in Dance by Dr. ALbirda Rose- Eberhardt.
Four D words are not needed to be successful. Copyright 2005-2008 Gordon Bellows.
Autor: Leonardo Mohamad 

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miércoles, 21 de febrero de 2024

PERFIL DEL ENTRENADOR (Parte II)

En una anterior entrada comenzamos a describir distintos aportes del docente de alma y de profesión Ángel Guastella. Seguramente varias de sus ideas podrán llevarse a sus clubes y continuar con el aprendizaje y el legado. 
Agregamos entonces, luego de haber leído la primera parte, el resto de los aportes del entrenador argentino:
17) La dedicación al Rugby Infantil tiene como objetivo primordial, colaborar con la formación de los futuros jugadores federados. No se debe cometer el gravísimo error, imperdonable y descalificador, de utilizar a los niños y jóvenes jugadores para obtener las medallas que no se ha sido capaz de obtener como jugador en el “pasto”.

18) Cuidar que se cumplan los compromisos asumidos por los jugadores, colaboradores y dirigentes.

19) La prudencia, en las palabras y decisiones, es fundamental. No es necesario ser elocuente. Sintetice, indique lo que es necesario en el momento justo. Los jugadores “quieren jugar” y aprender, no escuchar discursos.

20) Ser generoso cuando se debe elogiar (siempre hay algo para cada jugador). La crítica será siempre en general y mucho cuidado ¡Nunca se le ocurra gritar o ridiculizar a algún jugador por cometer un error!

21) Los jugadores no son una máquina, por lo tanto, ponga atención a lo que les exige. Seguridad ante todo.

22) Todos los jugadores deben tener las mismas oportunidades para lograr una buena formación y competir asiduamente. Entonces, los entrenadores se tienen que dedicar a todos ellos por igual (no olvidar que el rugby es un deporte amateur al cual tienen acceso no solo los que pueden, sino todos los que quieren). La unidad del equipo transformada en egoísmo colectivo es muy peligrosa para la “salud” del club, pudiéndose originar falta de amistad entre los integrantes de los distintos equipos.

23) Es conveniente para el club en general y particularmente para el entrenador y los jugadores que los padres y madres colaboren (pueden realizar importantes tareas). Siempre y cuando no insistan en que sus hijos jueguen “en el equipo A”.

24) Es conveniente “no manejar el dinero” que se recauda para el tercer tiempo. Que lo haga el tesorero del club. Ocasionará algunos problemas de operatividad, pero se sacará un “problemita” que le puede originar serios “problemas” en el momento menos indicado.

25) Nunca ejerza la medicina si no posee un diploma que lo acredita como “profesional médico”. Cuando un jugador cae al suelo, no se precipite; se levantará solo si no tiene algo serio, en caso contrario debe atenderlo el médico. Éste siempre debe ubicarse al lado del entrenador durante y después del partido. El médico no debe retirarse inmediatamente después del partido; una vez finalizado debe constatar en el vestuario que todos los jugadores estén en perfectas condiciones. Debe haber varios médicos si hay 200 o más jugadores en el campo.

26) No cometer la insensatez y la barbaridad de hacer seguir jugando a un jugador que se ha golpeado, especialmente la cabeza o el abdomen.

27) Evite la temprana especialización por puestos (¿15 - 16 años?). Durante los años de formación, el jugador debe recorrer el camino del descubrimiento a la solución de problemas (desarrollo de la percepción, inteligencia táctica y habilidad técnica).

28) Insistir con la correcta presentación en la vestimenta y en el lenguaje de los jugadores.

29) Sentirse plenamente honrado con la designación de entrenador. Ud. no hace ningún favor; el favor se lo hace el club al distinguirlo con su nombramiento de Entrenador.

30) En los encuentros de competencia infantil y juvenil con otros clubes, es conveniente que invite al entrenador adversario para dirigir el partido si falta el árbitro. Así evaluará mejor el rendimiento de su equipo.

31) En los encuentros de las divisiones superiores, dialogue con sus colegas adversarios y con los árbitros, en el tercer tiempo.

32) Insista con sus jugadores en que participen y disfruten del tercer tiempo. No sólo “al compás de una música infernal” sino también dialogando con compañeros y adversarios.

33) El entrenador debe preguntarse ¿en qué me estoy equivocando? Cuando recibe demasiados elogios y comienzan a llamarlo “maestro”. Puede ser que esté cerca la hora de pasar a ser asesor.

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lunes, 29 de enero de 2024

LA FILOSOFIA DEL RUGBY (Parte I)


Según la historia escrita el juego del rugby nació, cuando William Webb Ellis , haciendo caso omiso de las reglas del Foot-Ball de entonces, tomó la pelota con, las manos y empezó a correr con ella en el Colegio de la Ciudad de Rugby, en Inglaterra. En realidad el juego nació muchísimo tiempo antes y se fue transformando de una determinada manera hasta llegar al rugby actual en que, sin temor a equivocarnos, podemos asegurar que es el juego más equilibrado, más balanceado y más perfecto que existe para el hombre.

Es así que en este juego los principios éticos, filosóficos, técnicos y tácticos están permanentemente entrelazados para configurar un deporte absolutamente único. Pretender enseñar el rugby partiendo de bases exclusivamente técnicas o tácticas puede llevar a un error fundamental y pretender enseñarlo únicamente basado en sus tradicionales principios filosóficos que conforman el espíritu del juego puede llevar también a un error, puesto que no se logra así materializar cosas que si se pueden conseguir a través del juego. Es por ello esta introducción referida á los principios fundamentales del juego; principios que nosotros, como encargados de transmitirlos a los jugadores, nunca debemos perder de vista para bien y gloria del rugby amateur. Luego como aplicación práctica de esos principios fundamentales, aparecen principios tétricos que nos ayudan justamente al desarrollo de lo que uno pretende de nuestro juego dentro y fuera de una cancha.

Nunca olvidemos que los entrenadores y colaboradores de equipos somos los que estamos en mayor contacto con los jugadores y no los dirigentes, ni los referees, o sea que nosotros somos los primeros responsables de mantener el espíritu y las tradiciones del juego.
En rugby, los encargados de los equipos no deben buscar excusas ante fallos de los referees, o por caso, decisiones de dirigentes en comisiones de disciplina.
Nosotros tenemos que asumir la responsabilidad de que el juego sea transmitido de generación en generación, como ha venido ocurriendo hasta ahora; somos los que tenemos que aceptar dejar de lado los pequeños gustos, deseos u opiniones personales en aras de la defensa del rugby de sus principios y de sus tradiciones y no temer que el desarrollo técnico del juego, el progreso táctico, la mayor preparación puedan afectar a esos principios básicos y fundamentalmente del juego si realmente han sido entendidos por nosotros y luego transmitidos correctamente a los jugadores en la cancha, en el tercer tiempo y prácticamente en todas las oportunidades que tomemos contacto con ellos, aun fuera del club.

Hay muchas formas de enfocar la parte fundamental y filosófica del juego. Hay muchas formas de enunciar los principios fundamentales y todas han sido utilizadas exitosamente a lo largo de la vida del rugby. A mí se me ocurrió condensarla en una sola frase que dice: El rugby es un medio y no un fin en sí mismo… e inmediatamente surge la pregunta: ¿un medio para qué? y también allí uno puede contestar de muchas maneras distintas, pero apuntando a tres cosas básicas:

Un medio para educar
Un medio para relacionar
Un medio para divertir

Un medio para educar: porque desgraciado aquel deporte que no deja algo trascendental en la vida de quien lo practique. Se ha dicho y con razón que un deporte vale por la educación que deja en aquel que lo practica, y el rugby lo hace, porque las características propias del juego – que son principalmente de adversidad – enseñan a quien lo practica, bien orientado a entrenar y vencer la adversidad.

No es cierto aquello de que los hombres no tenemos miedo; no es extraño tenerlo, pero lo interesante es aprender a vencerlo y el rugby justamente da la oportunidad de vencer el temor. Por que educa el rugby?
Primero por lo que acabo de decir, segundo porque en el se hace un culto del juego en equipo, entonces uno aprende a vivir en función de los demás, uno aprende a sentir mas placer en dar que en recibir, uno aprende a sacrificarse aun a riesgo de su propio físico – por el interés máximo que existe en la cancha que es el equipo.

El Ingeniero Carlos “Veco” Villegas (1945-1989), jugó en Liceo Militar y fue entrenador del plantel superior de esta institución y del San Isidro Club. También fue entrenador de Los Pumas entre 1974 y 1977. El artículo fue escrito en la década de los 80’s.

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