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viernes, 6 de diciembre de 2024

DEBES CONTRATAR UN RUGBIER

Siete razones por las cuales debes contratar un jugador de Rugby
He sido educador por muchos años. He dado clases desde que estudiaba en bachillerato, cuando ayudaba a mis compañero con la "complicada" química orgánica. Mi primer trabajo fue como preparador en la universidad y desde ese momento nunca me he alejado del maravilloso campo de la pedagogía.
Desgraciadamente, la educación en nuestro país es una de las profesiones más subvaluadas. Es imposible poder vivir decentemente con los ingresos de un profesor. Por otro lado es igualmente imposible vivir del rugby (deporte amateur en Venezuela) y negado completamente a la posibilidad de convertirme en bachaquero, me he visto en la necesidad de preparar un Curriculum Vitae para enfrentarme al temido mercado laboral y poder asegurar el sustento a mi familia.
Pero ¿cómo colocar en un papel mi experiencia y los grandes aprendizajes de la disciplina que amo? peor aún, ¿cómo hacer entender a los posibles empleadores las ventajas de contratar a una persona que practica al rugby como deporte y como filosofía?
He aquí mis 7 razones por las cuales un jugador de Rugby es una gran adquisición para su empresa/compañía, sin importar el campo al que se dedique:
1. Los Jugadores de Rugby somos proactivos
Hace falta tener una clase de compromiso especial para entrenar dos o tres veces a la semana y someternos al esfuerzo físico que significa un juego, todo esto sin ninguna paga de por medio. Generalmente nosotros somos los que pagamos la cancha, árbitro, la mensualidad del club, etc. Si se logra llevar este impulso al ambiente laboral, el rugbier sobresaldrá como el trabajador más proactivo de la compañía.
2. Un jugador de rugby conoce sus límites, pero le encanta romperlos
Somos adictos a los retos: 20 libras más en el press , 1 kilómetro más en el trote, o una milésima menos en el pique de 50 metros. Estamos acostumbrados a dar más del 100% y hemos aprendido como planificarnos para alcanzar las metas más exigentes.
3. Sabemos aprender y re-aprender
Un niño desde su más tierna edad sabe correr detrás de la pelota para patearla. La mayoría de los que jugamos Rugby en latinoamérica lo hemos aprendido mucho más tarde en el crecimiento. En este corto tiempo hemos Asimilado desde las más simples a las más complejas de las leyes y no tenemos problema en adaptarnos cuando se hacen cambios en ellas, algo muy común en este deporte crecimiento y evolución.
4. Los jugadores de Rugby son ampliamente conocidos por ser buenos compañeros de equipo
En Rugby el talento individual no sirve de nada si no se utiliza a favor del equipo. Cada individuo tiene asignada la tarea precisa según sus habilidades y todos confiamos plenamente en nuestros compañeros para alcanzar el objetivo.
5. Los jugadores de Rugby sabemos como trabajar bajo presión
Se dice que en Rugby no hay partidos amistosos y es por el alto espíritu competitivo que poseemos. La competencia siempre genera presión y nosotros estamos acostumbrados a eso. Nos encanta sentir el flujo de adrenalina que genera el ímpetu de alcanzar la meta. Si estas buscando alguien que conozca y disfrute la presión, nada mejor que un rugbier.
6.No existe alguien tan motivado como un jugador de Rugby
Entrenamos dos o tres veces a la semana, más las sesiones en el gimnasio. No salimos los viernes en la noche porque los sábados jugamos. Esto sucederá asi tengamos que viajar 4 horas de ida y 4 de regreso, asi esté diluviando, caiga nieve o granizo, estén tumbando a gobierno o inclusive en el cumpleaños de nuestra media naranja. Suerte consiguiendo alguien más motivado que nosotros.
7. Los jugadores de Rugby somos altamente sociables
No todo puede ser trabajo, también es importante socializar y divertirse, ¿has asistido a un tercer tiempo?. Definitivamente los jugadores de Rugby sabemos como compartir y pasar un buen rato. Generalmente nos reunimos los sábados después del juego junto a nuestros adversarios, así que no tendremos problema en soportar al tipo chocante del departamento de contabilidad o a los creídos del departamento de ventas.
Autor:   (Venezuela).
Link original: http://www.rugbyparatodos.org/?p=1304
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lunes, 21 de octubre de 2024

TIPS PARA ENTRENADORES DE RUGBY



- Procurar rodearse de ayudantes o colaboradores que puedan suplirlo si es necesario.
- Tratar de involucrar a los padres en las actividades.
- Instruirse permanentemente.
- Realizar cursos o interiorizarse sobre primeros auxilios.
- Planificar la practica con anterioridad.
- Se aconseja contar con los elementos que considere necesarios para la práctica (pelotas necesarias, conos para delimitar sectores de trabajo, bolsas de tackle, etc.)
- Hacer los ejercicios simples y sin complicaciones.
- Inculcarle al jugador que lo más importante, para que las cosas salgan bien es Pensar antes de actuar.
- Estar siempre preparado para comenzar la práctica, planificarla y al finalizar realizar una evaluación de la misma (consultar a los jugadores si se divirtieron, que es lo nuevo que aprendieron, que no les gustó, etc.), esto nos permitirá evolucionar en la metodología de trabajo.
- Analizar y corregir errores en el momento que los observa, no los deje pasar.
- Desarrollar ejercicios que incluyan las metas del entrenamiento.
- Incentivar otras actividades a desarrollar en grupo.
- Concurrir al entrenamiento con el equipo adecuado al igual que los jugadores.

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viernes, 4 de octubre de 2024

ENTRENAMIENTO DE SITUACIONES DE ATAQUE


Cuando planificamos en los entrenamientos la resolución de situaciones de ataque y defensa, debemos tener en cuenta algunos aspectos, que permitirán que el objetivo planificado se logre cumplimentar.

Debe quedar claro tanto  para los jugadores como para  los entrenadores, que siempre que trabajemos estas situaciones, estamos trabajando dos objetivos al mismo tiempo. No se trabaja solo el ataque, o solo la defensa.

Puede suceder que el objetivo principal del drill o del juego sea referido al ataque, pero no por eso voy a dejar de lado a la defensa. Las correcciones deben estar puestas en los dos aspectos del juego.

Organización de drills para Ataque:

  • Debemos como primera medida, asegurar que el sector de entrenamiento este apto para una situación de contacto.
  • Siempre armar el drill de lo mas simple a lo mas complejo y de lo conocido a lo desconocido. No comenzar con un drill totalmente nuevo. Partamos de una situación que sea familiar para los jugadores
  • Tener en cuenta que si lo que yo quiero es trabajar el ataque cualquiera sea el drill que elija, el ataque debe comenzar teniendo amplia superioridad sobre la defensa. Ejemplo: Objetivo resolución del 4v4, primero debo pasar por el 4v1 , para que luego se valla complejizando el ejercicio hasta lograr el 4v4.
  • Desarrollar los trabajos en espacios lo mas reales posibles o donde realmente el ataque pueda encontrar los intervalos defensivos, para llevar adelante el objetivo planificando. Ejemplo: Partido 12v12 en espacio muy reducido, el ataque no podrá desenvolverse normalmente y es muy raro que esto suceda en un partido, ya que los espacios están calculados en proporción a la cantidad de jugadores.
  • Orientar también a los jugadores a que utilicen todo el espacio que el drill permita para atacar.
  • Hacerle ver al jugador la importancia de la profundidad, de venir lanzado, corriendo, sea portador o apoyo. Además de atacar el espacio.
  • Debo estructurar el ejercicio para que respete los principios del ataque y sus objetivos primordiales.

Estos puntos planteados arriba, son una guía a tener en cuenta para cuando planificamos situaciones de ataque. Permiten ordenarnos y focalizarnos en la resolución.

Darío Salluzzi | Licenciado en Educación Física | Email: dario.salluzzi@gmail.com
Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.


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viernes, 27 de septiembre de 2024

PERDIMOS POR EL ARBITRO

Recuerdo desde juveniles que se nos enseñó constantemente a no hablar con el referee. Se nos hablaba de esto constantemente y se nos trataba de educar todo el tiempo. Incluso había carteles por el club que decían “el árbitro siempre tiene la razón”. Por mi parte siempre me gusta usar irónicamente “el árbitro siempre tiene la razón, excepto cuando se equivoca”.
En las infantiles o juveniles si alguno discutía con el árbitro recibía un penal por hablar, entonces era muy probable que el entrenador te cambie por otro y que recibas un buen reto de parte de ellos. ¿Alguna vez te cobraron un penal por hablar? En los infantiles no tengo muchos recuerdos de los árbitros, más allá de que siempre era el padre de alguno. Ahí realmente creo que el árbitro no existía. Éramos muy chicos, lo único que nos importaba era agarrar la pelota y correr para adelante.
Después nos quedábamos contando quién había hecho los tries, quien hizo los tackles, riéndonos con los padres-entrenadores que se alegraban por cada progreso nuestro, por más mínimo que sea. Eran épocas sin problemas en las cuales nunca se nos cruzaba por la cabeza pensar quién había sido el árbitro y cómo lo había hecho.
En los juveniles la cosa empieza a cambiar. Uno crece y la mente se empieza a contaminar. Te olvidas de pensar que el rival era mejor que vos y que te superó. La humildad comienza a ser algo difícil de encontrar. Nacen las excusas. La mente se desarrolla y te traiciona poco a poco. Ahora para ser humilde hay que trabajar, hay que buscarlo, ya no está inmerso en uno como en la época de infantil. “Perdimos por el árbitro”, “el árbitro nos mató”, son frases que empiezan a sonar en la adolescencia.
No somos capaces de mirarnos para adentro, aceptar los errores propios y creemos realmente que un árbitro vino a arruinarnos la tarde, a cobrarnos todo en contra, a cobrarle al otro equipo porque le tiene simpatía. ¿Cómo puede ser que nos creamos tan importantes como para creer que un árbitro nos tiene bronca o nos quiera cobrar en contra?
Acá los entrenadores pasan a jugar un rol fundamental. Si te toca un entrenador tranquilo y muy disciplinado es una lucha constante para acercarte a la humildad y alejarte de las excusas. Si el entrenador es de los que gritan todo el tiempo de afuera, sumado a que nadie calla a los padres que también se meten y a veces ni saben las reglas, la cosa se pone fea. La contaminación crece y crece.
Cuantas veces suele pasar que el referee no asiste al partido y toca que el local se haga cargo de arbitrar. En este caso siempre existen dos tipos de referatos. El que cobra todo a favor de su equipo, el que sólo ve los penales que hacen los rivales e inclina la cancha a favor de su club. Y por otro lado tenemos al que no quiere que piensen que cobra todo a favor de su club y cobra todo a en contra; y lo querés matar. Sólo te mira a vos todo el tiempo. Recuerdo una vez escuchar a uno decir “yo no puedo referear a mi club porque le cobraría todo a favor”.
Con Hindú siempre salían partidazos en mi camada, tanto en la A como en la B. La B era todo un clásico y siempre uno de los partidos más difíciles del año. Me acuerdo que cuando venían a jugar a Belgrano se quejaban de que siempre el árbitro les robaba. Los partidos se definían por la mínima diferencia cada vez. Corría la misma suerte cuando nos tocaba ir a jugar a Torcuato, en donde por lo general ganaban ellos, y la queja venía de parte nuestra contra el referato.
Incluso en ese momento estaba dando sus primeros pasos como árbitro Francisco “Achi” Pastrana, que tenía a su hermano Benja jugando en esa camada. Mirando ahora hacia atrás, ¿cómo podemos preocuparnos tanto por el árbitro?
Con todo lo que uno tiene que mejorar y disfrutar del juego el árbitro no debería ni existir.
“Estoy a diez señor”, “¿cuánto falta señor?”, “¿hay tiempo para una más?”, “¡que la suelte señor, que la suelte!”, “se tiran de cabeza”, “es amarilla”. Si los juveniles están contaminados ni hablar de cuando llegamos al plantel superior. Acá la humildad desaparece. Empezamos a darle una importancia enorme al referee. Cada sábado a medida que se hace más tarde, más gente viene a ver los partidos. El rugby evoluciona constantemente y se cambian reglas casi todos los años, sin embargo hay jugadores como yo, e hinchas, que leímos el reglamento hace 5 años. O tal vez algunos nunca lo leyeron, simplemente aprendieron jugando. 
Claramente estamos a años luz del futbol, pero sí es verdad que hoy hemos involucionado como público. Se permite gritar un poco más que hace 10 años. En algunos clubes se aplauden las amarillas, se hacen ruidos cuando alguno va a patear y se piden penales todo el tiempo. Ya son pocos los que callan a alguien cuando grita de afuera. A veces hasta se arman pequeños conflictos por alguno que quiso callar a uno y ese le contestó. También cuando algún hincha se acerca a increpar al referee después del partido y otro del mismo club lo para.
Mi club tampoco se queda atrás. Un día había un chico de 10 años llorando diciéndole a su padre, un ex jugador del club, que habíamos perdido por culpa del árbitro.
Los árbitros serán siempre las personas más débiles dentro de una cancha. Me tocó referear muchísimas veces en mi club y fuera de mi club. Si tengo que definir el estilo de cómo dirijo tengo que confesar que soy fanático del “siga siga”. Me gusta mucho la ventaja y cómo evoluciona el juego a partir de los que arriesgan con esa ventaja.
De hecho cuando juego detesto a los árbitros que todo lo ven como un penal, cada punto encuentro es un penal y el partido se torna aburridísimo para todo el mundo. Me han cobrado algunas veces penales por quejarme ante el árbitro y siempre han sido por no poder olvidarme de que el árbitro existía, no poder concentrarme en lo que tenía que hacer. Ser árbitro me ayudó mucho a ponerme en el lugar del otro y además me divertí mucho siguiendo el juego desde otro ángulo. También descubrí que es importantísimo pasar desapercibido y colaborar con el juego, entender las situaciones para ayudar a que cada equipo saque lo mejor de sí. No es nada fácil, pero es bueno tenerlo como objetivo a la hora de referear.
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lunes, 2 de septiembre de 2024

ESTAMOS EN INSTAGRAM


Estamos muy agradecidos a todos quienes confían en nuestro espacio de intercambio en información de Rugby. La evolución y el reconocimiento nos obligan a seguir dando respuesta a todos.

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viernes, 23 de agosto de 2024

RUGBY DE LOS 3 MINUTOS

El “Rugby de los tres minutos”


El llamado "Rugby de los tres minutos", exige a un equipo a jugar en esos mini períodos de tiempo con máxima intensidad, inteligencia y concentración, como si el resultado dependiera de lo que el equipo pudiera hacer con la pelota en su posesión en esos tres minutos o de lo que pudiera aguantar defendiendo sin la pelota en esos tres minutos.

Estos períodos son:

….Los 3 minutos iniciales de cada tiempo.
….Los 3 minutos que siguen a una interrupción prolongada.
….Los 3 minutos siguientes a haber marcado puntos.
….Los 3 minutos siguientes a haber recibido puntos.
….Los 3 minutos finales de cada tiempo.

Nuestro momento en el partido, ¿Como reconocerlo? Algunos ejemplos:

Cuando vemos que el rival comete impresiciones constantes, falta de coordinación o comunicación.
Cuando percibimos nervios o desinteligencias entre ellos.
Cuando marcamos puntos en un lapso breve de tiempo.
Cuando nos salen dos o tres movimientos casi perfectos.
Cuando sacamos una ventaja importante en pocos minutos de juego.
Cuando aun siendo dominados el equipo rival no logra reflejarlo en el marcador.
Cuando el rival desperdicia claras situaciones para marcar puntos.
Cuando el partido se juega al ritmo que imponemos nosotros.
Cuando robamos pelotas en las fases de obtención.

De todo esto se deduce que el equipo está en su momento….si tiene la pelota marca puntos…….y si no la tiene el rival no logra marcarle puntos (obviamente, impide que lo sería el momento bueno del rival)

Cuando la cosa no viene bien: Situación inversa a la anterior

Se recomienda:
No perder la confianza en nuestras habilidades y destrezas.
Mantener la serenidad y aumentar la concentración.
Bajar el ritmo.
Jugar lo básico con variantes seguras y de control para ir soltando el partido.
No enojarse con uno mismo, ni con los compañeros.
Nunca demostrar al rival que tenemos problemas (ser perfectos actores en disimular que las cosas no están saliendo como las planificamos.

(c) Jim Greenwood - Rugby para Pensar

lunes, 22 de julio de 2024

PLANIFICACION A LARGO PLAZO


En el libro "Guardiola, el ladrón de ideas", el autor, Germán Castaños, hace una referencia a la planificación a largo plazo. Bajo el titulo "La Macia y el Barcelona"¨, relata que, en la escuela del  Barcelona FC, previa a la Cantera, sus equipos de 7 años, participan de varios torneos y que a pesar de que muchas veces pierden los partidos que juegan, nunca dejan de ejecutar los gestos técnicos como esta planificado. El arquero se la pasa al defensor, éste al mediocampista etc.

Con los años ese automatismo aumenta y los resultados se invierten. La inversión de tiempo, paga con creces y tienen jugadores mejor formados y que además saben lo que es perder.

Todos los fines de semana de rugby surge la misma charla. Están los entrenadores que son corto placitas, que se fijan solamente si se gana o no el partido. Ubican a los jugadores en la cancha con el objetivo de ganar y dejan de lado la preparación  individual y grupal. Seguramente se ganen partidos, pero también se pierda tiempo en la inversión de la formación del jugador.
Claro que a todos nos gusta ganar, pero debemos tener claro que no el único objetivo. Si bien hay diferencias entre un equipo de categoría juvenil e infantil, no debemos perder el norte de la importancia que tiene la formación del jugador.

Obviamente qué si la M9 pierde el Sábado, no es lo mismo que si pierde la M19. Los primeros están dando sus primeros pasos en el rugby y los segundo, están muy cerca del plantel superior.
Lo que debe quedar claro que ganar es importante, que tenemos que formar jugadores que sepan lo que es ganar, pero que también entiendan lo que es perder. Sin dramatismos, pero aprendiendo a tolerar las frustraciones de la derrota y controlando la efusividad de la victoria  

Debe ser prioritario que los jugadores puedan desarrollarse individualmente y colectivamente. Poder plasmar los diferentes objetivos según edades cronológicas, de desarrollo y de niveles de juego. Sin dramatismos, pero aprendiendo a tolerar las frustraciones de la derrota y controlando la efusividad de la victoria  

Planteado de ésta manera y sin querer dejar de ganar, porque es importante también entrenar este objetivo, puede darse la situación de que ganemos sin cumplir los objetivos planificados, no es lo ideal. Nos puede nublar un poco la vista y creer que estamos por el camino correcto. Puede suceder que ganemos cumpliendo los objetivos. Claramente este es el mejor escenario. Nos posiciona en un lugar, donde debemos salir todo el tiempo de la zona de confort, no creer que ya esta todo entrenado.
También puede darse que perdamos tratando de cumplir nuestros objetivos, este es un muy buen escenario. Permite ver que cosas están saliendo y cuales hay que reforzar lo que planificamos.
La peor situación es perder sin siquiera poder aplicar lo que planificamos y practicamos. Acá obliga a repensar que estamos haciendo como entrenadores y que están entiendo nuestros jugadores.

Trazar un plan a largo plazo, con objetivos claros, ejecutables y medibles, permitirá tener un norte hacia donde tenemos que dirigir el proyecto. Claro que no siempre se ven los resultados de inmediato. Es más, la mayoría de las veces, el fruto de la cosecha es levantado por otro grupo de entrenadores. Pero este no es el punto.
La idea es que cada categoría tiene su planificación específica, enmarcada en un plan macro. Los entrenadores debemos pensar en los jugadores actuales, que serán los jugadores del futuro. Entonces no nos importara no ver la cosecha en el momento, muy por el contrario, disfrutaremos de ver los frutos del futuro.

Bibliografía: "Guardiola, El ladrón de ideas"- Germán Castaños - Editorial Hojas del Sur - 2018.

Darío Salluzzi | Licenciado en Educación Física | Email: dario.salluzzi@gmail.com
Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.

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lunes, 15 de julio de 2024

POSICIONAMIENTO ANTE EL RIVAL

Cada día es un desafío, cada oportunidad es un desafío, cada partido es un desafío, cada rival es un desafío. 

En mi trabajo, con equipos o jugadores, siempre es una lucha de antemano tratar de cambiar la percepción acerca del rival del “próximo partido” “Es mejor que nosotros, ¡nunca le pudimos ganar", "van primeros en la tabla" "juega tal jugador!” Continuamente aparece la sombra del otro imaginario, a quien se pone en un lugar de omnipotencia y superioridad, el cual nos arrebata de antemano la posibilidad de demostrarnos mejores. Esa omnipotencia del otro nos achica, como vulgarmente se dice “arrugamos”.

¿En qué lugar ponemos al adversario, y en qué lugar nos colocamos nosotros? Más allá del rival, un equipo ganador, no es aquel que se mide con el adversario en cuanto a quien tiene más que el otro, sino en el que mide contra él mismo. En lo fácil, todos somos buenos, y es ante los grandes desafíos, donde nos medimos de verdad.

Si estamos hablando del deseo del ser humano, que busca el placer que le genera una acción bien realizada, como ser jugar bien, ganar por lo que se ha peleado. ¿De qué deseo estamos hablando? ¿Es el deseo de cada uno? En este caso, de un deseo otorgado al otro. Yo ya no me juego por lo que quiero, me pongo a jugar en el lugar que me coloca el rival, y ésto lleva irremediablemente a jugar desde ese rol de “equipo perdedor”. La causa en este último caso, es que decae la atención, ya que no estamos activados de la misma manera que cuando jugamos con un rival superior, donde se mantiene un nivel de atención mayor. Es cuando no te podes distraer ni un segundo, porque te pasan por encima.

Un equipo puede tener mucho deseo, pero si no hay motivación, si no hay voluntad, si no hay garra, me quedo en el motivo, y por mucho que arenguemos en el vestuario, no tendrá ningún valor, pues nos quedamos en las palabras sin poder bajarlo a los hechos.

Si no queremos desperdiciar los momentos previos al partido, y sacar lo positivo de ese tiempo, no necesitamos pensar en quién tenemos enfrente. Cada equipo deberá poseer su propia danza, sus propios rituales, su propia locura, su propia mística, despertando motivación y cohesión grupal, bajo el sentimiento y la seguridad de ser los mejores. El poder no se da ni se cede, se gana. Podemos ir perdiendo en alguna ocasión, pero eso no significa ser perdedores, ya que el afuera está lleno de posibilidades para quien las sabe ir a buscar.


Julia Alvarez Iguña / Psicología del Deporte.

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lunes, 17 de junio de 2024

19 de Junio, DIA DEL RUGBIER ARGENTINO

Unos cuántos años atrás, en el año 2012, cuatro seguidores del Rugby (Juan Casajús, Marcelo Fajnzyn, Marcelo Mariosa y un rugbier brasileño) se preguntaron si existiría la posibilidad de homenajear a todos los jugadores pasados y actuales del Rugby argentino.


Se pusieron de acuerdo, a pesar de vivir en lugares muy distantes, y comenzaron con el festejo.


Decidieron ésa fecha, ya que ése día nacieron Los Pumas (Seleccionado Argentino Mayor de Rugby) en su viaje internacional a Sudáfrica durante el año 1965. 


Aquél consagrado día, los recién nacidos Pumas le ganaron al Junior Springboks por 11 a 6, con tries de Pascual, España y Loyola con una conversión del negro Poggi. 


El match se jugó en uno de los míticos estadios de rugby, Ellis Park, ante 40.000 personas. 


Durante el primer año de conmemoración de la fecha, más de 5.000 personas conocieron y rememoraron ésta historia a través de las redes sociales. Y desde ahí cada vez más son los partidos, terceros tiempos y anécdotas que se suman. 

Todos los años conocemos muchísimos más amigos que se suman, el rugby argentino sigue creciendo, así que en éste 2024, los invitamos a contar entre sus contactos de Rugby ésta historia y a difundirla!


A todos ustedes, FELIZ #DíaDelRugbierArgentino  

"19 de Junio, día del rugbier argentino". 


lunes, 29 de abril de 2024

PERSEVERANCIA



Perseverancia. Es no bajar los brazos, es no renunciar, es mantenerse constante, es creer en uno mismo, es simplemente tener fé.

El Rugby necesita de ello. Muchas veces el jugador más importante dentro de la cancha es aquel que se levanta rápido sin importar que haya caído o aquel que continúa empujando cuando todos comienzan a flaquear.

El entrenamiento, el perfeccionamiento de una destreza individual, el tackle, el scrum, o cualquier formación del juego de rugby, son excelentes ejemplos de perseverancia y de la necesidad de continuar hasta el final.

Anónimo

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miércoles, 17 de abril de 2024

EL SILENCIO DEL VESTUARIO


En el rugby hay dos momentos y dos lugares incomparables que uno jamás desearía que se terminaran.

El primero es ese rato en que cada uno se quita la ropa de su vida artificial, la que hay afuera, las historias que lo persiguen, las obsesiones, los temores, y se va poniendo la armadura que compone la indumentaria de nuestra existencia real: una camiseta, con un número. Unos colores. Un escudo. No nos importaría quedar atrapados en un día de la marmota oval en el que se reiteraran todas esas etapas en las que la juerga bromista de la llegada al vestuario, antes de un partido, va derivando en un progresivo ensimismamiento del hombre que deja de ser hombre, con sus ganas de chiste y de risa, y empieza a ser jugador, a interiorizar lo que viene, a pensar en lo que le toca, a jugar el partido la primera de las dos veces que le va a tocar jugarlo. Una dentro de su cerebro; la otra fuera, en interacción con todos sus semejantes, próximos y enemigos. Ese rato que espesa el ambiente antes de la acción…Y decimos acción porque, si dijéramos jugar el partido, estaríamos perdiendo un sinfín de matices; y cualquiera que haya estado ahí sabe que, sí, jugamos al rugby… ese es el verbo que se utiliza. Pero decir jugar no es decirlo todo.

La diferencia se entiende en cuanto uno comprueba el espeso silencio en que se viste un equipo. Ese silencio del vestuario lo cuenta todo, aunque parezca vagamente contradictorio. El silencio que gana las paredes, las perchas, la ducha silenciosa, la mente y los cuerpos. El silencio que permite la escenificación de una cuidadosa liturgia de vendas, linimento, crema calentadora, masajes, cinta para sujetar las torsiones articulares, esparadrapo, fundas en los dientes, vaselina en el rostro, balones golpeados contra los hombros, cuellos en violentas rotaciones, expresiones obtusas, tensión en las voces, abrazos interminables, pelotas que revolotean nerviosas en espacios mínimos, ansiando el tacto de la guerra, y miradas contra el espejo de tipos apartados del grupo, que hacen girar su cuello mientras descifran letanías de embrutecimiento, de autoafirmación física, de locura competitiva, de sangre contenida que hierve. Podrán inventar cascos de espuma para la cabeza, protectores bucales, corpiños mullidos que amplían la envergadura de los hombros… Todos los aditamentos que quieran. 

Pero todos sabemos que sólo hay una coraza verdadera que te aprisiona el esqueleto, que lo hace duro, intocable, resistente, poderoso. Que te protege de verdad: es tu camiseta y el deseo inconmensurable que cabe dentro de ella. Y sabes que estás preparado cuando, por fin, la camiseta baja sobre el cuerpo. Una vez que la camiseta está sobre el cuerpo, ya no hay nada más. Nada que pensar, nada que decir, nada que temer. Sólo ir reuniéndote alrededor de unas palabras, que a lo mejor dices tú si tienes el honor de estar en el centro y dirigirte a tus amigos para que te escuchen, si tienes algo que decir que sea sustancial, que pueda comunicarles la fiereza, la disposición, el compromiso, la importancia, la hermandad. Que pueda dirigir sus cerebros a dos o tres conceptos únicos: el equipo, la lucha, el partido. Todos esos momentos que concluyen cuando los suplentes y los chicos del equipo inferior hacen un pasillo a la puerta del vestuario y emerge en fila el ejército sentimental que es un equipo de rugby. Entonces, cede el silencio. Entonces, mientras tus tacos repican en la baldosa de camino al campo, entonces es cuando deseas ser piedra.

El segundo instante es algo posterior y mucho más efímero. Dura apenas unos segundos y lo contiene el momento, ya fuera, sobre el campo, en que el árbitro ha comprobado que todo está en orden, han asentido los dos capitanes y la pelota va a ponerse en juego. Alguien la está sujetando levemente, con la yema de los dedos, entre sus manos. Alrededor hay un silencio como un responso. Porque ya está todo dicho; o porque nadie quiere extraviar energías; porque el silencio es aún más imponente que cualquier palabra. Tal vez alguien cuelga un grito de ánimo en el aire, desde fuera o desde dentro, pero tú ya no oyes nada. Sólo miras con nerviosa anticipación a ese tipo que tiene el cuerpo un poco encorvado, la espalda algo echada adelante, las botas nerviosas y la pelota entre los dedos. El que va a dejar caer la pelota dentro de un segundo, levemente, como si la hiciera descender por un invisible hilo vertical, para luego encontrarla abajo en un botepronto y enviarla en un planeo elíptico, como una bomba fatal, para que caiga al otro lado de la muralla. Miras porque sabes que hay que ir a buscarla. Ahí hay que ir. Por cojones y con ellos. Tú y los otros. Todos. Hay que ir igual que uno va a al frente, con la inconsciencia de fatalidad que nos trasciende, queriendo esa obligación aunque nos pueda acarrear dolor. 

Amándola. Porque uno sabe muy bien, perfectamente bien, lo que va a encontrar allá enfrente: un muro de cuerpos que aguarda la colisión frente a otro muro de cuerpos. En ese instante, uno no piensa, pero el cuerpo libera en su insondable fisiología una oración para que los pulmones se abran y no se interpongan en lo que ha de ocurrir durante los siguientes 80 minutos; para que no te detenga un solo dolor ni un solo golpe; para derribar obstáculos, hacer retroceder hombres y avanzar en vanguardia. Para ser piedra, otra vez, todas las veces que sea necesario. Y se activa todo lo que tiene que ver con la pelota, el espacio, el contrario, la demolición, el ensayo. Es curioso porque, después de ese primer choque contra la pared, tan poco racional en términos intelectuales, hay que ponerse a pensar y ya no dejar de hacerlo. Pensar y sufrir, empujar y pensar, defender y pensar, pasar y pensar, correr hasta allá y pensar, volver a este lado y pensar, levantar y pensar, placar y pensar, contar y pensar, mirar y pensar, calcular y pensar, trabajar y pensar, ir abajo y pensar, chocar y pensar, levantarse y pensar, parar arriba y pensar, golpear y pensar, atacar y pensar, apretar y pensar. Empujar y empujar, pensar y empujar. Sentir y pensar. Todo viene ahí, a partir de ahí. En ese silencio de tonelada en el que se oye el viento, revientan las voces cuando el pelotazo se levanta en el aire. Ahí donde caiga... ahí comienza la historia.

Autor: Mario Ornat

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miércoles, 21 de febrero de 2024

PERFIL DEL ENTRENADOR (Parte II)

En una anterior entrada comenzamos a describir distintos aportes del docente de alma y de profesión Ángel Guastella. Seguramente varias de sus ideas podrán llevarse a sus clubes y continuar con el aprendizaje y el legado. 
Agregamos entonces, luego de haber leído la primera parte, el resto de los aportes del entrenador argentino:
17) La dedicación al Rugby Infantil tiene como objetivo primordial, colaborar con la formación de los futuros jugadores federados. No se debe cometer el gravísimo error, imperdonable y descalificador, de utilizar a los niños y jóvenes jugadores para obtener las medallas que no se ha sido capaz de obtener como jugador en el “pasto”.

18) Cuidar que se cumplan los compromisos asumidos por los jugadores, colaboradores y dirigentes.

19) La prudencia, en las palabras y decisiones, es fundamental. No es necesario ser elocuente. Sintetice, indique lo que es necesario en el momento justo. Los jugadores “quieren jugar” y aprender, no escuchar discursos.

20) Ser generoso cuando se debe elogiar (siempre hay algo para cada jugador). La crítica será siempre en general y mucho cuidado ¡Nunca se le ocurra gritar o ridiculizar a algún jugador por cometer un error!

21) Los jugadores no son una máquina, por lo tanto, ponga atención a lo que les exige. Seguridad ante todo.

22) Todos los jugadores deben tener las mismas oportunidades para lograr una buena formación y competir asiduamente. Entonces, los entrenadores se tienen que dedicar a todos ellos por igual (no olvidar que el rugby es un deporte amateur al cual tienen acceso no solo los que pueden, sino todos los que quieren). La unidad del equipo transformada en egoísmo colectivo es muy peligrosa para la “salud” del club, pudiéndose originar falta de amistad entre los integrantes de los distintos equipos.

23) Es conveniente para el club en general y particularmente para el entrenador y los jugadores que los padres y madres colaboren (pueden realizar importantes tareas). Siempre y cuando no insistan en que sus hijos jueguen “en el equipo A”.

24) Es conveniente “no manejar el dinero” que se recauda para el tercer tiempo. Que lo haga el tesorero del club. Ocasionará algunos problemas de operatividad, pero se sacará un “problemita” que le puede originar serios “problemas” en el momento menos indicado.

25) Nunca ejerza la medicina si no posee un diploma que lo acredita como “profesional médico”. Cuando un jugador cae al suelo, no se precipite; se levantará solo si no tiene algo serio, en caso contrario debe atenderlo el médico. Éste siempre debe ubicarse al lado del entrenador durante y después del partido. El médico no debe retirarse inmediatamente después del partido; una vez finalizado debe constatar en el vestuario que todos los jugadores estén en perfectas condiciones. Debe haber varios médicos si hay 200 o más jugadores en el campo.

26) No cometer la insensatez y la barbaridad de hacer seguir jugando a un jugador que se ha golpeado, especialmente la cabeza o el abdomen.

27) Evite la temprana especialización por puestos (¿15 - 16 años?). Durante los años de formación, el jugador debe recorrer el camino del descubrimiento a la solución de problemas (desarrollo de la percepción, inteligencia táctica y habilidad técnica).

28) Insistir con la correcta presentación en la vestimenta y en el lenguaje de los jugadores.

29) Sentirse plenamente honrado con la designación de entrenador. Ud. no hace ningún favor; el favor se lo hace el club al distinguirlo con su nombramiento de Entrenador.

30) En los encuentros de competencia infantil y juvenil con otros clubes, es conveniente que invite al entrenador adversario para dirigir el partido si falta el árbitro. Así evaluará mejor el rendimiento de su equipo.

31) En los encuentros de las divisiones superiores, dialogue con sus colegas adversarios y con los árbitros, en el tercer tiempo.

32) Insista con sus jugadores en que participen y disfruten del tercer tiempo. No sólo “al compás de una música infernal” sino también dialogando con compañeros y adversarios.

33) El entrenador debe preguntarse ¿en qué me estoy equivocando? Cuando recibe demasiados elogios y comienzan a llamarlo “maestro”. Puede ser que esté cerca la hora de pasar a ser asesor.

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lunes, 12 de febrero de 2024

FORMAR UN EQUIPO



Las divisiones inferiores de nuestro Club han sido desde siempre motivo de especial preocupación de los dirigentes, en su intención de consolidar los diferentes grupos en base a principios que de alguna forma, son parte fundamental de los convencimientos del San Isidro Club.

Es por ello que a los entrenadores de las divisiones infantiles y juveniles los ha animado siempre en sus funciones, la pasión por el rugby como un juego formativo, sin ninguna otra ambición que no sea la de colaborar poniendo lo mejor de sí mismos, para que los chicos y jóvenes se diviertan.

En definitiva han disfrutado por el solo hecho de entrenar, más allá de hacerlo en divisiones A, B, C ó D.

La historia del SIC, rica en anécdotas y ejemplos, nos ha ido marcando con premisas que difícilmente pueden ser vulneradas. Una de ellas es prioritaria, básica e irrenunciable: ser imparciales con los jugadores, no concentrándose sólo en los buenos, para evitar que el interés por un equipo ganador nos haga olvidar a todos, buenos y no tan buenos.

Hemos sostenido siempre que el rugby es un juego de amigos en el cual, la primera condición para formar parte de nuestro Club es ser una buena persona como característica primaria, sin más exigencia que la disposición personal de cumplir sin excusas con lo que el rugby reclama: corrección, respeto y lealtad.

Los jugadores nos convocan para disfrutar de las alegrías de este juego fenomenal, con una actitud que hace al sentimiento de orgullo de ser un jugador de rugby y que los que entrenamos no podemos defraudar.

Para ello debemos ser correctos, respetuosos y leales con los jugadores, con el juego y con lo que pretende nuestro Club.

El rugby del SIC no es de los buenos jugadores únicamente; el rugby del SIC es de “Los Jugadores”. De los que juegan bien y de los que no lo hacen tan bien; de todos los jugadores.

Todos conforman nuestro Club, por lo que no debería existir la menor duda sobre que ningún jugador de cualquier división, pueda quedar sin jugar, como un principio de justicia y de inteligencia que debemos cumplir con naturalidad.

Es mi intención reafirmar que las distintas divisiones del SIC deben conformarse de tal manera que todos sus integrantes, socios del Club y que cumplan con las exigencias propias del juego, tengan el placer de jugar, sin caer jamás en la tentación de excluir a alguno, esgrimiendo dudas sobre el valor de sus características atléticas o por su falta de conocimientos técnicos.

Ningún jugador del SIC puede quedar sin jugar durante el fin de semana. Si por una seria cuestión de organización o por cualquier otra causa mayor, no todos pueden integrar los equipos en una fecha, los entrenadores deberán estar atentos para que de ninguna forma dejen de jugar en dos partidos seguidos.

No existe en la práctica impedimento alguno de ninguna naturaleza, que justifique el error conceptual de excluir a un jugador por el solo hecho de no jugar bien o de hacerlo decididamente mal, en la medida que ellos respondan a las reglas de forma y de fondo, de manera acertada.

Nuestro desafío como entrenadores es enseñar y transmitir el espíritu y la técnica del buen juego a todos nuestros jugadores, sabiendo que ganar o perder dependerá de un sin fin de factores y no necesariamente de poner a uno o a otro.

Los clubes exitosos se conforman sumando pequeños detalles, tratando de cometer la menor cantidad de errores posible y si todos comprendemos que “una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil”. Uno de los eslabones más débiles de cualquier club de rugby será, sin dudas, que alguno de sus jugadores no juegue y ese es un error que no podemos cometer.

Texto de Miguel Negro Iglesias (San Isidro Club, Argentina).

Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.


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viernes, 2 de febrero de 2024

LA RESPONSABILIDAD DEL LÍDER

Un hombre que asistía con regularidad a las reuniones de un grupo, dejó de participar de sus actividades sin ningún aviso. Después de algunas semanas el líder del grupo fue a visitarlo. Era una noche muy fría y encontró al hombre en su casa, solo, sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida al líder.

Sentados frente al hogar, en medio de un grave silencio, los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno a los troncos que crepitaban en la chimenea. Al cabo de algunos minutos, el líder, sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, y con unas tenazas la retiró a un lado del brasero. Volvió a sentarse.

El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado pero inquieto. Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente. En poco tiempo, lo que había sido una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón. Antes de prepararse para salir, el líder tomó las tenazas y colocó de nuevo el carbón frío e inútil en medio del fuego. De inmediato, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo, la brasa volvió a encenderse. Cuando el líder alcanzó la puerta para irse, el anfitrión le dijo: “Gracias por tu visita y por tu bellísima lección. Regresaré al grupo. Que tengas buenas noches...”.

¿Por qué se extinguen los grupos? Muy simple: porque cada miembro que se retira le quita fuego y calor al resto. Los miembros de un grupo forman parte de la llama y lejos del grupo pierden todo su brillo. Los lideres son responsables de mantener encendida la llama de cada uno de los miembros y de promover la unión entre todos ellos, para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero.

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lunes, 29 de enero de 2024

LA FILOSOFIA DEL RUGBY (Parte I)


Según la historia escrita el juego del rugby nació, cuando William Webb Ellis , haciendo caso omiso de las reglas del Foot-Ball de entonces, tomó la pelota con, las manos y empezó a correr con ella en el Colegio de la Ciudad de Rugby, en Inglaterra. En realidad el juego nació muchísimo tiempo antes y se fue transformando de una determinada manera hasta llegar al rugby actual en que, sin temor a equivocarnos, podemos asegurar que es el juego más equilibrado, más balanceado y más perfecto que existe para el hombre.

Es así que en este juego los principios éticos, filosóficos, técnicos y tácticos están permanentemente entrelazados para configurar un deporte absolutamente único. Pretender enseñar el rugby partiendo de bases exclusivamente técnicas o tácticas puede llevar a un error fundamental y pretender enseñarlo únicamente basado en sus tradicionales principios filosóficos que conforman el espíritu del juego puede llevar también a un error, puesto que no se logra así materializar cosas que si se pueden conseguir a través del juego. Es por ello esta introducción referida á los principios fundamentales del juego; principios que nosotros, como encargados de transmitirlos a los jugadores, nunca debemos perder de vista para bien y gloria del rugby amateur. Luego como aplicación práctica de esos principios fundamentales, aparecen principios tétricos que nos ayudan justamente al desarrollo de lo que uno pretende de nuestro juego dentro y fuera de una cancha.

Nunca olvidemos que los entrenadores y colaboradores de equipos somos los que estamos en mayor contacto con los jugadores y no los dirigentes, ni los referees, o sea que nosotros somos los primeros responsables de mantener el espíritu y las tradiciones del juego.
En rugby, los encargados de los equipos no deben buscar excusas ante fallos de los referees, o por caso, decisiones de dirigentes en comisiones de disciplina.
Nosotros tenemos que asumir la responsabilidad de que el juego sea transmitido de generación en generación, como ha venido ocurriendo hasta ahora; somos los que tenemos que aceptar dejar de lado los pequeños gustos, deseos u opiniones personales en aras de la defensa del rugby de sus principios y de sus tradiciones y no temer que el desarrollo técnico del juego, el progreso táctico, la mayor preparación puedan afectar a esos principios básicos y fundamentalmente del juego si realmente han sido entendidos por nosotros y luego transmitidos correctamente a los jugadores en la cancha, en el tercer tiempo y prácticamente en todas las oportunidades que tomemos contacto con ellos, aun fuera del club.

Hay muchas formas de enfocar la parte fundamental y filosófica del juego. Hay muchas formas de enunciar los principios fundamentales y todas han sido utilizadas exitosamente a lo largo de la vida del rugby. A mí se me ocurrió condensarla en una sola frase que dice: El rugby es un medio y no un fin en sí mismo… e inmediatamente surge la pregunta: ¿un medio para qué? y también allí uno puede contestar de muchas maneras distintas, pero apuntando a tres cosas básicas:

Un medio para educar
Un medio para relacionar
Un medio para divertir

Un medio para educar: porque desgraciado aquel deporte que no deja algo trascendental en la vida de quien lo practique. Se ha dicho y con razón que un deporte vale por la educación que deja en aquel que lo practica, y el rugby lo hace, porque las características propias del juego – que son principalmente de adversidad – enseñan a quien lo practica, bien orientado a entrenar y vencer la adversidad.

No es cierto aquello de que los hombres no tenemos miedo; no es extraño tenerlo, pero lo interesante es aprender a vencerlo y el rugby justamente da la oportunidad de vencer el temor. Por que educa el rugby?
Primero por lo que acabo de decir, segundo porque en el se hace un culto del juego en equipo, entonces uno aprende a vivir en función de los demás, uno aprende a sentir mas placer en dar que en recibir, uno aprende a sacrificarse aun a riesgo de su propio físico – por el interés máximo que existe en la cancha que es el equipo.

El Ingeniero Carlos “Veco” Villegas (1945-1989), jugó en Liceo Militar y fue entrenador del plantel superior de esta institución y del San Isidro Club. También fue entrenador de Los Pumas entre 1974 y 1977. El artículo fue escrito en la década de los 80’s.

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