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lunes, 18 de noviembre de 2024

EL ENTRENADOR TRANSVERSAL


Después de haber entrenado durante varios años divisiones infantiles y de observar y tratar empírica y científicamente porqué en algunos casos existía deserción sin fundamentación alguna (las respuestas eran vagas, tanto de jugadores como de padres y de los entrenadores), decidimos interiorizarnos en el tema.

Luego de variadas consultas a antiguos entrenadores, psicólogos y maestros formales, llegamos una conclusión que puede morigerar aquélla deserción y ayudar a la contención de nuevos jugadores infantiles.
En primer lugar, los niños llegan al club en su mayoría, sin saber qué es el rugby, para qué los llevaron sus padres, y mucho menos porqué lo invitó su amiguito.
Vienen de ámbitos muy distintos.

Hagan Uds. un simple retroceso en vuestras vidas y realicen las mismas preguntas que están más arriba. Seguramente no sabrán contestarlas, y los que sí pueden hacerlo, bienvenidos sean.

Piensen y reflexionen:
- Los niños actuales decididamente son diferentes a aquellos que nosotros supimos conocer.
- No tienen posibilidades de ejercitar su motricidad (no todos viven en barrios cerrados, ni pueden jugar con sus amigos en la vereda del barrio, y solo existen honrosas excepciones del sistema formal educativo que destina fondos y recursos a estos temas).
- Nacieron en la era digital. Su realidad es distinta, sus acciones se transmiten a través de aparatos electrónicos y no en un campo de juego o una vereda cualquiera.
- Sus padres, en la mayoría de los casos están demasiado ocupados en sus asuntos para dedicarles tiempo a los juegos físicos que ayudaría muchísimo a los entrenadores de rugby.
- Recibir o atestar un golpe (siempre bien intencionado), tampoco existe en la realidad de estos niños, sus relaciones son a la distancia (del cable de la computadora o del teléfono).
- Así, podríamos repetir y descubrir decenas de situaciones similares que contradicen lo que luego los entrenadores tratamos de enseñar en los entrenamientos en el club.

Entre éstas reflexiones descubrimos junto a los profesionales de la psicología y personas idóneas consultadas, que los entrenadores estamos incurriendo en un error involuntario que es a nuestro humilde modo de ver, grave, que expulsa jugadores en vez de reclutarlos y retenerlos.
Imaginen un niño (me pasó muchas veces), que viene por primera vez al club (estamos hablando siempre de niños, no de juveniles, ese es otro tema más complicado). La realidad de ese niño hasta que pisó el club es: su familia, su escuela, y sus amigos circunstanciales.

Qué hacemos equivocadamente nosotros?
Inmediatamente los introducimos al grupo, tratamos que sea aceptado por todos, e inevitablemente, con dos o tres indicaciones, le resumimos las reglas de un deporte que tiene demasiadas para aprender, generalmente ilógicas desde la mirada del deporte más practicado en la Argentina (fútbol) y por sobre todo, que tiene un roce necesario de cuerpos, campo de juego y el objeto (pelota) que es diferente a todas las ya conocidas por ellos.

Sitúense por unos instantes en la percepción de ese niño:
1) Quizás vino invitado por un amigo,
2) Quizás lo llevó un padre exrugbier que pretende que sea un Puma en dos partidos,
3) Quizás lo trajo un padre que de rugby no tiene la menor idea.
Es una situación difícil y que aparece a veces como traumática.

Hasta aquí, las críticas que hacemos, inclusive a nosotros mismos.
Pero como todos los problemas, aparece la luz de las soluciones, que son las que proponemos, pueden haber muchas más, pero estas son las concluyentes:

1.- Crear un gabinete de “recepción del nuevo jugador” que NO debe ser ni el entrenador de la división a la cual corresponde se incluya el niño, ni el manager, ni el secretario del club.
2.- Necesariamente debe ser uno o varios entrenadores carismáticos, que “reciban” a estos nuevos jugadores.
3.- Estos deberán: mostrarles el club en su totalidad (puede ser en compañía de sus padres, eso facilitará la confianza hacia el novel jugador), explicarles de qué se trata el rugby y porqué es el mejor deporte para nosotros, y luego presentarlo a sus compañeros.
4.- Por lo menos durante dos meses u ocho entrenamientos, enseñar las destrezas básicas correctamente, vincularlos con los miedos que deben superar (el contrario, la pelota, el piso, etc.), y demostrarles que jugar no es golpearse ni sacrificarse, sino que, jugar es DIVERTIRSE.
5.- Una vez preparados, incluirlos en el grupo, sin menospreciar el natural cinismo de los niños, lo que también ocasiona muchas veces deserciones inesperadas de niños que podrían compartir con sus compañeros toda su vida dentro del club que tanto amamos.
6.- Debe ser una tarea normal, no forzada, lo más natural posible, así, cuando se incorporen definitivamente al grupo al cual corresponden se incluyan, la autoestima de estos “NUEVOS” se encuentre alta, porque saben que pasaron por una etapa evolutiva corta pero muy necesaria, que sus mismos compañeros de club le brindaron para un mejor bienestar en el ingreso al rugby como deporte lúdico.
7.- En los casos en los cuales se produzca algún retroceso, (que también es natural), no vendría mal volver al “gabinete” por un par de semanas y reforzar los conocimientos.
8.- En las tareas grupales, donde no existe el roce, por ejemplo la ejercitación exclusivamente física, podrían estar incluidos en sus grupos respectivos para ir morigerando la resistencia a la inclusión de “nuevos” que manifiestan natural y repito cínicamente los niños
9.- Por ningún motivo deberíamos estigmatizarlos, solamente, están aprendiendo lo que “…ustedes ya saben, esa debería ser la respuesta…”. Los niños no indagan demasiado, recuerden que siempre hacen lo que ven, y si todos observan que al “nuevo”, cuando se ponga la camiseta el domingo no se le va a caer la pelota, ni se va a amedrentar ante un tackle, no son incapaces de comprender que todo ese trabajo los beneficia como conjunto.
10.- Es cuestión de animarse a practicarlo. Obtendremos también mayor seguridad (regla básica del rugby infantil), el agradecimiento de los padres (por nuestra preocupación en el tema), la sonrisa de los que “ya saben jugar” porque comprenderán el trabajo que se está haciendo, y el inestimable reconocimiento de nuestros colegas entrenadores, puesto que no deberán repasar conceptos ya aprendidos cuando el “nuevo” se incorpora y el grupo no perderá su homogeneidad.
11.- Hay que animarse y buscar los recursos humanos necesarios, no es imposible practicar esta idea que ya se realiza en clubes del exterior y de nuestro país.


Luis Horacio Ibañez Gattelli
Twitter  

Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.

viernes, 7 de junio de 2024

ESPECIALIZACIÓN TEMPRANA


La extremada especialización y acentuamiento de tipos característicos para determinados deportes, ha contribuido al logro de una cada vez más temprana especialización, con la coincidente invasión de la niñez en el entrenamiento serio.

La especialización temprana lleva consigo un agotamiento prematuro de la capacidad de rendimiento físico y psíquico.

Los estereotipos prematuros y unilaterales del movimiento llevan en el niño al aburrimiento y a la falta de interés; por esto, a los niños de 6 a 14 años no se los debe especializar, sino darle variedad.

La especialización temprana es el resultado de entrenadores ambiciosos, que aspiran a tener éxitos lo más pronto posible.

Es conveniente rendimientos promedio para ejercicios múltiples, que rendimientos de cúspide en un solo orden, como consecuencia de la especialización prematura.

Desarrollo físico del niño
Una sobrecarga unilateral y alta en el ámbito motor, producto de esfuerzos de fuerza explosiva, pueden influir negativamente sobre el crecimiento posterior y acarrear problemas posturales, lesiones articulares, especialmente de columna.

Desarrollo motor del niño
La temprana fijación de determinadas destrezas motoras deportivas lo llevan a un estrechamiento de su capacidad motora de aprendizaje.

Desarrollo psíquico y social
La función compensatoria del deporte (alegría y espontaneidad en los juegos y competencias), respecto a la escuela, desaparecen y se convierte en un elemento más de exigencia y seriedad en su vida.

El alto rendimiento es el objetivo próximo, caracterizado por la dureza, la planificación y la conciencia en el entrenamiento. Es comparable con los momentos psíquicos de la vida laboral (tensión, seriedad y monotonía) y en ello radica el extremo cuidado cuando se dedica iniciar en ésta etapa.

Datos de referencia para el entrenamiento con niños
- Es fundamental el volumen y la generalidad del entrenamiento.
- Acentuar la base aeróbica en el entrenamiento de resistencia.
- Se debe evitar sobrecargar la columna en el entrenamiento de fuerza. Se debe realizar con el propio peso.
- La utilización de ejercicios de elongación permite mantener la elasticidad de la musculatura, la cual en esta etapa comienza a disminuir.
- La información suministrada debe ser sencilla.
- Las pequeñas competencias y pruebas de control deben brindar experiencias positivas que logren afianzar los conceptos técnicos.
- Los movimientos deben ser aprendidos con formas jugadas, al igual que el desarrollo de las cualidades.

Entrenamiento de los jóvenes
- El entrenamiento multilateral evita desarmonías en el desarrollo motor durante la pubertad (primer momento).
- En la pubertad debe preferirse afianzar las destrezas motoras a aprender nuevas.
- En el segundo momento (de la pubertad) se vuelve a dar condiciones favorables para el aprendizaje moderno.

Juan Casajús
Twitter @JuanCasajus

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lunes, 2 de octubre de 2023

CON LOS PIES… PORQUÉ NO?

Cuántas veces hemos escuchado desde el costado de la cancha en un encuentro de infantiles el clásico: …no patees!!!, …con el pie no!!! …para qué pateaste!!!
Y nosotros nos preguntamos: con los pies, porqué no?

Si al rugby también se juega con los pies, no estamos hablando de patadas a los palos, ni un kick táctico o estratégico. Expresamos simplemente la necesidad de los niños de jugar con sus pies.
Desde temprana edad es una destreza que los jugadores deben practicar, desde llevar la pelota de un lado a otro sin que se escape su rumbo, hasta simular patadas a los palos.
Negar las acciones naturales a los jugadores, solamente nos convierte (como entrenadores) en cercenadores natos de las inquietudes de los jugadores.
Hay que recordar, que el otro deporte que practican por naturaleza cultural, casi todos los jugadores es el futbol, por lo cual el jugador naturalmente quiere patear la pelota. Y la debe patear.

Y también debemos recordar que el Reglamento Nacional Argentino de Rugby Infantil vigente en su articulado jamás prohíbe la acción, por el contrario, la impulsa por los mismos motivos que estamos exponiendo.
La inteligencia del entrenador debe estar puesta en enseñar los distintos tipos de patada, para qué sirven, que objetivo buscan, cuál es su razón de existir, etc., etc..
Así podremos ya no gritar desde el costado de la cancha negando la realidad natural y podremos aprovechar lo que en forma innata se convierte en una destreza (y luego en una herramienta) del juego muy efectiva y necesaria.
Sería muy prudente mejor enseñar los momentos en los cuales se debe patear y en los cuales no, y no tomar el camino más corto y fácil que es negar la posibilidad a los jugadores de divisiones infantiles su necesidad de expresarse con los pies.
Además completamos aspectos motrices que en edades tempranas sirven para toda la vida, desplegamos un juego más divertido y aportamos la picardía necesaria para la toma de decisiones, ya desde temprana edad.

Los resultados, como siempre, se verán con el correr de los años, cuando el club tengamos una buena defensa a través de los kicks estratégicos, cuando tengamos buenos pateadores a los palos y también cuando tengamos un pilar o un tercera línea que sí saben patear cuando es necesario.
Puede esta actitud cambiar dos aspectos y poner en positivo las conductas: las del entrenador enseñando y la de los niños aprendiendo, sin que patear sea un tabú en estas divisiones.

Será cuestión de practicarlo.

Luis Horacio Ibañez Gattelli
Twitter @LuisIbaez2 
Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.



viernes, 4 de agosto de 2023

EL JUEGO

Jugar no es tan sólo una actividad infantil. El juego para el niño y para el adulto es una forma de usar la inteligencia o, mejor dicho, una actitud con respecto al uso de la inteligencia. Es un banco de prueba, un vivero en el que se experimentan formas de combinar el pensamiento, el lenguaje y la fantasía. Del mismo modo que uno puede asfixiar las plantas de un jardín o un vivero plantando mucho, también se puede crear una atmósfera en la que el lenguaje y el pensamiento no se desarrollen ni produzcan las flores que uno esperaría cultivar. A la inversa, hay muchos medios para ayudar al proceso del crecimiento.

Debemos recordar que los niños que juegan no están solos y que solos no es como están mejor por mucho que necesiten momentos de soledad. Pero, tanto como necesitan la soledad, necesitan también combinar las propias ideas que conciben solos con las ideas que se les ocurren a los compañeros. Llamemos a esto transacción o como se quiera, pero esta es la esencia, no sólo del juego, sino también del pensamiento. La escuela no debe cultivar únicamente la espontaneidad del individuo, ya que los seres humanos necesitamos diálogo, y es el diálogo lo que brindará al niño los modelos y las técnicas que le permitirán ser autónomo.


Autor: Jerome Bruner (Juego, Pensamiento y Lenguaje). 
Aporte: Silvina Altamura.

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lunes, 6 de febrero de 2023

JUEGOS INICIALES

En una nueva entrega de www.rugbyandfitness.com les acercamos más ejercicios.

OBJETIVO: Nivel 1. Pérdida del miedo al contacto.

Adaptación al contacto I

Organización:   Por   parejas.
Tarea: Luchar para intentar levantar del suelo al compañero o darle la vuelta sobre una colchoneta, si está en un colchoneta.
Observaciones: El juego consiste en levantar al compañero, no tirarlo al suelo. O bien darle la vuelta, no sacarlo de la colchoneta.

Adaptación al contacto II.

Material:  Un  banderín.
Organización: Ocho jugadores agarrados de las manos formando un círculo.
Tarea: Estirar de las manos para lograr que un compañero toque el banderín.
Observaciones: Pierde quien más veces haya tocado el banderín.

Adaptación al contacto III.

Material:  Conos  para  marcar  un cuadrado.
Organización: Todo el grupo dentro del cuadro.
Tarea: Empujarse, todos contra todos, para echar del cuadrado a los compañeros.
Observaciones: Gana el jugador que logra quedarse sólo dentro del cuadrado.
Variantes: Un punto por cada jugador que se saque fuera del cuadrado. 
Gana quien consiga s puntos en un tiempo determinado. El jugador que se sale fuera puede volver a entrar, pero se descuenta un punto. 
Así, sucesivamente con cada uno de los problemas específicos surgidos, a nivel de actitud o habilidades, y específicamente a aquellos jugadores que lo requieran.

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miércoles, 4 de enero de 2023

JUGADORES Y ENTRENADORES PRINCIPIANTES

Todos quienes entrenamos hemos sido principiantes. Las inseguridades en quienes conducimos por las actividades a realizar o cómo desempeñarnos es y será habitual.

Lo que es muy importante es tener en cuenta:

1)  Se debe buscar o producir una auténtica adaptación. Ella se produce cuando en las edades de inicio, el niño se independiza voluntariamente del adulto, y no el adulto separa al niño de su lado.
2) Será objetivo importante buscar la familiarización ambiental. En éste caso es el paso previo e indispensable al proceso de adaptación, relacionado con diversos aspectos tales como: días, horarios, traslados, lugar, personal, material, características espaciales y físicas.
3) Esta familiarización es un paso determinante que no se debe soslayar y que los pasos posteriores dependerán de ello.
4) Otros aspectos a no dejar de observar y compartir entre todos los que colaboran en la formación del niño y la enseñanza del rugby:
     
     • Conocimiento mutuo.
• Incorporación a un grupo.
• Cuidado y contención.
• Profesor: actitud - aptitud - afecto.
• Seguridad emocional.
• Metodología:
• Niveles de enseñanza homogéneos.
• Respeto por los tiempos individuales.
• Objetivos claros y precisos.

PRINCIPIOS DE UNA PRÁCTICA SEGURA

• Realizar un buen diagnóstico, conformando grupos homogéneos interesados en la actividad.
• Respetar en todo momento las posibilidades motrices y la madurez emocional de los niños.
• Brindar contención y respetar los tiempos personales de los jugadores.
• Realizar control visual del espacio circundante, como así también la ejecución psico-motora específica.
• Ejercitar la observación docente:
- en la lectura de trayectorias, hasta la finalización completa del ejercicio/tarea.
- en la detección de indicadores de temor, fatiga o pánico.
- en el adecuado desarrollo del juego.
- en el desarrollo emocional individual y grupal: enojo, tristeza, falta de interés, desgano, etc.



Como material complementario recomendamos la realización del Curso on line Rugby Ready que tiene la intención de elevar la conciencia de las buenas prácticas y de ayudar a las partes interesadas a manejar los riesgos inherentes de un deporte de contacto poniendo en práctica las adecuadas salvaguardas.


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miércoles, 23 de noviembre de 2022

SER RUGBIER

Es entender que el respeto es innegociable. 
Es vivir con pasión cada momento de nuestra vida. 
Es superar la adversidad. 
Es aprender que el esfuerzo es el único medio posible de trascender. 
Es escuchar a los más grandes, que por algo son más grandes. 
Es "cortarse" en la cancha, no "cortarse" nunca fuera de ella.

Es imitar los buenos gestos que nos rodean. Es pensar antes de actuar. Es compartir. Es saber que el referee siempre tiene la razón, por más que se equivoque. 
Es tener la humildad para poder aprender y luego la misma humildad para saber enseñar. Es decirle no a la violencia.

Es hacer amigos todos los sábados y domingos. Es compartir el tercer tiempo hasta el final. 

Es asumir un compromiso. Es soñar todo el tiempo. Es enseñar con el ejemplo. Es ganar a veces sin ganar. Es cuidar a tu club. Es caminar erguido y con la frente alta para siempre. Es saber que el compromiso, la disciplina y todos los valores del rugby se extienden más allá de la cancha y el club y que deben trasladarse a todos los ambientes de la vida.

Fuente: Unión de Rugby de Buenos Aires.

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miércoles, 31 de agosto de 2022

CURVA DE APRENDIZAJE (I)

Distintos estudios plantean que tanto en el deporte como en la cultura en que vivimos, se considera que todo lo que hacemos lo hacemos de manera consciente, pero ello no es así. Lo que mejor hacemos lo hacemos de manera inconsciente. 
Los autores Seymour y O’Connor señalan las cuatro etapas del aprendizaje:

Incompetencia inconsciente (No sé qué no sé).

- Incompetencia consciente (Sé qué no sé).

- Competencia consciente (Sé qué sé).

- Competencia inconsciente (No sé qué sé).

En la primera etapa, no solamente no se sabe algo, sino que tampoco se sabe que no se sabe. Luego, al hacerse consciente la ignorancia, comienza el aprendizaje. Ahí se descubren las limitaciones. Todo es difícil en esta etapa, pero es cuando más se aprende.

Al llegar a la competencia consciente, se adquiere habilidad, pero no el dominio, que se dará en base a experiencias repetidas. En la última etapa, la de la competencia inconsciente, se incorpora todo aquello que tanto costó aprender. Allí la habilidad se hace automática porque ha quedado incorporada al inconsciente.
Si uno practica algo durante un tiempo suficiente, alcanzará esta cuarta etapa y creará hábitos. En este punto la habilidad ejercitada se ha convertido en inconsciente. Sin embargo, puede ocurrir que los hábitos no sean los más efectivos para realizar esa tarea. Nuestros filtros pueden habernos hecho perder alguna información importante en nuestro camino hacia la competencia inconsciente.

DESAPRENDER PARA REAPRENDER
Es difícil que un aprendizaje se produzca de una vez y para siempre. En un mundo en constante cambio, es común que los conocimientos que quizá costó tanto adquirir  se vuelvan de pronto insuficientes o directamente obsoletos. Cada vez se hace más necesaria la capacitación continua y la actualización. Aceptar esto implica una actitud flexible y humilde.
Supongamos que aprendimos a practicar un deporte que ejercitamos y creemos que lo hacemos bien. Sin embargo, puede ocurrir que un experto nos vea y nos anime a mejorar ese desempeño. Nos observa cómo es que lo hacemos habitualmente y detecta algunas fallas que no sabíamos que las teníamos. Nos dice cuales son y como corregirlas, por ejemplo modificar algunos movimientos, miradas, etc. y entonces caemos en la cuenta de que hay que cambiar algunas cosas.
Como ya teníamos una unidad de conducta compuesta de varias piezas y elementos, es necesario identificar estos elementos que ya no van a ir de acuerdo con la nueva habilidad y hay que reconstruir las piezas de conducta de modo que pueda mejorar el desempeño deseado.
Eso quiere decir que se dará marcha atrás en las etapas (o niveles) de aprendizaje hasta la incompetencia consciente y tendremos que desaprender antes de reaprender.
La principal razón de esto es la de construir nuevas opciones, modelos más efectivos.
Desaprender es ir del nivel 4 al nivel 2.
Reaprender es ir del 2 al 4, con más opciones.
Con el mayor desarrollo de nuestras capacidades sensoriales, podremos darnos cuenta si lo que estamos haciendo funciona bien o no. Si funciona bien, puede funcionar mejor.

El tener una sola vía para hacer las cosas es una forma de ser rígido, limitado. Cuando no se acepta la posibilidad de que exista alguna otra opción. Eso es no tener alternativa. Las opciones lo ponen a uno en un dilema y a veces eso no nos gusta. Pero eso enriquece las posibilidades de poder contar con más recursos en el enfoque. En cualquier situación de la vida, aquella persona que disponga de más opciones a la hora de actuar y tenga mayor flexibilidad en el comportamiento, será la que conserve el control de la situación más ventajosamente.

Estado presente - Estado deseado
Parece injusto y sin embargo es cierto que aprendemos más de los errores que de los éxitos, en términos de que dan lugar a que pensemos (qué sucedió y cómo superarlo) la reflexión es la fuente rica en posibilidades de pensamiento. Nos da información útil en la que pasamos más tiempo pensando. Eso no quiere decir, desde luego, que procuremos los errores, ni que de los éxitos no se aprenda, sino que cuando nos damos cuenta de que algo fallo, entonces descubrimos algo que no conocíamos conscientemente.
Rara vez obtenemos algo exitoso la primera vez, a menos que sea algo simple, incluso entonces, habrá posibilidades de mejora. "Aprendemos mediante aproximaciones sucesivas'' es una aseveración cierta y aceptada en ciencia cuando se plantea el método de la investigación. Aquí en PNL (Programación NeuroLinguística) se concibe como una serie de bucles o acercamientos, que desde la primera mitad del siglo XX Vigostki en la antigua URSS llamaba 'los rodeos" al explicar el comportamiento infantil para quien estudia el aprendizaje. Los niños hacen 'tanteos' cuando están tratando de conocer la solución de un problema y su duración es muy variable, desde fases fugaces hasta más duraderas, dependiendo de la complejidad. Bueno, pues este fenómeno es algo que permanece a través de los años, matizado solamente por la edad.
Habitualmente hacemos lo que podemos (estado presente) y lo comparamos con lo que queremos (estado deseado). Esta información la empleamos para corregir nuestra nueva actuación y disminuir la distancia entre lo que deseamos y lo que obtenemos.
Poco a poco nos vamos acercando a nuestro objetivo (primero en mente) y a sus resultados. Esta comparación lleva nuestro aprendizaje de la incompetencia consciente a la competencia consciente. Este es un modelo general de la forma en que se puede llegar a ser más eficaz en todo aquello que se haga en la vida. Uno compara lo que tiene con lo que quiere, cómo se es y cómo se quiere ser. Y actúa para reducir la diferencia. Luego vuelve a comparar. La comparación debe basarse en lo que se considera valioso: qué es lo importante para uno en esa situación.
El presente post se amplía y continúa en parte II.

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lunes, 29 de agosto de 2022

JUEGOS Y EJERCICIOS INTELIGENTES I

“Los niños prefieren ser incentivados más que instruidos”

No es necesario proponer a los niños ejercicios y juegos de repetición sin pensar, debemos formar chicos creativos, imaginativos, que cometan errores, que reflexionen sobre las cosas que deben hacer, que tomen decisiones y que sean emprendedores.

El Rugby en sus etapas iniciales tiene la necesidad de niños inteligentes, no de niños de sólo sean estimulados por los videos juegos y que sigan mecánicamente aquello que propone el entrenador.

“¿Quiénes son los niños de ahora?”
“¿Qué sensaciones viven?”
“¿Qué podemos hacer por ellos?”

Los entrenadores, sobre todo los de Rugby Infantil, deben:

Infundir entusiasmo en los niños, deseo de jugar y de divertirse,
Involucrar emotivamente a los niños,
Aprovechar el valor lúdico de la pelota, que es un instrumento - juego mágico,
Poner a los niños en condiciones de tomar sus propias decisiones, sean éstas correctas o erradas.

Para poder lograr todo esto, el entrenador de Rugby Infantil debe ser creativo, imaginativo, sensible, paciente, sereno, disponible, inteligente, con sentido común, enamorado del Rugby y hasta capaz de emocionarse.

El Rugby Infantil debe ser de los niños y niñas y no del entrenador.
Se necesita partir del modo en el que juegan de los niños y no de aquello que se quiere enseñar.

Los niños son el referente fundamental para construir el Rugby Infantil. Cuando los niños vienen a la cancha traen consigo grandes expectativas: Quieren jugar, divertirse y conocer nuevos amigos.
Los momentos que aporta el Rugby Infantil son quizá los únicos momentos del día en cual se sienten libres y debe ser una respuesta positiva a las necesidades y requerimientos de los propios niños.
A veces inventamos ejercicios difíciles, pensando que pueden resolver problemas de juego y hacernos ganar, inventamos esquemas de juego, pero no resolvemos el problema de los chicos que quieren divertirse y no convertirse en robots.

Cuando termino un entrenamiento debemos preguntarnos: "¿Los niños se habrán divertido? ¿Estarán satisfechos?

¿Qué necesitamos proponer?

En edades infantiles es necesario presentar a los niños juegos simplificados (como base de la enseñanza) y utilizar una metodología de enseñanza (de tipo mixto: inicia en lo global, pasa por lo analítico para después volver a lo global) que parta de un juego-base.

Durante la ejecución del juego-base el entrenador debe observar a los niños y darse cuenta de aquello que están en posibilidad de hacer y de aquello que no están en posibilidad de hacer bien. En lo que se relaciona con aquello que no saben hacer bien, debe trabajar de manera analítica para después volver al juego-base y verificar que aquello que ha propuesto ha traído el mejoramiento en la capacidad de juego.

No es necesario asignar roles, todos los chicos deben jugar en todas las posiciones.

Nuestro objetivo es transformar los esquemas motores de base (caminar, correr, saltar, recibir, etc.) y posturales (flexionar, extender, alejarse, acercarse, etc.) que son las habilidades motrices simples, en habilidades motrices complejas (fundamentos individuales para el baloncesto) educando y desarrollando las capacidades motrices individuales (condicionales: fuerza, resistencia y rapidez; de movilidad articular: no es necesario proponer el estiramiento hasta los 12-13 años, en cambio se debe trabajar sobre la movilidad de las principales articulaciones; coordinativas: coordinación, equilibrio, orientación espacio-temporal, diferenciación y anticipación).

Las técnicas del Rugby no mejoran si no se educan y desarrollan las capacidades motrices individuales.

Es necesario hacer jugar inmediatamente a los niños y partir de aquello que están en posibilidad de hacer. 

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