miércoles, 8 de marzo de 2017

PERFIL DEL ENTRENADOR (Parte II)

En una anterior entrada comenzamos a describir distintos aportes del docente de alma y de profesión Ángel Guastella. Seguramente varias de sus ideas podrán llevarse a sus clubes y continuar con el aprendizaje y el legado. 
Agregamos entonces, luego de haber leído la primera parte, el resto de los aportes del entrenador argentino:
17) La dedicación al Rugby Infantil tiene como objetivo primordial, colaborar con la formación de los futuros jugadores federados. No se debe cometer el gravísimo error, imperdonable y descalificador, de utilizar a los niños y jóvenes jugadores para obtener las medallas que no se ha sido capaz de obtener como jugador en el “pasto”.

18) Cuidar que se cumplan los compromisos asumidos por los jugadores, colaboradores y dirigentes.

19) La prudencia, en las palabras y decisiones, es fundamental. No es necesario ser elocuente. Sintetice, indique lo que es necesario en el momento justo. Los jugadores “quieren jugar” y aprender, no escuchar discursos.

20) Ser generoso cuando se debe elogiar (siempre hay algo para cada jugador). La crítica será siempre en general y mucho cuidado ¡Nunca se le ocurra gritar o ridiculizar a algún jugador por cometer un error!

21) Los jugadores no son una máquina, por lo tanto, ponga atención a lo que les exige. Seguridad ante todo.

22) Todos los jugadores deben tener las mismas oportunidades para lograr una buena formación y competir asiduamente. Entonces, los entrenadores se tienen que dedicar a todos ellos por igual (no olvidar que el rugby es un deporte amateur al cual tienen acceso no solo los que pueden, sino todos los que quieren). La unidad del equipo transformada en egoísmo colectivo es muy peligrosa para la “salud” del club, pudiéndose originar falta de amistad entre los integrantes de los distintos equipos.

23) Es conveniente para el club en general y particularmente para el entrenador y los jugadores que los padres y madres colaboren (pueden realizar importantes tareas). Siempre y cuando no insistan en que sus hijos jueguen “en el equipo A”.

24) Es conveniente “no manejar el dinero” que se recauda para el tercer tiempo. Que lo haga el tesorero del club. Ocasionará algunos problemas de operatividad, pero se sacará un “problemita” que le puede originar serios “problemas” en el momento menos indicado.

25) Nunca ejerza la medicina si no posee un diploma que lo acredita como “profesional médico”. Cuando un jugador cae al suelo, no se precipite; se levantará solo si no tiene algo serio, en caso contrario debe atenderlo el médico. Éste siempre debe ubicarse al lado del entrenador durante y después del partido. El médico no debe retirarse inmediatamente después del partido; una vez finalizado debe constatar en el vestuario que todos los jugadores estén en perfectas condiciones. Debe haber varios médicos si hay 200 o más jugadores en el campo.

26) No cometer la insensatez y la barbaridad de hacer seguir jugando a un jugador que se ha golpeado, especialmente la cabeza o el abdomen.

27) Evite la temprana especialización por puestos (¿15 - 16 años?). Durante los años de formación, el jugador debe recorrer el camino del descubrimiento a la solución de problemas (desarrollo de la percepción, inteligencia táctica y habilidad técnica).

28) Insistir con la correcta presentación en la vestimenta y en el lenguaje de los jugadores.

29) Sentirse plenamente honrado con la designación de entrenador. Ud. no hace ningún favor; el favor se lo hace el club al distinguirlo con su nombramiento de Entrenador.

30) En los encuentros de competencia infantil y juvenil con otros clubes, es conveniente que invite al entrenador adversario para dirigir el partido si falta el árbitro. Así evaluará mejor el rendimiento de su equipo.

31) En los encuentros de las divisiones superiores, dialogue con sus colegas adversarios y con los árbitros, en el tercer tiempo.

32) Insista con sus jugadores en que participen y disfruten del tercer tiempo. No sólo “al compás de una música infernal” sino también dialogando con compañeros y adversarios.

33) El entrenador debe preguntarse ¿en qué me estoy equivocando? Cuando recibe demasiados elogios y comienzan a llamarlo “maestro”. Puede ser que esté cerca la hora de pasar a ser asesor.

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