viernes, 27 de septiembre de 2024
PERDIMOS POR EL ARBITRO
lunes, 12 de febrero de 2024
FORMAR UN EQUIPO
Las divisiones inferiores de nuestro Club han sido desde siempre motivo de especial preocupación de los dirigentes, en su intención de consolidar los diferentes grupos en base a principios que de alguna forma, son parte fundamental de los convencimientos del San Isidro Club.
Es por ello que a los entrenadores de las divisiones infantiles y juveniles los ha animado siempre en sus funciones, la pasión por el rugby como un juego formativo, sin ninguna otra ambición que no sea la de colaborar poniendo lo mejor de sí mismos, para que los chicos y jóvenes se diviertan.
En definitiva han disfrutado por el solo hecho de entrenar, más allá de hacerlo en divisiones A, B, C ó D.
La historia del SIC, rica en anécdotas y ejemplos, nos ha ido marcando con premisas que difícilmente pueden ser vulneradas. Una de ellas es prioritaria, básica e irrenunciable: ser imparciales con los jugadores, no concentrándose sólo en los buenos, para evitar que el interés por un equipo ganador nos haga olvidar a todos, buenos y no tan buenos.
Hemos sostenido siempre que el rugby es un juego de amigos en el cual, la primera condición para formar parte de nuestro Club es ser una buena persona como característica primaria, sin más exigencia que la disposición personal de cumplir sin excusas con lo que el rugby reclama: corrección, respeto y lealtad.
Los jugadores nos convocan para disfrutar de las alegrías de este juego fenomenal, con una actitud que hace al sentimiento de orgullo de ser un jugador de rugby y que los que entrenamos no podemos defraudar.
Para ello debemos ser correctos, respetuosos y leales con los jugadores, con el juego y con lo que pretende nuestro Club.
El rugby del SIC no es de los buenos jugadores únicamente; el rugby del SIC es de “Los Jugadores”. De los que juegan bien y de los que no lo hacen tan bien; de todos los jugadores.
Todos conforman nuestro Club, por lo que no debería existir la menor duda sobre que ningún jugador de cualquier división, pueda quedar sin jugar, como un principio de justicia y de inteligencia que debemos cumplir con naturalidad.
Es mi intención reafirmar que las distintas divisiones del SIC deben conformarse de tal manera que todos sus integrantes, socios del Club y que cumplan con las exigencias propias del juego, tengan el placer de jugar, sin caer jamás en la tentación de excluir a alguno, esgrimiendo dudas sobre el valor de sus características atléticas o por su falta de conocimientos técnicos.
Ningún jugador del SIC puede quedar sin jugar durante el fin de semana. Si por una seria cuestión de organización o por cualquier otra causa mayor, no todos pueden integrar los equipos en una fecha, los entrenadores deberán estar atentos para que de ninguna forma dejen de jugar en dos partidos seguidos.
No existe en la práctica impedimento alguno de ninguna naturaleza, que justifique el error conceptual de excluir a un jugador por el solo hecho de no jugar bien o de hacerlo decididamente mal, en la medida que ellos respondan a las reglas de forma y de fondo, de manera acertada.
Nuestro desafío como entrenadores es enseñar y transmitir el espíritu y la técnica del buen juego a todos nuestros jugadores, sabiendo que ganar o perder dependerá de un sin fin de factores y no necesariamente de poner a uno o a otro.
Los clubes exitosos se conforman sumando pequeños detalles, tratando de cometer la menor cantidad de errores posible y si todos comprendemos que “una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil”. Uno de los eslabones más débiles de cualquier club de rugby será, sin dudas, que alguno de sus jugadores no juegue y ese es un error que no podemos cometer.
Texto de Miguel Negro Iglesias (San Isidro Club, Argentina).
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lunes, 22 de enero de 2024
LOS APODOS DEL RUGBY
Ustedes saben que tener un apodo en el rugby es símbolo de pertenencia y a la vez, es una necesidad. Vos no podés venir corriendo y pedirle a tu compañero que te pase la pelota diciendo "Claudio Adolfo, pasame el oval", sino que tomás el atajo y gritás "Clau, deré" que significa, en su traducción castellana, "Claudio querido amigo, vengo a los piques, espero que me pases la pelota, dejala colgada a tu derecha". Para nosotros, los jugadores de rugby, es fundamental el apodo, y tiene que ser, necesariamente, corto, como para que puedas expresarlo en una exhalación. Coco, Tito, Pecho, Cacho, Tato, Nano existen porque es necesaria su existencia. Luego viene la otra parte: cuando ya hay un Cacho, viene otro que podría llamarse igual y no se puede, porque Cacho ya hay, y entonces le queda Cachi. O Pucho. O Puchi, U Oski. O lo que sea.
viernes, 18 de noviembre de 2022
CUIDEMOS NUESTROS ARBITROS
Autor: Luciano Sapag
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miércoles, 24 de agosto de 2022
EL RITUAL DEL RUGBY
No hay otro ruido que tapones contra el piso. Cada tanto, se abre o se cierra la cremallera de un bolso. Algún resoplido.
Alguien silba por lo bajo para no molestar una concentración que no se rompe ni con el grito que se anima a sí mismo: "...hoy no podemos dejarnos ganar!!!..." la arenga no consiste en denostar al rival ni sobrevalorarse, sino en apelar a un sentido del honor que no es vano, es más profundo.
Y en la cabeza, la misma letanía de afirmaciones y dudas.
"- El equipo cuenta conmigo: ¿Estaré a la altura de las circunstancias?
¿Será hoy el soñado día en que meta el try que da vuelta el partido o será ese tan temido en que me sacan en camilla?"
¿Por qué el temor a errar un tackle es mayor que el propio sufrimiento físico que ciertamente se avecina?
No hay lugar para risas, menos para aplausos. Hay un examen vital por rendir, severo, inevitable, constitutivo.
Aún sin precalentar ya corre el corazón a cien por minuto.
Imposible distanciarse en el vestuario, sin embargo se está muy solo...
¿Quién fue el que dijo que hay algo terrible en lo bello?
pero se paga vicariamente con el cuerpo.
Un cuerpo que no es cuerpo, es escudo y arma. Un cuerpo que no es propio, está al servicio del otro. El rugby no es lugar para violentos, sí para irascibles.
Esa ira no es violencia. Los violentos duran poco y aquí se trata de permanecer de pie frente a lo adverso. Ir para adelante, pese a todo, pero no como individuo.
Un jugador aislado en la cancha no es un héroe, es un Ulises náufrago, Ícaro derretido, Prometeo encadenado.
El nosotros originario de un espíritu compartido, que inquebrantable, puede perder sin ser vencido y puede ganar sin aspirar la gloria.
Porque el verdadero resultado no está en los números, sino en haber combatido esa, la primera, la verdadera e interior batalla.
lunes, 22 de agosto de 2022
CARTA DE LECTORES
viernes, 3 de junio de 2022
MI HIJO Y LA OVALADA
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