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viernes, 20 de septiembre de 2024

LOS DESAFÍOS EN EL RUGBY

Los desafíos nos permiten crecer y superarnos 

Toda competencia puede ser tomada como una adversidad o una amenaza, todo dependerá desde el lugar donde me pienso, de cuál es la imagen que tengo de mí mismo y del objetivo de mi juego.
Ante resultados adversos muchas veces el jugador se pregunta: ¿Qué estoy haciendo acá?, sin darse cuenta como ese pensamiento interviene en su motivación y estado de ánimo. En esos terribles momentos es cuando se necesita hacer un cambio de foco, y recordar que está ahí no por la recompensa que va a recibir, sino por la gratificación del esfuerzo. En el deporte no se puede estar siempre con una “orientación hacia el producto” en lugar de una “orientación hacia el proceso”.


El deporte, como la vida, es un ideal a largo plazo lleno de subidas y bajadas. Recuerdo un profesional de golf siempre me solía decir “el golf es como una montaña rusa, un hoyo estás arriba y en el otro abajo”, y tenía razón, subís dos, bajas tres, pero lo importante es que la rueda no deje de parar.
El jugador suele ser muy crítico consigo mismo y no se perdona nada, pero el espacio de esperanza y paciencia debe prevalecer sabiendo que esas son las pruebas que nos pone el deporte: "o seguís las reglas, o abandonás si no sos lo suficientemente fuerte para afrontarlas"
.
Perder siempre genera un sentimiento de frustración terrible. Cuando se perdió ya no hay nada más que hacer. Muchas veces no se pierde por la habilidad. Recuerdo a Manu Ginobilli ante una derrota con su equipo decir: “Nosotros perdimos, pero perdimos por algo: la agresividad”. Cuantas veces el resultado adverso se da por esa trompada fuera de lugar, por la discusión con el réferi, por la tarjeta roja de un jugador, por la descarga de agresión injustificada, por la agresividad hacia uno mismo.
¿Quién no ha perdido? Hasta en la vida misma, uno pierde cosas todos los días. Algunos se dejan vencer, tomando el camino más fácil, otros miran para otro lado, o ponen el problema afuera. Pero hay otros que llegan midiéndose con el problema. Gracias a las derrotas nos superamos ya que competir por nuevos objetivos es lo que nos pone a prueba y nos da una identidad diferente como personas.
Estamos hablando de ideales, de las pequeñas metas, de las pequeñas cosas, de esas anticipadas representaciones que marcan un camino.
Si uno mira hacia atrás en el pasado y todo es negativo, nos quedamos atrapados allí. Lo bueno del pasado es que está detrás de nosotros.
Tenés dos caminos, te quedás llorando la pérdida, o seguís peleando tu futuro. 



Lic Julia Alvarez
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Material autorizado para su reproducción citando autora y fuente.


lunes, 19 de agosto de 2024

DISTORSIONES INTERNAS DE JUEGO


Una distorsión cognitiva, es el proceso erróneo de una información. Estas percepciones y pensamientos distorsionados que realiza una persona, acerca de sí mismo, del mundo y del futuro, son las que determinan creencias mal-adaptativas, transformando la realidad, reaccionando siempre de la misma manera aprendida.
Cuando hablamos de competencia, todos queremos ganar, eso es lógico, pero no debe convertirse en único imperativo. Si el jugador construye su juego en base a resultados, lo está realizando bajo el mecanismo de la idealización; la representación de una “realidad” interior, que debe ser confirmada, para sentir que somos “buenos”. Cuando los números no acompañan, es un golpe, que ratifica la idea de desvalorización interna, que todos, en ciertos momentos de la vida, llegamos a sentir.
Una de las formas ilógicas de estas distorsiones se llama “descalificación de lo positivo”. Se trata de jugadores, que desconsideran u omiten sus buenas experiencias, magnificando las malas. No se trata sólo de ignorar lo positivo de su juego, sino que lo transforma, inteligente y rápidamente en su opuesto. Descalificar lo positivo, es una de las formas más destructivas de la distorsión cognitiva, nos desvalorizamos, lo comparamos y confirmamos con el resultado. “Siempre hago lo mismo”, “que mal jugué”, “todo me salió mal”, etc.
Un ejemplo cotidiano, sería la forma en que la mayoría de nosotros hemos sido condicionados a responder a los elogios. Cuando alguien alaba tu juego, o tu entrenamiento, puede que te digas a vos mismo: “quieren quedar bien, y nada más“. Con un golpe rápido, descalificas mentalmente su elogio.
Muchas veces, cuando nos centramos en lo negativo, tendemos a quitar importancia a las cosas buenas. Yo te pregunto: todas las buenas jugadas que has hecho, ¿donde las ponés? o acaso no sirven. Es imposible que todo te salga mal, rebobiná, y acordáte de los buenos momentos que has tenido. Aprendé a valorizarte. Aunque de diez te hayan salido cuatro, esas cuatro valen mucho, las malas no cuentan. No te apresures a sacar conclusiones de tu conducta, y no te evalúes en categorías extremas como “bueno” o “malo”.
El deportista, debe crear su propio espíritu de lucha cambiando sus mapas mentales. Todo está en tu percepción, en tus creencias, y forma de ver las cosas. El ideal estado mental es lasensación de sentirse seguro, focalizado en el objetivo, en la sincronización de la mente y el cuerpo en un mismo estado, sin interpretaciones personales o críticas.
Cuando caemos en nuestras demandas emocionales, cae nuestro equilibrio, ya que no podemos encontrar repuestas en lo imaginado. El jugador es un continuo buscador de preguntas, y las soluciones se deben trabajar, y buscarlas en tu confianza interior.

Lic Julia Alvarez
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lunes, 15 de julio de 2024

POSICIONAMIENTO ANTE EL RIVAL

Cada día es un desafío, cada oportunidad es un desafío, cada partido es un desafío, cada rival es un desafío. 

En mi trabajo, con equipos o jugadores, siempre es una lucha de antemano tratar de cambiar la percepción acerca del rival del “próximo partido” “Es mejor que nosotros, ¡nunca le pudimos ganar", "van primeros en la tabla" "juega tal jugador!” Continuamente aparece la sombra del otro imaginario, a quien se pone en un lugar de omnipotencia y superioridad, el cual nos arrebata de antemano la posibilidad de demostrarnos mejores. Esa omnipotencia del otro nos achica, como vulgarmente se dice “arrugamos”.

¿En qué lugar ponemos al adversario, y en qué lugar nos colocamos nosotros? Más allá del rival, un equipo ganador, no es aquel que se mide con el adversario en cuanto a quien tiene más que el otro, sino en el que mide contra él mismo. En lo fácil, todos somos buenos, y es ante los grandes desafíos, donde nos medimos de verdad.

Si estamos hablando del deseo del ser humano, que busca el placer que le genera una acción bien realizada, como ser jugar bien, ganar por lo que se ha peleado. ¿De qué deseo estamos hablando? ¿Es el deseo de cada uno? En este caso, de un deseo otorgado al otro. Yo ya no me juego por lo que quiero, me pongo a jugar en el lugar que me coloca el rival, y ésto lleva irremediablemente a jugar desde ese rol de “equipo perdedor”. La causa en este último caso, es que decae la atención, ya que no estamos activados de la misma manera que cuando jugamos con un rival superior, donde se mantiene un nivel de atención mayor. Es cuando no te podes distraer ni un segundo, porque te pasan por encima.

Un equipo puede tener mucho deseo, pero si no hay motivación, si no hay voluntad, si no hay garra, me quedo en el motivo, y por mucho que arenguemos en el vestuario, no tendrá ningún valor, pues nos quedamos en las palabras sin poder bajarlo a los hechos.

Si no queremos desperdiciar los momentos previos al partido, y sacar lo positivo de ese tiempo, no necesitamos pensar en quién tenemos enfrente. Cada equipo deberá poseer su propia danza, sus propios rituales, su propia locura, su propia mística, despertando motivación y cohesión grupal, bajo el sentimiento y la seguridad de ser los mejores. El poder no se da ni se cede, se gana. Podemos ir perdiendo en alguna ocasión, pero eso no significa ser perdedores, ya que el afuera está lleno de posibilidades para quien las sabe ir a buscar.


Julia Alvarez Iguña / Psicología del Deporte.

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viernes, 8 de marzo de 2024

LAS 4 D’s DEL EXITO

Hace unos cuantos años durante una entrevista a Cyril Connell, una leyenda del rugby australiano, éste habló de las cuatro Ds del éxito. Fue la primera vez que escuché hablar de ellas. Días después busqué en internet sobre el tema y encontré que no es un concepto nuevo ni exclusivo de este coach y que las cuatro Ds han sido adaptadas no sólo a distintos equipos y disciplinas deportivas por sus respectivos entrenadores, sino también a ámbitos como el de los negocios y las artes. Su significado también puede variar según su uso.
Yo adapaté y re-definí las cuatro Ds de tal modo que sirvieran de herramienta motivacional para mis jugadores. Este es el tema de este artículo.
No importa el nivel de juego, (amateur, semi-profesional o professional), edad, sexo, papel dentro del equipo (entrenador, jugador, manager), o estás dentro o fuera de la cancha; si quieres ser exitoso, ya sea como individuo o como parte de un equipo, es importante tener presente estos cuatro principios.
Algunos estudios han demostrado que aquellos jugadores que son exitosos en su vida personal (familia, estudios, negocios) también lo son en el campo de juego.
Las cuatro Ds deben existir como conjunto, si alguna falta no será posible ser exitoso.
Las cuatro Ds son:
Deseos: Son los sueños, objetivos o metas que todos tenemos, ¿Has pensado alguna vez cuáles son las tuyas? ¿Realmente quieres alcanzarlas? ¡Si! Todo es posible, “querer es poder”. No hay imposibles.
Determinación: Tú has tomado la decisión de hacerlo posible, hacer que “algo” pase. Nunca te rindas, tú eres un ganador y mereces lo mejor. Visualiza, piensa, siente, actúa positivamente. No permitas que nada ni nadie te quite tu alegría. Siempre avanza buscando lograr tus metas.
Dedicación: conseguir lo que se quiere lleva tiempo y esfuerzo. La práctica hará posible que mejores. Así que inténtalo una y otra vez hasta que lo logres.
Disciplina: Es el elemento que une a los tres anteriores. Es la “fuerza interna” que tenemos todos y que nos empuja a continuar, seguir intentándolo, a no rendirnos y a no perder de vista objetivo final.
Pasar, corer, tacklear y atrapar la pelota con una buena técnica no son indicativo de éxito. Ser exitoso es alcanzar las metas, y depende de cada quien ser el mejor y no uno mas del montón. Para lograrlo hay que tener deseos, determinación, dedicación y disciplina. Las cuatro Ds del éxito.
Fuentes:
“The Four Ds of Success in Soccer and Life, Too! By Gianni Mininni. CYSA “D” Licensed Coach.
The Four “D’s” For Achieving of Success in Dance by Dr. ALbirda Rose- Eberhardt.
Four D words are not needed to be successful. Copyright 2005-2008 Gordon Bellows.
Autor: Leonardo Mohamad 

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viernes, 2 de febrero de 2024

LA RESPONSABILIDAD DEL LÍDER

Un hombre que asistía con regularidad a las reuniones de un grupo, dejó de participar de sus actividades sin ningún aviso. Después de algunas semanas el líder del grupo fue a visitarlo. Era una noche muy fría y encontró al hombre en su casa, solo, sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida al líder.

Sentados frente al hogar, en medio de un grave silencio, los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno a los troncos que crepitaban en la chimenea. Al cabo de algunos minutos, el líder, sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, y con unas tenazas la retiró a un lado del brasero. Volvió a sentarse.

El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado pero inquieto. Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente. En poco tiempo, lo que había sido una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón. Antes de prepararse para salir, el líder tomó las tenazas y colocó de nuevo el carbón frío e inútil en medio del fuego. De inmediato, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo, la brasa volvió a encenderse. Cuando el líder alcanzó la puerta para irse, el anfitrión le dijo: “Gracias por tu visita y por tu bellísima lección. Regresaré al grupo. Que tengas buenas noches...”.

¿Por qué se extinguen los grupos? Muy simple: porque cada miembro que se retira le quita fuego y calor al resto. Los miembros de un grupo forman parte de la llama y lejos del grupo pierden todo su brillo. Los lideres son responsables de mantener encendida la llama de cada uno de los miembros y de promover la unión entre todos ellos, para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero.

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lunes, 13 de noviembre de 2023

MOTIVACION Y DESMOTIVACION

De la misma forma que se puede decir que la motivación debe encontrarse presente en lo más profundo de un deportista, para poder recurrir a la misma en los momentos difíciles y encontrar en ella a un aliado, en el caso de la desmotivación ocurre lo contrario. Debe mantenerse siempre bajo control, ya que se encuentra siempre al acecho para bloquear el delicado equilibrio de un campeón.
MOTIVACIONES PRIMARIAS Y SECUNDARIAS
Por motivación se puede entender la causa de un comportamiento, es decir, aquello que puede determinar las manifestaciones de fuerza, dirección y resistencia. A menudo se emplean otros términos muy comunes, como necesidades, instintos, motivos, deseos etc., para expresar las acciones del individuo. Por eso, se considera que los motivos y las emociones contribuyen a incentivar el impulso que se debe poner en marcha.
La motivación puede definirse como un factor dinámico del comportamiento animal y humano que tiene como fin activar y dirigir un organismo hacia una meta (Dalla Volta,1974). Formalmente, según su origen, se distinguen motivaciones primarias (de supervivencia, viscerales...) y motivaciones secundarias (sociales, psicogénicas...). Además, pueden ser conscientes o inconscientes, simples o complejas, transitorias o permanentes y, finalmente, superiores, como lo son los ideales o los modelos existenciales que cada uno asume para su propia realización.
De la relación de la teoría de la homeostasis – los organismos tenderían a mantener constante su mundo interior mediante las adaptaciones, que sirven como contrapeso ante los efectos del mundo exterior (Cannon, 1929) – con la teoría evolutiva – la supervivencia dependería de la adaptación del individuo al entorno (Darwin, 1859) – surge (Hull, 1943) la teoría de la supervivencia (o de los estímulos - pulsiones). En resumen, el comportamiento se desarrollaría atendiendo a las necesidades fundamentales para la supervivencia, modificándose de acuerdo a estas mismas necesidades.
El hambre, la sed, la sexualidad y la elusión del dolor, conceptos estrechamente ligados a la supervivencia, constituyen las pulsiones primarias (fig. 1.1). Para Hull, el término pulsión está relacionado con un aspecto biológico primario que tiene origen en el momento en que se crea una privación fisiológica. Por ejemplo, en el caso de estímulos - pulsiones periféricas, como la sensación de tener la boca seca, se produce una incitación a la actividad, o aspecto energizante, que disminuye cuando la necesidad se reduce. El comportamiento, ya sea innato o aprendido, no persistirá hasta que se alcance el objetivo meta. Esta meta resulta ser proporcional al número de horas que se ha sufrido esa privación específica. 
Al resultar insatisfactorias las teorías sobre las pulsiones primarias, se ha construido otra (Oliverio, 1986) relativa a las pulsiones secundarias. Todo comportamiento se deriva de un motivo y es el instrumento para calmar las distintas necesidades, sin las cuales los animales permanecerían inactivos, puesto que el comportamiento no es más que un medio para alcanzar un fin.
A continuación se exponen tres teorías alternativas:
  • 1) La teoría del incentivo. El comportamiento es producto de la anticipación de los acontecimientos de refuerzo. Variando la cantidad, calidad e inmediatez de la recompensa, se obtendría una modificación del rendimiento, que puede ser interpretada en relación con la anticipación de una recompensa mayor basada en el recuerdo de experiencias anteriores. Los efectos unidos a la privación no se deben a un aumento de la necesidad, sino a un aumento del valor del incentivo debido a la meta. El comportamiento, entonces, dependería de los estímulos internos o de los externos, relacionados con experiencias anteriores. La motivación dependería de la interacción entre la actividad nerviosa producida por un determinado estado fisiológico y la actividad nerviosa central producida por ciertos estímulos ambientales (Bindra y Stewart, 1970). El resultado de la combinación de estimulación externa e interna se define como estado de motivación central (central motive state), es decir, la meta como fin, atribuyéndose intenciones y expectativas.
  • 2) La teoría del refuerzo. En vez de buscar qué motiva a un individuo, es preciso buscar qué refuerza su comportamiento (Skinner, 1938). En los organismos se establecen expectativas de recompensa. El sistema catecolaminérgico, mediante el envío de proyecciones a la cabeza, puede constituir el elemento de unión entre la recompensa y las expectativas que se verifican durante el aprendizaje (Bolles, 1976). Si se destruyen el área hipotalámica lateral o las vías dopaminérgicas, se provoca la indiferencia a los estímulos sensoriales, por lo que el sujeto ignora los estímulos de incentivación.
  • 3) La teoría de la activación. La activación y la motivación son equivalentes (Malmo, 1978). La activación se ve, en ocasiones, determinada por estímulos internos y externos. Este mecanismo implica la acción del sistema reticular de activación, con el consiguiente aumento de la actividad cortical general. Todo esto, en base a los estímulos recibidos, lleva a distintas respuestas comportamentales sobre el plano de la motivación (fig. 1.2).

Sobre el plano psicológico, cada escuela ha hecho su contribución al análisis de la motivación.
La teoría psicoanalítica identifica la motivación inconsciente |en relación con las pulsiones sexuales y agresivas. Para Adler (1920), el motivo principal del comportamiento humano es la compensación del sentido de inferioridad determinado por déficits morfológicos, funcionales o por experiencias psíquicas. Jung afirma que, en la base de la motivación, existe un deseo de autorrealización que se traduce en un proceso de identificación con quien ya ha alcanzado un buen nivel de adaptación, o en un proceso de adaptación en quien aún no lo ha alcanzado. Según Young (1976), el comportamiento se vería motivado por un principio hedonista dirigido a maximizar los procesos afectivos de tipo positivo y a minimizar los de tipo negativo.
La teoría cognitivista denomina motivación a aquello que activa un comportamiento hacia un fin cuyo alcance implica: a) un plan para realizarlo y b) un buen nivel de aspiración, que no debe ser ni demasiado alto ni demasiado bajo, con el fin de conseguir una participación efectiva del Yo. La elección meditada de los objetivos evita un probable fracaso causado por tareas extremadamente simples, y por tanto poco atractivas, o por tareas extremadamente complejas, que podrían llevar a un fracaso seguro.
La teoría de la autorrealización ve la motivación como el proyecto de la realización del Yo. El hombre se propone alcanzar un fin, aunque no esté obligado a hacerlo. La motivación es relativamente independiente tanto del estado orgánico como de la condición de necesidad. Para Murray (1978), existe una distinción neta entre motivaciones dependientes e independientes, es decir, entre un estado de necesidad y un estado de carencia que se debe satisfacer. Según Lewin (1965), Fromm (1975) y Binswanger (1987), en la base de la motivación humana existen algunos aspectos importantes: la necesidad de afiliación, que es el deseo de ser amado y aceptado por los otros; la necesidad social del poder, es decir, asegurarse prestigio y posición de control, y la necesidad de realización, que consiste en la diferenciación del ser individual con respecto al grupo y en el éxito social.
Juan Francisco Jácome
Link: http://tinyurl.com/nlzy63m

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viernes, 27 de octubre de 2023

EL NIÑO CAMPEÓN

Este es un enfoque estrictamente educativo, relacionado con el problema de la práctica deportiva infantil de alto nivel. Se exponen los argumentos que sostienen los diversos juicios expresados sobre la práctica infantil de alto nivel, advirtiéndose en ellos como criterio para su refutación o su defensa, que se usa el mismo concepto consistente en "aquello que es apto para el niño".


Se profundiza este concepto y se afronta la tarea crucíal planteada a la educación del deporte infantil de alto nivel: disminuir los problemas causados al niño y trabajar a largo plazo en procura de la erradicación de estos problemas. Analízanse, además, las consecuencias derivadas de estas tareas.

Había una vez un niño al que lo que más le gustaba en el mundo era ganar. Le gustaba ganar a lo que fuera: al rugby, a las figuritas, a los juegos de consola... a todo. Y como no soportaba perder,se había convertido en un experto con todo tipo de trampas. Así, era capaz de hacer trampas prácticamente en cualquier cosa que jugase sin que se notara, e incluso en los juegos de la consola y jugando solo, se sabía todo tipo de trucos para ganar con total seguridad. Así que ganaba a tantas cosas que todos le consideraban un campeón. Eso sí, casi nadie quería jugar con él por la gran diferencia que les sacaba, excepto un pobre niño un poco más pequeño que él, con el que disfrutaba a lo grande dejándole siempre en ridículo. 
Pero llegó un momento en que el niño se aburría, y necesitaba más, así que decidió apuntarse al campeonato nacional de juegos de consola, donde encontraría rivales de su talla. Y allí fue dispuesto a demostrar a todos sus habilidades, pero cuando quiso empezar a utilizar todos esos trucos que sabía de mil juegos, resultó que ninguno de ellos funcionaba. ¡Los jueces habían impedido cualquier tipo de trampa! Entonces sintió una vergüenza enorme: él era bueno jugando, pero sin sus trucos, fue incapaz de ganar a ninguno de los concursantes. Allí se quedó una vez eliminado, triste y pensativo, hasta que todo terminó y oyó el nombre del campeón: ¡era el niño pequeño a quien siempre ganaba!  Entonces se dio cuenta de que aquel niño había sido mucho más listo: nunca le había importado perder y que le diera grandes palizas, porque lo que realmente hacía era aprender de cada una de aquellas derrotas, y a base de tanto aprender, se había convertido en un verdadero maestro. Y a partir de entonces, aquel niño dejó de querer ganar siempre, y pensó que ya no le importaría perder algunas veces para poder aprender, y así ganar sólo en los momentos verdaderamente importantes. 
Pedro Sacristán.

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viernes, 25 de agosto de 2023

EL ESPÍRITU DE EQUIPO


Una de las más lindas experiencias de todo juego colectivo, es la de ser parte de un equipo. El hecho de haber vivido,compartido historias y vivencias grupales, es la mejor manera de recordar el viaje emprendido en el deporte.
Hablar de rugby es hablar de equipo, unión, identidad y pertenencia grupal. Su espíritu surge cuando cada persona entiende que el triunfo no es de uno, sino de los diversos roles y funciones que se fusionan en común; cuando cada jugador vive el desafío de ser lo que los demás se proponen, divirtiéndose y creciendo en el proceso de aprendizaje grupal.
En un “equipo”, no sirven personas aisladas, talentos individualistas o jugadores estrella; factores que generan obstáculos a la hora de jugar, produciendo rivalidades, celos,hostilidad, fallas en la comunicación, que irremediablemente inciden en la intercepción y en la anticipación de juego.
Desde la psicología, cuando trabajamos con un equipo, se debe combinar la capacidad individual con una consciencia integrada de “identidad y pertenencia”, que brinde la sensación de estar rodeada de personas que van adonde todos quieren ir y no en un simple “ideal” motivado por el ego y la figuración.
Es una comunicación abierta, que implica la capacidad de suspender supuestos y entrar en un verdadero “pensar juntos”, prevaleciendo el nosotros por encima de lo individual.
Desplegar una escucha abierta, no sólo de éxitos, sino también de conflictos, discrepancias, insinuaciones y quejas. No podemos hablar de equipo cuando el jugador se siente vulnerable ante sugerencias, criticas, o negando escuchar aquello lastima, que hiere la autoestima.
Cuando estos procesos no son trabajados, se produce desinformación, verdades a medias,falsas interpretaciones y mentiras disfrazadas, para poder quedar bien y no entrar en conflicto. Por eso es importante desarrollar un diálogo clarosincero y abierto, ya que lo que no se trabaja en el equipo, se comunica luego en el partido.
Puede ser que no todos sean íntimos amigos, encontraremos diferencias, pero en la cancha son todos iguales, nadie brilla más que el otro. A la cancha se sale a ganar, no a hacer relaciones sociales o a encontrar tu mejor compañero.
En un partido, no se puede elegir con quién vas a jugar. Vas a salir con el que mejor esté jugando. Eso habla de la función del jugador.
A - Los componentes de un buen equipo, deben poseer la capacidad de mostrarse tal cual es, y no cómo les gustarían que los vieran.
B - Desarrollar una sincera auto-reflexión y auto-critica, para hablar de sus fortalezas y aspectos a mejorar.
C - Trabajar la comunicación grupal, ¿cómo se ven como equipo?, ¿qué necesitan para cambiar?, ¿cómo lo implementarían?
Desarrollar una fuerte cohesión grupal que les permita compartir los mismos sentimientos y sensaciones,  fortaleciendo al equipo, tanto en las victorias como en las derrotas, y creando una realidad grupal que no separa a nadie, sino que reúne a todos.

Lic Julia Alvarez Iguña
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viernes, 21 de julio de 2023

ENTRENANDO LA CONFIANZA

La psicología del deporte, la más joven de las ciencias del deporte, pone su atención en los factores psicológicos, que influyen a la hora de rendir.
El juego posibilita, que cualquier persona se introduzca en su esencia. Jugar implica olvidarse del entorno de nuestra vida cotidiana, para introducirse en otra realidad distinta, la realidad del juego, la diversión, la libertad y la creatividad. Pero muchas veces nos olvidamos de jugar. Es cuando la presión irrumpe su esencia, el jugador comienza a utilizar distintas máscaras y defensas, para evitar mostrar “eso”, que más duele, el error.


Es allí, en esas conductas donde se perfila la personalidad del jugador, junto con sus rasgos y características, que transparentemente lo representan y definen.
En el deporte, se va pasando continuamente por diferentes situaciones, que reflejan una clara variedad de conductas, las cuales, junto a un mal manejo emocional, impiden el desempeño del juego esperado.

El miedo, la angustia, ocupa su lugar, al querer controlar cada jugada, por temor a una mala performance, mostrando la parte vulnerable de su ser. Al decaer la confianza, aumentan los errores, sometiendo al sistema nervioso a un desgaste, el cual impide esforzarse nuevamente al máximo, en sus capacidades.
Por el contrario, cuando explota el juego en toda su dimensión, el jugador está tan centrado en sí mismo, que no registra otra realidad, que la del juego.
Proyecta hacia afuera, la misma sensación de su interior. Es esta confianza fundamental, la que permite ocultar sus inseguridades, y puntos vulnerables. Lo que es adentro, es afuera, ya que así es, como se percibe, se habla, y juega desde el mismo lugar.
Todos cometemos errores, pero la lucha y el espíritu de superación, te debe obligar a perseguir tu sueño, y no parar hasta conseguirlo.

Aprendé a conocerte y entrená tu confianza.
Hacete preguntas a la hora de tomar una decisión y escribílas.
¿Cuál es el peligro temido?
¿Qué es lo que quiero evitar?
¿Qué es lo mejor, o peor que puede suceder?

Pensar en lo peor, puede restar gravedad a la situación, ya que confrontás una realidad imaginada, que no siempre es real. Esta era una técnica utilizada por los estoicos, quienes pensaban que, familiarizarse con el miedo, era la mejor forma de combatirla.
Estos ejercicios mentales, debemos realizarlos para no ser derrotados por el temor al pasado, o al futuro. El juego debe ser visto, como un presente continuo, y no debe distraernos, lo que no depende de nosotros.

Existe en el ser humano, una tendencia al sabotaje, al dolor, a la crisis, la cual forma parte de nuestra conducta neurótica. Entrená tu confianza, no permitas que ciertas respuestas te alejen, bloqueen o impidan, la puesta en juego de tus valores. El poder está en vos, sábelo usar.

Lic Julia Alvarez Iguña
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Material autorizado para su reproducción citando autora y fuente.

viernes, 23 de junio de 2023

EL MAXIMO DESAFIO, EL AUTOCONTROL

La competencia atlética contiene gran parte del drama de la vida; en muchos aspectos es un microcosmos de la vida.
La frustración, la alegría, la incertidumbre, el dolor y el esfuerzo están presentes. Las personas que entran a la arena competitiva rápidamente se dan cuenta de que hay algo más en la competencia que el simple aprendizaje de las habilidades físicas. Una cosa es poseer las habilidades físicas y otra es poder utilizarlas cuando corresponde. Y es allí donde existe el desafío El desafío máximo del autocontrol.
Cuanto más deseamos alcanzar los limites superiores de nuestra habilidad física y talento es cuando más se nos aparece como inaccesible. Este desafío nos lleva enfrentarnos con nosotros mismos, con nuestras inseguridades, con nuestras dudas, con nuestras falencias y nuestros miedos. El éxito en la competencia requiere que nos movamos más allá de este desafío para entrar dentro del dominio de nosotros mismos. El dominio del deporte competitivo se vuelve entonces   un proceso continuo de autotransformación, cambio y renacimiento. Tal dominio involucra compromiso y disciplina. En síntesis, es un combate de cada persona consigo misma.
Así como la aptitud física y la fuerza son centrales para el rendimiento deportivo, también lo es la aptitud mental.
Rendir consistentemente con un máximo rendimiento en lo más arduo de la batalla competitiva requiere de fuerza mental. Una fuerza que esta fundamentalmente incorporada en la esencia de las habilidades mentales adquiridas.
Estas habilidades incluyen la concentración, el control de la actitud, el manejo de la presión, el pensar correctamente, el control de la energía, el mantenerse motivado y la visualización. Esto es lo que abarca el entrenamiento de la Excelencia Atlética: enfrentarse al máximo desafío y construir la fuerza mental. Se trata de excelencia, alegría, realización y lucha. También es un procedimiento para comprender y controlar, paso por paso, esa indefinible pero critica conexión mente-cuerpo. El control de esa conexión  es la esencia de la fortaleza mental en el deporte, y el entrenamiento de la Excelencia Atlética se ha diseñado para iluminar y acortar  este proceso.
Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente. Vía Rugby Chile
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viernes, 26 de mayo de 2023

JUGAR Y EQUIVOCARSE

¿Y si jugamos a equivocamos?
¿Y si nos equivocamos, preguntan perplejos jugadores, entrenadores? Pues para eso también estamos, para equivocarnos, ya que el error es la salvia vital de la vida, que da lugar a un nuevo crecimiento, fortalecido, y revitalizado para seguir el camino. Jugar, vivir, es acertar a veces, como equivocarse otras tantas. Implica la capacidad de tolerarse y perdonarse, sabiendo que gracias al error hemos crecido, y sabiendo que aquél que nunca se ha equivocado, fue porque nunca ha intentado nada. En un partido, seguramente cometerás errores miles de veces, pero si te haces a un costado, pones cara de “yo no fui”, seguramente que te habrás equivocado, porque has perdido una oportunidad para aprender.

Y qué decir de los entrenadores, cuando se equivocan y lo reconocen frente a sus jugadores, desde la humildad, dejando sentado las bases para ser respetado. El entrenador posee una función educadora, es diálogo, escucha atenta, no es confrontación. Es señalizar el camino, el resto se hace camino al andar, se hace camino al jugar.

En un equipo, debe reinar un clima de responsabilidad compartido, puesto que todos se necesitan, y cumpliendo las normas establecidas por el grupo, la cohesión se va fortaleciendo. Uno es jugador o entrenador como función para sí mismo, pero es persona para los demás, y los dos ámbitos deben ser reconocidos. De qué sirve aquel que dice “Yo hago lo que quiero”, “yo voy a entrenar cuando puedo”, y…que pasa con el otro que se comprometió con vos para ir, para estar presente, para esperarte, para compartir un momento. En ese caso que pasaría si todos hacen lo que quisieran, ¿te gustaría?

Un deportista no se define porque hace lo que quiere, sino porque hace lo que debe. Si, lo que se debe a él mismo como jugador, y lo que le debe al resto como personas. Para gozar de los derechos, primero hay que hacer los deberes, después no te quejes, que la culpa no siempre la tiene el otro. 

Lic Julia Alvarez Iguña
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viernes, 19 de mayo de 2023

GANAR O TENER EXITO


Hay ciclos que se cierran, campeonatos que terminan, vestuarios que enmudecen. Cada ciclo que finaliza tiene la particularidad de dar comienzo a uno nuevo, igual que el ciclo de la vida, un eterno retorno. En este campeonato algunos equipos ganaron, otros perdieron. No podemos negar que unos han jugado mejor que otros, pero siempre existe un solo ganador. Así es el deporte.

Ganar o perder es una consecuencia del deporte. La victoria es el resultado de un partido y es bienvenida, pero no debe ser una búsqueda incesante de ella. Ganar no asegura el siguiente partido o el próximo campeonato, sólo es un peldaño en una escalera sin fin.

La derrota es difícil de asimilar, algunos lloran, otros se aíslan, unos cuantos se encierran, y ante la confusión es difícil sacar conclusiones. Es complicado comprender que luego de haber dado todo en cada entrenamiento, de mantener una férrea disciplina en nuestras conductas, con los sacrificios y tiempo que esto conlleva, y en unos instantes… todo se esfuma, en sólo ochenta minutos. 
Más nunca olvides que son las posibilidades de lo humano.
Muchas veces se soporta mejor la derrota cuando nos damos cuenta de que más allá de los resultados hemos dado todo de nosotros, que hemos trabajado al máximo y eso no es ser un perdedor. Jugar es arriesgarse a perder. Sería más fácil no intervenir, aislarse, jugar de afuera evitando el hacerse cargo que soportar la derrota de frente, poniendo el pecho cuando más se lo necesita.

Hay mucha diferencia entre un equipo ganador y otro exitoso. Puedo ser exitoso sin ganar. El éxito es un sentimiento, no es un objetivo. Ser exitoso no se es sólo por momentos o en situaciones de triunfo. El éxito es la paz mental, es la satisfacción de saber que se ha hecho lo máximo para llegar a ser lo mejor que uno es capaz. Implica una forma de vida, es una manera de pensar y actuar. Exitoso es el individuo o el equipo que ha logrado cumplir las metas que se ha propuesto. Uno de los tantos objetivos de todo equipo es llegar a las finales y muchos lo han conseguido. El sentimiento de perder, de fracaso, de derrota es subjetivo, dondecada jugador le otorgará una diferente interpretación.

Para equipos o deportistas exitosos, perder es una oportunidad para crecer y aprender. Ellos no se quedan en el fracaso sino que aprenden de sus errores, sabiendo que son esas mismas circunstancias las que los acercan a diferentes metas. Gracias a las derrotas podemos superarnos ya que competir por nuevos objetivos es lo que nos pone a prueba y nos da una identidad diferente como personas.

La verdadera motivación consiste en sentir cada partido, no sólo cuando las cosas van bien, sino también cuando van mal. Cuando en un equipo se cumplen las evaluaciones propuestas por los entrenadores, y los objetivos del rendimiento se van alcanzando, el ganar o perder queda en un segundo plano. De esta manera, se refuerza la actuación del deportista en aquello que depende solamente de él, desarrollando sus capacidades y habilidades, y, por lo tanto, al poder reintegrarlo en esta nueva  percepción de control, disminuye su estrés, automatiza sus movimientos, libera la presión de su mente, la creatividad fluye y el resultado positivo viene solo.

Siempre tenemos tendencia a subestimar los logros alcanzados y el esfuerzo puesto en práctica, rebajando la imagen de nosotros mismos. Pues bien, hemos perdido… ¿y qué hacemos con todo lo entrenado, el sacrificio de cada martes y jueves, los momentos de llanto y alegría con el equipo, el saber que todavía se puede, la esperanza depositada en esos últimos partidos? Toda etapa debe cerrarse, significarse. La angustia surge cuando dejamos espacios abiertos al pensamiento dejando que nuevas palabras se entrometan y dando lugar así a distintos significados, generalmente negativos.
Esto es lo que hemos logrado y, más allá del resultado, estar dispuesto a seguir luchando, pero no por el logro de un trofeo más en nuestras vidas, sino por el sólo hecho de mejorar, de tal vez formar parte de una leyenda, de una división, donde la reactualización del pasado se transforme en la construcción de un futuro.
Un equipo está sujeto a lo que fue pero también a lo que será. Hoy es una carencia, una falta, pero dentro de unos meses, ya en la pretemporada, será una nueva esperanza. Llegar otra vez a la etapa final, será el objetivo. Y la historia volverá a repetirse. Acaso, ¿la vida no es un continuo ir y venir, caerse y levantarse, llorar y reír, pérdidas y ganancias? 
Solamente sufrimos por aquello que nos importa, y “eso” que nos importa es lo que nos pone de nuevo de pie; es ese sentimiento que nos hizo vibrar en cada pase, en cada tackle, en cada try.

El presente sólo tiene sentido cuando puede ser medido con las vivencias del pasado para ser proyectadas hacia el futuro. Y tener futuro es poseer un horizonte posible.
Los humanos somos una especie muy particular, con demasiada facilidad para tirarnos abajo en nuestra autoestima al restar o subestimar la importancia de los éxitos que hemos tenido en nuestra vida deportiva. Siempre se recuerda lo negativo. Cuando le pregunto a un jugador que me relate el último partido hay una tendencia a explicar las malas jugadas. Los errores son esperables en todo partido, pero ¿y qué pasó con todas las buenas jugadas que realizamos? ¿Es que ésas no forman parte del partido? ¿Por qué no empezamos recordando lo bueno, aceptando los errores, aprendiendo de ellos para no volver a cometerlos?

Lo que tenemos que hacer es olvidarnos de la supuesta insuficiencia y comprometernos a darle un nuevo giro a nuestro pensamiento, saliendo rápido de la crisis en lugar de seguir revolcándonos en ella. No debemos quedarnos en el dolor, debemos transformarlo en una nueva esperanza.

Sí, el resultado es importante, pero haber cumplido los objetivos es lo que define a un equipo exitoso. Debemos superar este estado de desvalimiento mostrando que sí, que se puede, que hay nuevos caminos para ser transitados. Estos saberes a estrenar serán incorporados al proyecto del éxito. Lo que se perdió ayer, no necesariamente implica que se perderá mañana como si fuese un determinismo histórico. Hacer frente a las adversidades es una manera de lanzarse al futuro. Esto también está dentro de la fortaleza de un jugador de rugby.

Lic. Julia Alvarez Iguña

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