viernes, 16 de octubre de 2015

LOS DESAFÍOS EN EL RUGBY

Los desafíos nos permiten crecer y superarnos 

Toda competencia puede ser tomada como una adversidad o una amenaza, todo dependerá desde el lugar donde me pienso, de cuál es la imagen que tengo de mí mismo y del objetivo de mi juego.
Ante resultados adversos muchas veces el jugador se pregunta: ¿Qué estoy haciendo acá?, sin darse cuenta como ese pensamiento interviene en su motivación y estado de ánimo. En esos terribles momentos es cuando se necesita hacer un cambio de foco, y recordar que está ahí no por la recompensa que va a recibir, sino por la gratificación del esfuerzo. En el deporte no se puede estar siempre con una “orientación hacia el producto” en lugar de una “orientación hacia el proceso”.

El deporte, como la vida, es un ideal a largo plazo lleno de subidas y bajadas. Recuerdo un profesional de golf siempre me solía decir “el golf es como una montaña rusa, un hoyo estás arriba y en el otro abajo”, y tenía razón, subís dos, bajas tres, pero lo importante es que la rueda no deje de parar.
El jugador suele ser muy crítico consigo mismo y no se perdona nada, pero el espacio de esperanza y paciencia debe prevalecer sabiendo que esas son las pruebas que nos pone el deporte: "o seguís las reglas, o abandonás si no sos lo suficientemente fuerte para afrontarlas"
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Perder siempre genera un sentimiento de frustración terrible. Cuando se perdió ya no hay nada más que hacer. Muchas veces no se pierde por la habilidad. Recuerdo a Manu Ginobilli ante una derrota con su equipo decir: “Nosotros perdimos, pero perdimos por algo: la agresividad”. Cuantas veces el resultado adverso se da por esa trompada fuera de lugar, por la discusión con el réferi, por la tarjeta roja de un jugador, por la descarga de agresión injustificada, por la agresividad hacia uno mismo.
¿Quién no ha perdido? Hasta en la vida misma, uno pierde cosas todos los días. Algunos se dejan vencer, tomando el camino más fácil, otros miran para otro lado, o ponen el problema afuera. Pero hay otros que llegan midiéndose con el problema. Gracias a las derrotas nos superamos ya que competir por nuevos objetivos es lo que nos pone a prueba y nos da una identidad diferente como personas.
Estamos hablando de ideales, de las pequeñas metas, de las pequeñas cosas, de esas anticipadas representaciones que marcan un camino.
Si uno mira hacia atrás en el pasado y todo es negativo, nos quedamos atrapados allí. Lo bueno del pasado es que está detrás de nosotros.
Tenés dos caminos, te quedás llorando la pérdida, o seguís peleando tu futuro. 


Lic Julia Alvarez
Twitter @IgunaJulia
Material autorizado para su reproducción citando autora y fuente.


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