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viernes, 20 de septiembre de 2024

LOS DESAFÍOS EN EL RUGBY

Los desafíos nos permiten crecer y superarnos 

Toda competencia puede ser tomada como una adversidad o una amenaza, todo dependerá desde el lugar donde me pienso, de cuál es la imagen que tengo de mí mismo y del objetivo de mi juego.
Ante resultados adversos muchas veces el jugador se pregunta: ¿Qué estoy haciendo acá?, sin darse cuenta como ese pensamiento interviene en su motivación y estado de ánimo. En esos terribles momentos es cuando se necesita hacer un cambio de foco, y recordar que está ahí no por la recompensa que va a recibir, sino por la gratificación del esfuerzo. En el deporte no se puede estar siempre con una “orientación hacia el producto” en lugar de una “orientación hacia el proceso”.


El deporte, como la vida, es un ideal a largo plazo lleno de subidas y bajadas. Recuerdo un profesional de golf siempre me solía decir “el golf es como una montaña rusa, un hoyo estás arriba y en el otro abajo”, y tenía razón, subís dos, bajas tres, pero lo importante es que la rueda no deje de parar.
El jugador suele ser muy crítico consigo mismo y no se perdona nada, pero el espacio de esperanza y paciencia debe prevalecer sabiendo que esas son las pruebas que nos pone el deporte: "o seguís las reglas, o abandonás si no sos lo suficientemente fuerte para afrontarlas"
.
Perder siempre genera un sentimiento de frustración terrible. Cuando se perdió ya no hay nada más que hacer. Muchas veces no se pierde por la habilidad. Recuerdo a Manu Ginobilli ante una derrota con su equipo decir: “Nosotros perdimos, pero perdimos por algo: la agresividad”. Cuantas veces el resultado adverso se da por esa trompada fuera de lugar, por la discusión con el réferi, por la tarjeta roja de un jugador, por la descarga de agresión injustificada, por la agresividad hacia uno mismo.
¿Quién no ha perdido? Hasta en la vida misma, uno pierde cosas todos los días. Algunos se dejan vencer, tomando el camino más fácil, otros miran para otro lado, o ponen el problema afuera. Pero hay otros que llegan midiéndose con el problema. Gracias a las derrotas nos superamos ya que competir por nuevos objetivos es lo que nos pone a prueba y nos da una identidad diferente como personas.
Estamos hablando de ideales, de las pequeñas metas, de las pequeñas cosas, de esas anticipadas representaciones que marcan un camino.
Si uno mira hacia atrás en el pasado y todo es negativo, nos quedamos atrapados allí. Lo bueno del pasado es que está detrás de nosotros.
Tenés dos caminos, te quedás llorando la pérdida, o seguís peleando tu futuro. 



Lic Julia Alvarez
Twitter @IgunaJulia
Material autorizado para su reproducción citando autora y fuente.


lunes, 29 de abril de 2024

PERSEVERANCIA



Perseverancia. Es no bajar los brazos, es no renunciar, es mantenerse constante, es creer en uno mismo, es simplemente tener fé.

El Rugby necesita de ello. Muchas veces el jugador más importante dentro de la cancha es aquel que se levanta rápido sin importar que haya caído o aquel que continúa empujando cuando todos comienzan a flaquear.

El entrenamiento, el perfeccionamiento de una destreza individual, el tackle, el scrum, o cualquier formación del juego de rugby, son excelentes ejemplos de perseverancia y de la necesidad de continuar hasta el final.

Anónimo

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viernes, 2 de febrero de 2024

LA RESPONSABILIDAD DEL LÍDER

Un hombre que asistía con regularidad a las reuniones de un grupo, dejó de participar de sus actividades sin ningún aviso. Después de algunas semanas el líder del grupo fue a visitarlo. Era una noche muy fría y encontró al hombre en su casa, solo, sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida al líder.

Sentados frente al hogar, en medio de un grave silencio, los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno a los troncos que crepitaban en la chimenea. Al cabo de algunos minutos, el líder, sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, y con unas tenazas la retiró a un lado del brasero. Volvió a sentarse.

El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado pero inquieto. Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente. En poco tiempo, lo que había sido una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón. Antes de prepararse para salir, el líder tomó las tenazas y colocó de nuevo el carbón frío e inútil en medio del fuego. De inmediato, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo, la brasa volvió a encenderse. Cuando el líder alcanzó la puerta para irse, el anfitrión le dijo: “Gracias por tu visita y por tu bellísima lección. Regresaré al grupo. Que tengas buenas noches...”.

¿Por qué se extinguen los grupos? Muy simple: porque cada miembro que se retira le quita fuego y calor al resto. Los miembros de un grupo forman parte de la llama y lejos del grupo pierden todo su brillo. Los lideres son responsables de mantener encendida la llama de cada uno de los miembros y de promover la unión entre todos ellos, para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero.

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lunes, 22 de mayo de 2023

ÉXITO Y FRACASO

Siempre es un buen momento para el análisis y la reflexión. 
Hoy adjuntamos un fragmento de Marcelo Alberto "El Loco" Bielsa Caldera quien describe una realidad en la que los que estamos cerca del rugby, debemos siempre estar atentos. 
“Los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peor, nos ayuda a enamorarnos excesivamente de nosotros mismos; el fracaso es todo lo contrario, es formativo, nos vuelve sólidos, nos acerca a las convicciones, nos vuelve coherentes. Si bien competimos para ganar, y trabajo de lo que trabajo por que quiero ganar cuando compito, si no distinguiera qué es lo realmente formativo, y qué es secundario, me estaría equivocando.
Uno vive y necesariamente necesita jerarquizar virtudes, decir éstas son las virtudes que rescato en los demás y quisiera para mí, que respeto, que valoro. A mí el deporte me dio ese parámetro, yo aprendí por el deporte que la generosidad es mejor que la indiferencia, aprendí el valor de la significación del coraje, aprendí la importancia del esfuerzo y aprendí lo trascendente de la rebeldía. Son los tres o cuatro elementos con lo que yo después traté de orientar mi vida. No necesariamente tienen que ser ellas las elegidas, pero sí es indispensable que uno sepa las virtudes alrededor de las cuales quiere vivir.
Estoy absolutamente convencido de que la fama y el dinero son valores intrascendentes. Pasa que claro, nos las describen con un peso tan significativo, que pareciera imposible resistirse a valorarlos. Creo que el espíritu amateur, el amor hacia la tarea, es el único que vuelve satisfactorio el tránsito por el trabajo. Cuando observo de qué manera son descriptos hacia el público las celebridades, los ídolos, lamento muchísimo que se jerarquicen ese tipo de cosas, que se describan millonarios, que se lo describan famosos, que se lo describan extraídos de la realidad social, fuera de la gente común.
Sí estoy convencido de una cosa: fui feliz cuando disfrute del amateurismo, fui feliz cuando crecí enamorado de mi trabajo, yo tengo un amor profundo por el fútbol, por el juego, por la esquina, por el baldío, por el picado, por la pelota. Y desprecio todo lo añadido, todo lo que fueron agregando para convertirlo extrañamente en deseado.
Para explicar un poquito mejor esto, sé que la alegría de un triunfo en un partido dura cinco minutos, termina el partido y hay una sensación de efervescencia, una sensación de adrenalina al tope, que genera excitación y felicidad. Pero son apenas cinco minutos y después hay un vacío enorme y grandísimo. Y una soledad indescriptible. Quiero insistir con que mucho mejor es ser prestigioso que popular, que mucho más importante es el recorrido con que uno llega a un lugar, que el éxito o no, que se obtenga en la búsqueda. Que los hechos son mucho más significativos que las palabras, que demostrar es más importante que hablar, que hay que permitir que ingrese la información que riega nuestra parte noble y evitar que ingrese la información que riega nuestros bajos instintos. Nunca me deje tentar con los elogios. Los elogios en el fútbol son de una hipocresía absoluta. El fútbol esta concebido así, tiene que haber una gran alegría o una gran tristeza. Derrota o victoria, sangre o aplauso son valores muy caros al ser humano. Entonces, en el fracaso sufro mucho la injusticia del trato, no lo logré nunca dominar eso. Siempre sufro mucho cuando perdemos y cuando soy maltratado, pero sí logré no creerme la duración del éxito. Como no se revisa por qué ganaste, da lo mismo que te adulen por haber ganado, no por que mereciste ganar, por el recurso por el que ganaste, entonces tuve claro siempre que esa franela, porque ése es el termino, es impostora.
No permita que el fracaso les deteriore la autoestima. Cuando ganás, el mensaje de admiración es tan confuso, te estimula tanto el amor hacia uno mismo y eso deforma tanto. Y cuando perdés sucede todo lo contrario, hay una tendencia morbosa a desprestigiarte, a ofenderte, sólo por que perdiste.
En cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados, eso si es importante; lo importante es el tránsito, la dignidad con que recorrí el camino en la búsqueda del objetivo. Lo otro es cuento para vendernos una realidad que no es tal.”
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