viernes, 17 de noviembre de 2017

LA PREPARACION FISICA EN EL RUGBY.

La preparación física y el desarrollo de la evolución del juego ha obligado a cambiar las rutinas y los programas de entrenamiento. 

Los trabajos físicos de preparación actual deben apuntar al desarrollo de la explosión muscular.

Fundamentalmente el cambio del juego en el Rugby, se inclinó (tanto en la faz de juego como en el reglamento) a alentar el movimiento de la pelota, posibilitando que el juego tome una velocidad que tiempo atrás no se imaginaba.

Esto, sumado una mayor contextura física de nuestros jugadores, permite actualizar y modificar los sistemas de entrenamiento.

Si bien el carácter de amateur que caracteriza en principio a nuestro deporte, permite se entrene sólo dos o tres veces por semana (según el club), ya nadie descarta la necesidad de incorporar entrenamientos de musculación y trabajos regenerativos.
Estos entrenamientos, sumados a la importante faz técnica, exigen a los jugadores rendir al máximo de sus posibilidades.

Fundamentalmente en la actualidad, estudiando los sistemas energéticos y las necesidades del deporte, la base de potencia aeróbica reemplaza gradualmente a la base aeróbica. La razón es la necesidad de realizar diferentes desplazamientos en la cancha con la máxima explosividad posible buscando esa dinámica de juego a la que anteriormente nos referíamos.
La velocidad de ejecución de los movimientos está estrechamente relacionada con la fuerza. La relación entre ambas aumenta cuanto mayor es la resistencia. Una mayor aplicación de fuerza puede llevar a una mejora de la potencia, lo que se traduce en una velocidad más alta de desplazamientos o de ejecución de los gestos deportivos.

Los preparadores físicos debemos aprovechar al máximo el poco tiempo de entrenamiento.

Lo ideal es que los jugadores entren en calor con un trote ágil de 5 ó 10 minutos, con otros 5 minutos de elongación y movilidad general. Siempre con la potencia aeróbica como objetivo principal, se debe dividir la sesión en varios bloques:

1) Cambios de ritmos constantes en carrera, con pausa entre cada serie.
2) Trabajos a intervalos largos con cambio de ritmos en carrera constantes con pausas más largas que el anterior.
3) Trabajos a intervalos cortos. En distancias de 5 a 20 metros con más potencia. Dividido en series y agregando obstáculos (por ejemplo conos).
4) Trabajo específico de fuerza potencia. Divididos en series y repeticiones se trabajan arrastres, empujes, carreras forzadas, carreras obstruídas, siempre en distancias de hasta 20 metros.

Al finalizar se deben realizar sesiones de elongación en todos los grupos musculares y movilidad en todas las articulaciones.
En todas las etapas deben existir las tareas de musculación sobre todo con el fin de evitar lesiones, recordando que debe existir una relación directa entre las intensidades de las cargas de los gimnasios con los trabajos realizados en la cancha.

Correctamente planificadas las sesiones diarias, los entrenamientos como unidades, en definitiva una acertada planificación de las intensidades de las cargas, delineará los marcos de referencia de un trabajo serio.

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