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viernes, 27 de septiembre de 2024

PERDIMOS POR EL ARBITRO

Recuerdo desde juveniles que se nos enseñó constantemente a no hablar con el referee. Se nos hablaba de esto constantemente y se nos trataba de educar todo el tiempo. Incluso había carteles por el club que decían “el árbitro siempre tiene la razón”. Por mi parte siempre me gusta usar irónicamente “el árbitro siempre tiene la razón, excepto cuando se equivoca”.
En las infantiles o juveniles si alguno discutía con el árbitro recibía un penal por hablar, entonces era muy probable que el entrenador te cambie por otro y que recibas un buen reto de parte de ellos. ¿Alguna vez te cobraron un penal por hablar? En los infantiles no tengo muchos recuerdos de los árbitros, más allá de que siempre era el padre de alguno. Ahí realmente creo que el árbitro no existía. Éramos muy chicos, lo único que nos importaba era agarrar la pelota y correr para adelante.
Después nos quedábamos contando quién había hecho los tries, quien hizo los tackles, riéndonos con los padres-entrenadores que se alegraban por cada progreso nuestro, por más mínimo que sea. Eran épocas sin problemas en las cuales nunca se nos cruzaba por la cabeza pensar quién había sido el árbitro y cómo lo había hecho.
En los juveniles la cosa empieza a cambiar. Uno crece y la mente se empieza a contaminar. Te olvidas de pensar que el rival era mejor que vos y que te superó. La humildad comienza a ser algo difícil de encontrar. Nacen las excusas. La mente se desarrolla y te traiciona poco a poco. Ahora para ser humilde hay que trabajar, hay que buscarlo, ya no está inmerso en uno como en la época de infantil. “Perdimos por el árbitro”, “el árbitro nos mató”, son frases que empiezan a sonar en la adolescencia.
No somos capaces de mirarnos para adentro, aceptar los errores propios y creemos realmente que un árbitro vino a arruinarnos la tarde, a cobrarnos todo en contra, a cobrarle al otro equipo porque le tiene simpatía. ¿Cómo puede ser que nos creamos tan importantes como para creer que un árbitro nos tiene bronca o nos quiera cobrar en contra?
Acá los entrenadores pasan a jugar un rol fundamental. Si te toca un entrenador tranquilo y muy disciplinado es una lucha constante para acercarte a la humildad y alejarte de las excusas. Si el entrenador es de los que gritan todo el tiempo de afuera, sumado a que nadie calla a los padres que también se meten y a veces ni saben las reglas, la cosa se pone fea. La contaminación crece y crece.
Cuantas veces suele pasar que el referee no asiste al partido y toca que el local se haga cargo de arbitrar. En este caso siempre existen dos tipos de referatos. El que cobra todo a favor de su equipo, el que sólo ve los penales que hacen los rivales e inclina la cancha a favor de su club. Y por otro lado tenemos al que no quiere que piensen que cobra todo a favor de su club y cobra todo a en contra; y lo querés matar. Sólo te mira a vos todo el tiempo. Recuerdo una vez escuchar a uno decir “yo no puedo referear a mi club porque le cobraría todo a favor”.
Con Hindú siempre salían partidazos en mi camada, tanto en la A como en la B. La B era todo un clásico y siempre uno de los partidos más difíciles del año. Me acuerdo que cuando venían a jugar a Belgrano se quejaban de que siempre el árbitro les robaba. Los partidos se definían por la mínima diferencia cada vez. Corría la misma suerte cuando nos tocaba ir a jugar a Torcuato, en donde por lo general ganaban ellos, y la queja venía de parte nuestra contra el referato.
Incluso en ese momento estaba dando sus primeros pasos como árbitro Francisco “Achi” Pastrana, que tenía a su hermano Benja jugando en esa camada. Mirando ahora hacia atrás, ¿cómo podemos preocuparnos tanto por el árbitro?
Con todo lo que uno tiene que mejorar y disfrutar del juego el árbitro no debería ni existir.
“Estoy a diez señor”, “¿cuánto falta señor?”, “¿hay tiempo para una más?”, “¡que la suelte señor, que la suelte!”, “se tiran de cabeza”, “es amarilla”. Si los juveniles están contaminados ni hablar de cuando llegamos al plantel superior. Acá la humildad desaparece. Empezamos a darle una importancia enorme al referee. Cada sábado a medida que se hace más tarde, más gente viene a ver los partidos. El rugby evoluciona constantemente y se cambian reglas casi todos los años, sin embargo hay jugadores como yo, e hinchas, que leímos el reglamento hace 5 años. O tal vez algunos nunca lo leyeron, simplemente aprendieron jugando. 
Claramente estamos a años luz del futbol, pero sí es verdad que hoy hemos involucionado como público. Se permite gritar un poco más que hace 10 años. En algunos clubes se aplauden las amarillas, se hacen ruidos cuando alguno va a patear y se piden penales todo el tiempo. Ya son pocos los que callan a alguien cuando grita de afuera. A veces hasta se arman pequeños conflictos por alguno que quiso callar a uno y ese le contestó. También cuando algún hincha se acerca a increpar al referee después del partido y otro del mismo club lo para.
Mi club tampoco se queda atrás. Un día había un chico de 10 años llorando diciéndole a su padre, un ex jugador del club, que habíamos perdido por culpa del árbitro.
Los árbitros serán siempre las personas más débiles dentro de una cancha. Me tocó referear muchísimas veces en mi club y fuera de mi club. Si tengo que definir el estilo de cómo dirijo tengo que confesar que soy fanático del “siga siga”. Me gusta mucho la ventaja y cómo evoluciona el juego a partir de los que arriesgan con esa ventaja.
De hecho cuando juego detesto a los árbitros que todo lo ven como un penal, cada punto encuentro es un penal y el partido se torna aburridísimo para todo el mundo. Me han cobrado algunas veces penales por quejarme ante el árbitro y siempre han sido por no poder olvidarme de que el árbitro existía, no poder concentrarme en lo que tenía que hacer. Ser árbitro me ayudó mucho a ponerme en el lugar del otro y además me divertí mucho siguiendo el juego desde otro ángulo. También descubrí que es importantísimo pasar desapercibido y colaborar con el juego, entender las situaciones para ayudar a que cada equipo saque lo mejor de sí. No es nada fácil, pero es bueno tenerlo como objetivo a la hora de referear.
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lunes, 12 de febrero de 2024

FORMAR UN EQUIPO



Las divisiones inferiores de nuestro Club han sido desde siempre motivo de especial preocupación de los dirigentes, en su intención de consolidar los diferentes grupos en base a principios que de alguna forma, son parte fundamental de los convencimientos del San Isidro Club.

Es por ello que a los entrenadores de las divisiones infantiles y juveniles los ha animado siempre en sus funciones, la pasión por el rugby como un juego formativo, sin ninguna otra ambición que no sea la de colaborar poniendo lo mejor de sí mismos, para que los chicos y jóvenes se diviertan.

En definitiva han disfrutado por el solo hecho de entrenar, más allá de hacerlo en divisiones A, B, C ó D.

La historia del SIC, rica en anécdotas y ejemplos, nos ha ido marcando con premisas que difícilmente pueden ser vulneradas. Una de ellas es prioritaria, básica e irrenunciable: ser imparciales con los jugadores, no concentrándose sólo en los buenos, para evitar que el interés por un equipo ganador nos haga olvidar a todos, buenos y no tan buenos.

Hemos sostenido siempre que el rugby es un juego de amigos en el cual, la primera condición para formar parte de nuestro Club es ser una buena persona como característica primaria, sin más exigencia que la disposición personal de cumplir sin excusas con lo que el rugby reclama: corrección, respeto y lealtad.

Los jugadores nos convocan para disfrutar de las alegrías de este juego fenomenal, con una actitud que hace al sentimiento de orgullo de ser un jugador de rugby y que los que entrenamos no podemos defraudar.

Para ello debemos ser correctos, respetuosos y leales con los jugadores, con el juego y con lo que pretende nuestro Club.

El rugby del SIC no es de los buenos jugadores únicamente; el rugby del SIC es de “Los Jugadores”. De los que juegan bien y de los que no lo hacen tan bien; de todos los jugadores.

Todos conforman nuestro Club, por lo que no debería existir la menor duda sobre que ningún jugador de cualquier división, pueda quedar sin jugar, como un principio de justicia y de inteligencia que debemos cumplir con naturalidad.

Es mi intención reafirmar que las distintas divisiones del SIC deben conformarse de tal manera que todos sus integrantes, socios del Club y que cumplan con las exigencias propias del juego, tengan el placer de jugar, sin caer jamás en la tentación de excluir a alguno, esgrimiendo dudas sobre el valor de sus características atléticas o por su falta de conocimientos técnicos.

Ningún jugador del SIC puede quedar sin jugar durante el fin de semana. Si por una seria cuestión de organización o por cualquier otra causa mayor, no todos pueden integrar los equipos en una fecha, los entrenadores deberán estar atentos para que de ninguna forma dejen de jugar en dos partidos seguidos.

No existe en la práctica impedimento alguno de ninguna naturaleza, que justifique el error conceptual de excluir a un jugador por el solo hecho de no jugar bien o de hacerlo decididamente mal, en la medida que ellos respondan a las reglas de forma y de fondo, de manera acertada.

Nuestro desafío como entrenadores es enseñar y transmitir el espíritu y la técnica del buen juego a todos nuestros jugadores, sabiendo que ganar o perder dependerá de un sin fin de factores y no necesariamente de poner a uno o a otro.

Los clubes exitosos se conforman sumando pequeños detalles, tratando de cometer la menor cantidad de errores posible y si todos comprendemos que “una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil”. Uno de los eslabones más débiles de cualquier club de rugby será, sin dudas, que alguno de sus jugadores no juegue y ese es un error que no podemos cometer.

Texto de Miguel Negro Iglesias (San Isidro Club, Argentina).

Material autorizado para su reproducción citando autor y fuente.


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lunes, 22 de enero de 2024

LOS APODOS DEL RUGBY

Albóndiga


Ustedes saben que tener un apodo en el rugby es símbolo de pertenencia y a la vez, es una necesidad. Vos no podés venir corriendo y pedirle a tu compañero que te pase la pelota diciendo "Claudio Adolfo, pasame el oval", sino que tomás el atajo y gritás "Clau, deré" que significa, en su traducción castellana, "Claudio querido amigo, vengo a los piques, espero que me pases la pelota, dejala colgada a tu derecha". Para nosotros, los jugadores de rugby, es fundamental el apodo, y tiene que ser, necesariamente, corto, como para que puedas expresarlo en una exhalación. Coco, Tito, Pecho, Cacho, Tato, Nano existen porque es necesaria su existencia. Luego viene la otra parte: cuando ya hay un Cacho, viene otro que podría llamarse igual y no se puede, porque Cacho ya hay, y entonces le queda Cachi. O Pucho. O Puchi, U Oski. O lo que sea.

Hace unos días, en un partido de rugby jugado en España, más precisamente en Catalunya, se enfrentaban el Barcelona con otro equipo y de repente el "colegiado" (¿los referees de otras latitudes no habrán ido al colegio?) cobra una infracción (penal) pero da vuelta la sanción para el otro equipo por "hablar". Y le explica al capitán: "Aquél jugador le ha dicho a aquél otro, "albóndiga". Lo ha tratado de "albóndiga"". Y penal en contra.
Bueno, más allá del contexto, del pequeño "insulto", me pareció entre extraña y risueña la situación y entre risas pensaba que si lo hubiera insultado de verdad, quizá el referee hubiese cobrado try penal. En broma digo, claro.
Recordé que alguna vez me han dicho "negro de m....." con lo cual, estimo, tal insulto debería haber sido un penal a favor de mi equipo, y además una denuncia en la INADI por racismo.

Pero estoy seguro que el que se debe estar retorciendo de la risa es el Albóndiga Pérez Duarte, un pilar redondo al que no le cabía otro apelativo que esa bella demostración carne picada. El Albóndiga era un tipo genial, divertido, y un pilar sólido sólo cuando se enojaba. Al tiempo, por razones graciosas, pasó a ser el "Almóndiga" Pérez y ya cuando empezó a ser parte ya no merecía el escarnio, pasó a ser "Almond", un sobrenombre con mucho más glamour, aunque estoy seguro que nadie reparó en el significado en inglés, almendra.
No jugó mucho tiempo Almond porque primero un problema en la vista, y luego algo con los riñones, lo alejó primero de la cancha y luego hasta de los terceros tiempos.
Ya hace mucho que no sé nada de él, pero tengo los mejores recuerdos del Almond y si supiera que estas líneas le llegan a él, me gustaría pedirle que me devuelva las medias del seleccionado de Buenos Aires que le presté y que nunca devolvió.
Yo soy "Marito" (una deformación de mi apellido), el "Negro" (por razones obvias del color de piel y regalo de mi mamá) y "Jack" (regalado por un ex entrenador que me vio hookear en algunos partidos y me decía que yo era el heredero del Yankee Braceras).
Y a vos, ¿Cómo te dicen en tu club?
Marcelo Mariosa - La Puma del Ruck

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viernes, 18 de noviembre de 2022

CUIDEMOS NUESTROS ARBITROS



Dónde quedaron aquellos viejos carteles que decían: “El Referee siempre tiene la razón, si usted no lo entiende así, no ingrese a una cancha de rugby”. Podemos ver la gran ausencia de ese mensaje en cualquiera de las canchas.

Aquel cartel mensajero y educador era lo primero que leían los concurrentes; ya sean socios, jugadores, hinchas, familiares o los primeros visitantes que llegaban a ver de qué se trataba el deporte ovalado.

Hay que ser sinceros. Siempre se les gritó a los referees brindando un ejemplo lastimoso. Los desaforados, a voz de metralleta buscaron y buscan disimular las falencias de sus equipos apuntando todas las culpas al hombre del silbato…y lo peor: generan que toda esa mala expresión llegue al jugador en pleno partido, potenciándolo negativamente.

Se olvidaron que el encargado de aplicar las leyes del juego, tiene apenas unos segundos y una sola ubicación para cobrar un fallo. Se olvidaron que muchos de ellos, al cual ellos increpan, fueron ex jugadores que eligieron seguir brindándoles lo mejor al juego, desde otro sector del campo. Por amor y por la pasión a un deporte, incomparable desde lo humano y formativo; muchas veces, sobre todo en el rugby infantil, los referees suelen ser los mismos Maestros de Rugby y, nunca falta que otro maestro o padre empiecen a gritar en contra de los fallos o “alentando” a sus jugadores a tacklear de tal o cual forma.

Algunos de esos mismos que “tiran el fardo” pertenecen a clubes que poco colaboran con el referato de su Unión. Ya sea surtiendo con futuros jueces, o asistiendo a reuniones con fines de preguntar cuál o cuáles son los criterios reglamentarios que se aplicarán o que ha pedido la WR (World Rugby- ex IRB).
Recordemos que el referee tiene el deber de prepararse para brindar lo mejor para el juego. Es un espectador de lujo. Tiene mejor visión de campo que cualquiera que está afuera. Y se equivoca como un técnico en poner un jugador o aplicar un sistema de juego. Tiene falencias como un jugador, errores de manejo o mala toma de dediciones. Es lamentable oír improperios como: atorrante, delincuente, ladrón, burro o cara dura. Sin dejar de mencionar a los que se acuerdan hasta de la madre o el resto de la familia del juez.

Si el ser humano que llega al rugby no puede respetar a las autoridades del juego en un deporte amateur, no puede respetar a nadie. Sean jugadores, técnicos o simpatizantes de un club. Los jueces son iguales a todos en el ámbito ovalado, tienen familia, amigos, aman compartir el tercer tiempo y principalmente vienen de un club que los formó y les dio la posibilidad de seguir ligados al deporte de sus amores. Y les guste o no, a unos pocos, los referees también juegan su partido. Se preparan, se entrenan, realizan una revisión y corrección de o los partidos, autocritica, muchas veces en la soledad de un vestuario o en el viaje de regreso y, otras en compañía de un evaluador, cuando tiene la suerte de que alguien le haga una devolución de lo visto en el partido, cuidándose y entrenándose tanto como un jugador.

Un cartel no para los gritos. Pero si advierte a los que creen que el camino para mejorar es ese. Un mensaje a tiempo, evita que nuevas generaciones imiten a los más desaforados. “Pero el rugby es muy pasional, dicen algunos. Está bien que así sea. Pero pongamos la pasión para alentar sin defenestrar ni insultar a nadie. Pasión para crear mejores personas y luego jugadores de rugby. Apliquemos ese sentimiento como un motor pujante a la hora de sumar al rugby desde cualquiera de sus áreas. ¿Pero al Referee no se le puede hablar, ni reclamar nada? ¡Si! ¿Donde? en el tercer tiempo, cuando al partido ya finalizó. NUNCA en medio de un encuentro, NUNCA bien terminó un partido. No es el momento, ni el lugar. En la cancha el único que debería interceder por su equipo es el capitán.

No olvidemos que los jueces deben estar a la altura del juego y sus exigencias. Ni hablar de saber todas las reglas por respeto a sí mismo, al juego y principalmente al jugador. Cada juez debe estar física y mentalmente para afrontar cada partido, para no desentonar, ni llegar tarde a las formaciones y perfeccionarse permanentemente siendo el mayor objetivo el de cuidar al jugador desde su función y dar lo mejor de si al espectáculo.

Por un rugby imparcial y respetuoso, debemos priorizar estos puntos. Si no es así, los valores y el espíritu que dice pregonar el rugby están perdidos.

EL REFEREE SIEMPRE TIENE LA RAZÓN. Los que no lo entienden así, deberían empezar a entenderlo si quieren quedarse y disfrutar del rugby. Hay que empezar a sumar en cada una de esas áreas. De eso se trata, de empujar juntos para un mismo lado, con el RESPETO como premisa.

Nos vemos el sábado en la cancha.

Autor: Luciano Sapag

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miércoles, 24 de agosto de 2022

EL RITUAL DEL RUGBY

Ritual de vendas, cinta adhesiva y protectores.
La humedad de duchas se mezcla con vapores de cremas que hacen al aire nuevo tan viejo como conocido y querido.
No hay otro ruido que tapones contra el piso. Cada tanto, se abre o se cierra la cremallera de un bolso. Algún resoplido.
Alguien silba por lo bajo para no molestar una concentración que no se rompe ni con el grito que se anima a sí mismo: "...hoy no podemos dejarnos ganar!!!..." la arenga no consiste en denostar al rival ni sobrevalorarse, sino en apelar a un sentido del honor que no es vano, es más profundo.

Siempre hay barro y agua en el piso, siempre.
Y en la cabeza, la misma letanía de afirmaciones y dudas.
"- El equipo cuenta conmigo: ¿Estaré a la altura de las circunstancias?
¿Será hoy el soñado día en que meta el try que da vuelta el partido o será ese tan temido en que me sacan en camilla?"
¿Por qué el temor a errar un tackle es mayor que el propio sufrimiento físico que ciertamente se avecina?
No hay lugar para risas, menos para aplausos. Hay un examen vital por rendir, severo, inevitable, constitutivo.
Aún sin precalentar ya corre el corazón a cien por minuto.
Imposible distanciarse en el vestuario, sin embargo se está muy solo...
¿Quién fue el que dijo que hay algo terrible en lo bello?
Un deporte en que se juega con la cabeza,
pero se paga vicariamente con el cuerpo.
Un cuerpo que no es cuerpo, es escudo y arma. Un cuerpo que no es propio, está al servicio del otro. El rugby no es lugar para violentos, sí para irascibles.
Esa ira no es violencia. Los violentos duran poco y aquí se trata de permanecer de pie frente a lo adverso. Ir para adelante, pese a todo, pero no como individuo.
Un jugador aislado en la cancha no es un héroe, es un Ulises náufrago, Ícaro derretido, Prometeo encadenado.
Como parte de un equipo, en cambio, es un nosotros.
El nosotros originario de un espíritu compartido, que inquebrantable, puede perder sin ser vencido y puede ganar sin aspirar la gloria.
Porque el verdadero resultado no está en los números, sino en haber combatido esa, la primera, la verdadera e interior batalla. 
Ale Bertoa.
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lunes, 22 de agosto de 2022

CARTA DE LECTORES


Aquellos que dejan huellas

Aquellos seres que de un momento para el otro, se vuelven parte de nuestra historia, dejando valiosas huellas de por vida en nuestros hijos. Aquellos que los ayudan a abrir sus alas cuando empiezan a querer volar. Aquellos que no son sólo formadores de jugadores, sino que tienen el don y el privilegio de ser formadores de personas, educadores de la vida.... Los entrenadores de Rugby!

Tu entrenador. Esa persona cuya palabra resuena en tu mente y tu corazón, cuya palabra es mágica, la que tanto deseas oír, esa palabra que sana y cura. Aquella persona que te motiva, en los peores momentos dentro y fuera de la cancha, con tan solo una palmada, una mirada, un abrazo. Esa persona que en cada práctica y partido da lo mejor de sí, porque la pasión y la magia que irradia este deporte no entiende de edades ni de etapas, transmitiendo desde el amor todos los conocimientos que adquirió, para devolverle al Rugby lo mucho que recibió. A veces los veo, y pienso. Se deben ver reflejados en cada niño, en cada jugador, ríen y sufren junto a ti, para que puedas llegar a tus anhelos, caminan a tu lado de la cancha. Que impresionante! Se me pone la piel de gallina!

La transferencia de amor y conocimiento es el cimiento más importante que puede recibir una persona, la base más sólida para sostenerse en el futuro. Aquel héroe que te atrapa antes de caer, el mismo que te da la mano para levantarte. El que te ata los cordones, el que te habla para que seques tus lágrimas y sigas para adelante una y otra vez, aquel que te calma los dolores, que también te llama la atención cuando así lo requieres, aquel que contribuye a que te vuelvas más seguro y más fuerte. Aquel que piensa en cómo llevarte al club contrario junto con los managers, quien se ocupa de definir la capitanía del equipo, el que planifica y gestiona, administra lo referente a los jugadores. Aquel que hace que el juego salga más lindo, que maneja las técnicas de juego y de la cancha con una planificación que POCOS se animan. Ése que te habla de Rugby con R de Respeto, que te enseña el juego limpio, aquél que siempre está en las prácticas y los partidos, que deja mucho de su vida, para darte su más preciado tesoro, SU TIEMPO, para estar contigo, AD HONOREM, por amor al club, a la camiseta y a vos. Aquel que funda un club o colabora para sacarte de los peligros de la mano del Rugby Social. Hacen que en ti surja lo posible, de tanto hacerte intentar lo que parece imposible. El siempre luchará para que jamás des tus sueños por perdidos, él también fue niño, él también fue rugbier.

Ellos son el Rugby, mis amigos. Saben que más allá de un juego, es una escuela de la vida, una manera de vivir. Le hacen honor al espíritu y a la esencia de este amado deporte, llevando impregnada la camiseta de los valores, la paciencia, la contención y el amor. Por esto y por mucho más, GRACIAS QUERIDOS ENTRENADORES!

Autora: Loreley Marti

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viernes, 3 de junio de 2022

MI HIJO Y LA OVALADA


Si.. Mi pequeño juega al Rugby. 

Supongo desde siempre, mi inconsciente lo soñaba. Aun así, me asustaba su herencia recibida, la misma que por sangre y amor a mi me transfirieron. Los temores se apoderaron de mí, pensando, recordando los golpes de los cuales mi padre se jactaba, aquellas pruebas de fuego, las marcas del Rugby, esas que no duelen tanto aunque así lo parezca. De un momento para el otro, comenzaron los entrenamientos, los partidos, las prácticas, el tercer tiempo, y con ello también los botines, camisetas, protectores y demás. De alguna u otra manera... Nada me extrañaba.. Esta en su adn... Lo lleva en su sangre! 
Lo veo con sus piecitos invadir el césped sagrado de la cancha de la escuela de la vida. Lo veo salir con el uniforme de su equipo, tan sonriente y seguro... más de lo habitual. Veo que elige ser parte de una familia sin fronteras, ese mundo, a veces no tan conocido, en donde los valores se pregonan y se forjan día a día. Donde el "gordo" es un TORO, y sin él, los demás no son lo mismo. También está el flaco, el alto, el bajo, el soñador, el que tiene talento y el que aun no lo desplegó. Donde al profesor se lo respeta, donde TODO se comparte, donde el rival frecuentemente se aloja en casa, donde solo importa divertirse y jugar en equipo. Lo vi hacer un try y que todos sus amigos lo abracen, lo vi pasar la pelota a un compañero, lo vi tacklear para volver a recuperarla, lo vi caerse y levantarse... Muchas veces! Lo vi llorar por un golpe, lo vi jugar dolorido por un tackle recibido, y también lo vi reír como nunca antes. Lo vi jugar bajo la lluvia, meterse en los charcos, embarrarse hasta quedar negro, lo vi al final de un partido darse la mano con el oponente, para luego, fundirse todos juntos en un tercer tiempo. Me vi desde lejos a un costado de la cancha, con frío, con calor, de día o de noche... Lo misma da. 

Vi a mi padre con lágrimas en sus ojos, verse reflejado en su nieto, volviendo a revivir a través de él, aquellos recuerdos que su alma atesora y.... JAMAS olvida. Lo vi entrar a casa con los botines embarrados, la camiseta tirada en el piso, las medias todas mojadas y tirarse en el sofa, FELIZ. Lo vi llegar cansado del colegio y solo tener ganar de ir a practicar. Vi y entendí que el objetivo del Rugby es que los niños jueguen y el super objetivo es que sean buenas personas. El Rugby te hace, te trasforma a ti mismo y a la sociedad en la que vives.. Mientras juegas eres, mientras eres siempre puedes luchar. Y es ahí... Donde todos mis temores se desvanecieron y comprendí que le estábamos dando el mejor de los regalos. Me habla de Rugby con amor y orgullo. El Rugby no sólo se ve en la cancha, el Rugby se ve en la vida. 

Sin duda alguna mi hijo es un rugbier, que plenitud poder gritarlo de esta manera!

Autora: Loreley Marti


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viernes, 13 de agosto de 2021

CARTA DE LECTORES

En éstas líneas les quiero acercar a Ustedes, una opinión personal de lo que significa SER REFEREE DE RUGBY; espero que la disfruten, tanto o mas de lo que todos los referees de rugby disfrutamos en una cancha. Saludos a todos y……….buen rugby
La figura del Referee de Rugby es, según mi punto de vista, una persona que trata de impartir justicia en el campo de juego, donde en cuestión de segundos, debe tomar la mejor decisión en función del juego y de tratar de mantener la pelota “viva”.
Es verdad que se puede equivocar, somos también humanos y, lo más importante, que cuando nos equivocamos, sabemos pedir las disculpas correspondientes, como todo caballero, que reconoce su error y pide las disculpas.
También es aquel que, con el reglamento en la mano, luego en el tercer tiempo con la humildad que le caracteriza, sigue dando docencia y explicando la Ley del Juego.
O luego de no tener “una buena actuación” se retira y, en su casa, realiza un repaso del partido y, realiza su autocritica……¿para qué? Para poder seguir creciendo y haciendo un juego mejor.
Es también quien le asegura al equipo que tiene la posición de la pelota, los espacios necesarios para que pueda jugar y poder ganar terreno; con ese mismo énfasis, también sanciona con dureza a aquel jugador que impide o “mata” con intención al juego.
O es la persona que se entrena en forma particular igual o más que un jugador, en forma solitaria o en grupo, que mira los videos de sus partidos con sus pares, viendo las cosas a ser corregidas para un próximo partido.
Es aquel jugador 31, que espera el martes o miércoles la designación para un próximo partido, sea de infantiles, juveniles o mayores, como un nuevo desafío o, como si fuese su “primer” partido de nuevo; que en la soledad del vestuario, se cambia y algunos en el pleno silencio o escuchando música, se concentra para salir a la cancha ¡para poder colaborar con los demás jugadores a que el juego fluya!
Es la persona que, debe tener presente y estudiar toda la semana el reglamento como si fuese la primera vez, para poder acertar en el fallo que se cobra dentro del juego, ya sea como Referee Principal o Referee Asistente.
Algunos dicen que somos referees por qué no supimos ser jugadores……¡cuán errados están!, por que necesitamos saber “leer” el juego, estar bien ubicados en tiempo y lugar, ¿para qué? Para que la pelota esté siempre en movimiento. Por eso, la mejor manera de demostrar eso, es con nuestras acciones en el campo de juego.
Yo, desde lo personal, los invito a todos a que tengan un silbato en la mano y, podamos seguir colaborando con el juego, es la mejor sensación de seguir con el deporte y, tener un lugar de privilegio dentro de la cancha. NO DEBEMOS SER PROTAGONISTAS, debemos ser facilitadores del juego.
Cuando tengan esa sensación de poder hacer sonar un silbato por el kick off o por lo más lindo que tiene este deporte, por un TRY…los espero e invito a que envíen sus comentarios para que me cuenten esa sensación.
Es el deporte más hermoso de la tierra……..y es la ubicación más bella dentro del deporte ¡EL SER REFEREE DE RUGBY!
Un abrazo a todos!
Luciano Sapag
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lunes, 24 de febrero de 2020

NO SÓLO RUGBY

Como entrenadores y, principalmente, como padres nos toca la difícil tarea de guiar, acompañar, el proceso de desarrollo de nuestros deportistas y/o hijos. Muchos son los interrogantes sobre las intervenciones adecuadas dentro del deporte en los distintos periodos del desarrollo del niño y, también lo son, los criterios para definir dichos períodos. Claro que, las diferencias inter-individuales también juegan un rol trascendental en este camino pero, el reconocido entrenador estadounidense Matt Russ, resume lo que considera los tres principales errores que podemos, generalmente, cometer.
En más de dos décadas entrenando atletas, he tenido el placer de ver a algunos de mis atletas juveniles hacer todo el camino hasta el nivel profesional. En el camino he desarrollado una perspectiva algo global sobre lo que se necesita para pasar de este punto A al punto B, muy distante. Trabajé con algunos padres maravillosos que han contribuido en gran medida al éxito de sus hijos. Pero, por desgracia, fui testigo de más padres en algún momento, sin saberlo y siempre con las mejores intenciones, sabotear el futuro deportivo de sus hijos. Si hubiesen escuchado unas cuantas reglas sencillas, o examinado algunos de sus motivos, no sólo su hijo hubiese sido un mejor atleta, podría haber sido un mejor competidor, más feliz, y un niño más sano.
Si usted se encuentra emocionado con el potencial de la carrera deportiva de su hijo, lo invito a tomar una mirada objetiva sobre el tema. Y, si usted se encuentra haciendo cualquiera de las siguientes tres cosas, puedo casi garantizar que su hijo no va a terminar donde usted cree que lo hará.
1) Imponer sus propias ambiciones sobre su hijo. Me parece interesante que algunos de los atletas más consumados que he conocido no son los padres autoritarios que se podría esperar cuando se trata de atletismo. De hecho, pueden tomar una actitud algo laissez faire hacia el atletismo de sus hijos pequeños. Mi opinión personal es que estos padres tienen una mayor comprensión del proceso de desarrollo. Sentar las bases, el aprendizaje de las habilidades, y manejando indulgentemente las trampas de la competición se colocan por encima de premios y galardones. Ellos están íntimamente familiarizados con la larga línea de tiempo y sacrificios necesarios para llegar a la cima de un deporte, e incluso las probabilidades de llegar allí. Ellos tienden a ser más respetuosos con los entrenadores y pacientes con el proceso de coaching. Ellos, en definitiva, han ganado una perspectiva que la mayoría de nosotros no posee.
Los padres que no han experimentado la competencia, simplemente, nunca desarrollaron los conjuntos de habilidades mentales necesarias de un atleta. Ellos pueden estar experimentando la competición atlética por primera vez a través del prisma de su hijo; que puede ser una pendiente muy resbaladiza. Otros creen que su hijo representa una "segunda oportunidad" para corregir los errores de su pasado atlético no tan ilustre. En cualquier caso, lo más importante a entender es que un niño preadolescente tiene tres motivaciones básicas para participar en un deporte: para divertirse, socializar, y para complacer a sus padres. Demasiados niños terminan simplemente haciendo esto último y, casi nunca, funciona por mucho tiempo. Estos niños rara vez duran en un deporte de competición de alto nivel, e incluso pueden llegar a dejar su deporte, después de años de desarrollo, ya que es una forma conveniente de rebelarse contra sus padres. Post-Competencia, a menudo, las primeras palabras que escucho de los padres son evaluativas o criticando cuando deberían ser simplemente "¿Te divertiste hoy?"
2) Sobre-especialización demasiado pronto. Una vez fui consultado por un padre un poco ansioso en cuanto al entrenamiento de su hija lesionada. El médico le había aconsejado tres semanas fuera entrenamiento para permitir que su lesión se cure, pero él sentía que esto era demasiado conservador y que su hija cedería demasiado terreno al tomar este tiempo libre. A propósito, ella tenía NUEVE años de edad. Obviamente él tenía su propia agenda en mente y no el mayor interés de su hija. Yo dudaba seriamente que ella todavía estaría compitiendo en su deporte a los doce.
Ha habido un aumento asombroso en lesiones ortopédicas entre los niños, en la última década. Esto se corresponde con el aumento de la especialización temprana en una sola disciplina deportiva. Los niños están entrenando muy duro, demasiado a menudo, demasiado repetitivo y demasiado temprano sin una base adecuada. Los programas de formación y entrenamiento se han aprovechado de esto, a menudo ignorando las directrices ortopédicos para la formación de los niños a favor de mostrar los primeros resultados a los padres. Los niños no tienen una plataforma lo suficientemente estable como para introducir entrenamiento de alto volumen, especialmente, durante las fases de crecimiento. Las lesiones en las placas de crecimiento, discos vertebrales, desgarros de menisco, y la tensión del tendón / ligamento pueden dejar a un niño con daño permanente. El cuerpo no está diseñado para repetir movimientos específicos, una y otra vez, especialmente a una edad temprana. Estamos diseñados para los movimientos multi-planares que, es más parecido, a "salir a la calle y jugar" versus el entrenamiento. Si realmente quiere desarrollar un atleta desde una edad temprana usted sólo haga eso, que los desarrolla. Desarrolla habilidades y coordinación general, la fuerza y la agilidad que es apropiada para la edad. Un buen entrenador / padre debe trazar las fases de crecimiento y el ajuste de la carga de entrenamiento en consecuencia, el seguimiento del descanso y la recuperación, la enseñanza y la imposición de una nutrición adecuada, y el desarrollo de habilidades mentales. Sin embargo, estas áreas igualmente importantes de oportunidad, a menudo se descuidan. La conclusión es que si su hijo está crónicamente lesionado, o incluso si sus compañeros mantienen un alto nivel de lesiones por uso excesivo, el sistema de entrenamiento y formación está fallando a su hijo, no importa qué tan bien sus mejores atletas están rindiendo.
3) Centrarse en un solo deporte. Es algo lógico creer que cuanto más tiempo es dedicado a la formación de un deporte, en un mejor atleta se convertirá con el tiempo. Y sin duda el ocasional Tiger Woods se presente. Pero esta mentalidad más a menudo deja a múltiples atletas jóvenes destrozados junto a la carretera. El desarrollo de un atleta es como abrir una puerta. Usted debe tener exactamente la llave correcta, que involucra a todos los interruptores de la cerradura, para abrir la puerta. El entrenamiento es sólo uno de los interruptores, no la llave.
Un niño no se auto-define en un deporte hasta la adolescencia, como he mencionado anteriormente. Con el fin de averiguar en qué son realmente buenos, realmente disfrutan, y realmente quieren tener éxito, ellos deben probar una serie de cosas. Esto es bueno, esto es saludable, y les impide quemarse en un solo deporte. Pero, muchos padres ven un poco de talento, de aptitud y quieren llamarlo el "deporte" de sus hijos. La participación en múltiples actividades deportivas, incluso, puede ayudar a prevenir las lesiones asociadas con el exceso de especialización. Usted debería preguntar a su hijo si quiere probar diferentes deportes, o incluso insistir gentilmente para hacerlo. Con el tiempo pueden reducir su enfoque. Unirse al equipo de fútbol que viaja a una edad temprana puede evitar que su hijo se vaya dando cuenta de que era más talentoso en (y apasionado) el béisbol.
Si su hijo es menor de doce años, y usted se encuentra en la línea lateral con las palabras "campeón", "becas", y "fenómeno" dando vueltas alrededor de su cabeza es probable que necesite un chequeo de perspectiva. Una de las lecciones más difíciles que tendrá que aprender es que en algún momento van a tener que decidir si quieren continuar en un deporte. Y no habrá nada que pueda hacer para hacerlos competir si ya no tienen la voluntad o el deseo. Es un simple hecho de que todas sus horas en el coche, los miles pagados para el entrenamiento y años pasados asistiendo a los juegos y prácticas es probable que, estadísticamente, conduzcan a ninguna parte. Pero eso no quiere decir que van a obtener el valor de la experiencia de la competencia. El deporte puede sacar lo mejor (y a veces lo peor), tanto en atletas y padres por igual. Los valores que se enseñan y ganan en el campo atlético serán mucho más valiosos que cualquier premio; valores como la deportividad, el honor, la integridad física, el trabajo duro y el trabajo en equipo. La relación que usted desarrolla en torno a la competencia de su hijo tendrá un gran impacto en su futuro. Las decisiones que tome como padre tendrán un tremendo efecto no sólo en el desarrollo deportivo de su hijo, sino en su estado de salud, el bienestar y la ética. Seleccione sabiamente.
Leer también: Matt Russ. HOW TO DESTROY YOUR CHILD'S ATHLETIC FUTURE IN 3 EASY STEPS. Disponible en: https://sportfactoryproshop.com/blog/how-to-destro...
Malina RM. Early sport specialization: Roots, effectiveness, risks. Curr Sports Med Rep. 2010;9(6):364–71. Vía http://www.rugbyparatodos.org/?p=1659
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miércoles, 18 de septiembre de 2019

EL REFEREE TIENE LA RAZÓN?

En estos tiempos donde vemos que en cualquier deporte que podemos ver tanto en persona (in situ) como también por TV o Internet; podemos observar con sorpresa como son tratados e insultados los referees.

Los que hemos sido formado con estos valores dentro de nuestro amado deporte; sabemos que esto lo tenemos grabado a fuego en nuestra piel y mente.

Es bien sabido que en varias canchas de rugby en lo largo y ancho de nuestro país, hay carteles en la entrada del club o al costado de las canchas que dicen como por ejemplo lo que se detalla a modo de ejemplo a continuación: 

* En este club establecimos que el Árbitro siempre tiene la razón, sus fallos y decisiones no se abuchean ni cuestionan. Los disconformes hagan silencio o no permanezcan en este club.

*Si Usted es de aquellas personas que nunca están con forme con los fallos del Arbitro...Si usted no comparte la tesis de que el Referee siempre tiene la razón...Si usted no puede ser un poco generoso y tolerante con los errores que pueden cometer estos colaboradores indispensable en nuestro juego..."NO VAYA A VER PARTIDOS DE RUGBY NI ENTRE A UNA CANCHA A JUGAR"...La gran familia del Rugby se lo agradecerá.  

Y así una innumerable cantidad de carteles que describen esto.

Pero realmente, el referee siempre tiene la razón??  

Como he dicho en la carta opinión antes publicada, el REFEREE es un ser humano y como tal, puede cometer errores. Lo que NUNCA, pero NUNCA se debe dudar o poner en tela de juicio es su Honestidad, Honorabilidad e Imparcialidad. 

Siempre, como estudioso del reglamento que es, el REFEREE de rugby si se equivoca, pedirá las disculpas pertinentes como caballero que es y, por los valores que le fueron inculcados en su etapa de jugador.

Nunca hay que dejar de lado ni olvidar, que el REFEREE de RUGBY, es un colaborador más del juego, que su única misión dentro de la cancha es mantener el juego lo más dinámico posible, evitar que los jugadores se lastimen o lesionen y que se hagan la mayor cantidad de tries posibles.

El ESPÍRITU de Rugby le debe mucho de su atractivo al hecho de ser jugado conforme la letra, pero también dentro del espíritu de las Leyes. La responsabilidad de asegurar que esto ocurra no reside en un solo individuo: involucra a entrenadores, capitanes, jugadores y árbitros.

Es a través de la disciplina, el control, y el respeto mutuo que florece el espíritu del juego, y en el contexto de un juego tan exigente físicamente como el Rugby, éstas son las cualidades que forjan la camaradería y el sentido de juego limpio, esencial para el prolongado éxito y supervivencia del juego. Pueden considerarse tradiciones y virtudes de vieja estirpe, pero han pasado la prueba del tiempo y en todos los niveles en que se practica el juego, siguen siendo tan importantes para el futuro del Rugby como lo han sido durante su largo y distinguido pasado. Los principios del Rugby son los elementos fundamentales sobre los que se basa el juego, y permiten a los participantes identificar inmediatamente el carácter del juego y lo que lo hace peculiar como deporte.

La disputa por la posesión de la pelota es una de las características claves del Rugby. Estas disputas suceden a lo largo de todo el partido. Estas disputas están balanceadas de modo tal de permitir premiar las destrezas superiores desplegadas en la acción precedente, para estas disputas es que debemos estar preparados y, preparar a los jugadores adicionándoles en forma acabada el conocimiento de las leyes del juego…siendo una parte más de los entrenamientos semanales de los equipos.

Estos son algunos de los tantos valores que hay en nuestro deporte y, es por ello que cuando nos toca formar o entrenar a niños/as en el rugby infantil, juveniles o mayores, debemos decirles EL REFEREE se puede equivocar, pero sus decisiones se respetan y se ejecutan. Las dudas o aclaraciones se deben realizar en nuestro tercer tiempo.

Nosotros, como formadores de futuros grandes jugadores, somos los primeros responsables para que estos principios nunca se pierdan y sigan pasando de generación en generación.

Mantengamos esa bandera bien arriba en el Rugby!!! No permitamos que sea contaminado con improperios y epítetos.

Hasta la próxima oportunidad. Nos vemos en la cancha.

Buen rugby para todos. 

Luciano Sapag

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miércoles, 14 de noviembre de 2018

CARTA DE LECTORES

LO QUE LLEVAS SEA DONDE SEA, JAMÁS TE ABANDONA.
Algunas tardes íbamos con mi mamá a la plaza, era ahí donde jugaba con la arena, comía pochoclos y me subía a los juegos. Había niños de distintas edades todos jugando al fútbol, no me acercaba demasiado, no era bueno en eso, me sentía inseguro. Fue siempre mi madre quien me daba una mano para integrarme y siempre pasaba lo mismo. Como no era "de los mejores " y desde mi inocencia lo reconocía, aún con mucha vergüenza cuando ellos me lo preguntaban , no me invitaban a ningún equipo o si lo hacían no me pasaban la pelota. Decididamente siempre abandonaba, tenía enormes ganas de huir y esa bendita tarde.... me salvó la lluvia. Todos emprendimos la retirada. Camino a mi casa, de repente a través de un cerco, pude divisar a unos chicos jugando. Enseguida le pregunté a mi madre porqué jugaban al Rugby? La verdad no lo sé hijo mío, yo sinceramente no los entiendo, se dice que tienen una filosofía muy rara, son libres, se los ve disfrutar mucho hasta de la rudeza de los golpes que reciben. Dicen que disfrutan del viento, de la lluvia, ves como ahora, que están todos embarrados y sonriendo. También disfrutan del sol y de todas esas cosas. Se comenta que a sus amigos les dicen hermanos, que se ayudan entre ellos, se saludan sin conocerse, y nunca se sienten solos.

Cuando terminan las prácticas o partidos se abrazan como si hubiesen pasado años sin verse, todos tienen un puesto, todo se JUEGA EN EQUIPO, y cada uno es importante y MUCHO!
Mi madre quiso retomar el camino y yo definitivamente me detuve para quedarme TODA MI VIDA.... Y le dije : cuando uno no puede cambiar una situación, el que debe hacer el cambio es uno mismo. Me llevás a jugar al Rugby?
Mis padres lo hicieron y vaya que valió la pena. Me tocaron grandes maestros, empecé a aprender más rápido de lo que creía. Me enseñaron de juego limpio y de tener buena fe. SIEMPRE me sentí querido y añoro aquellos tiempos todos los días, si volviera a nacer no dudaría ni un instante en volver a repetir esa camino bajo la lluvia.
Me he caído muchas veces y siempre me han estirado la mano, y viceversa. Entendí que parte de la vida es caerse y mi obligación será siempre levantarme. He llorado muchas veces, los rugbiers también lloran, pero en la batalla constante y con el espíritu de lucha, he salido adelante.
El Rugby me cambió la vida, comprendí lo que es la tolerancia a la frustración, y lo importante de ayudar al otro. Nunca más bajé la cabeza, solo cuando tuve que entrar a un maul, empuje siempre como en un Ruck, corrí tanto por mis sueños como el más veloces de los wing y volé a lo más alto como en un line por atrapar mis metas. Me tacklearon, y mucho, pero jamás olvidé que rendirse no estaba en mis planes. Me enseñaron a confiar en quien tengo al lado, a quererlo y a defenderlo.
Lo más importante es que creí en mí mismo, porque desde el primer día creyeron en mí. Y la verdad.. Me la hicieron fácil, me allanaron el camino. Nunca más volví a huir porque lo que uno lleva dentro nos sigue donde uno vaya.
Agradeceré eternamente a mis padres por todo lo que me permitieron, mi vieja con sus miedos pero siempre pensando que cada hora que estaba en el club era una hora menos en la calle, mi viejo acompañando, el que me compró la primer camiseta.
Nunca me gritaron quien debía ser ni dentro ni fuera de la cancha, y sacaron lo mejor de mi. Uno de mis primos me regalo mi primera guinda, fue la pelota que siempre llevé a la plaza, para poder jugar y Ser YO MISMO. Porque pude elegir lo que quería llevar!

Autora: Loreley Marti
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