miércoles, 17 de mayo de 2017

2 vs 1 Y SU PROGRESIÓN

Saber jugar a rugby es saber gestionar las relaciones de fuerzas para modificarlas a su favor para marcar. Es decir, saber generar desequilibrios favorables a partir de situaciones equilibrio y una vez creados explotarlos para marcar.

Una de las situaciones reducidas más típicas dentro de la categoría de desequilibrios favorables es el 2 contra 1. Sin embargo, no siempre encontramos jugadores que las resuelvan con solvencia. Una vez que los jugadores saben gestionar las situaciones de 1 contra 1 y las situaciones de 1 + 1 contra 1, es fundamental que prestemos suficiente tiempo a la resolución del 2 contra 1 para que los jugadores sean capaces explotar la ventaja y marcar.


Esto es aplicable a todos los niveles. Tanto a nivel de escuela de rugby como a nivel de jugadores adultos con muchos años de experiencia. Para poder sacar provecho a los desequilibrios favorables que seamos capaces de crear es necesario que nuestros jugadores sepan gestionar con éxito las situaciones de 2 contra 1.


Aquí se presenta un video en francés para trabajar una serie de situaciones de dificultad creciente en la que ponen el énfasis en la lectura del espacio libre. Mas abajo escribimos algunas de las cosas que dicen relativas al 2 contra 1.

Posteriormente podemos ampliar ligeramente el espacio, lo cual va a demandar una mayor exigencia técnica y va a poner un mayor énfasis en la identificación del espacio libre enfrente del portador del balón o enfrente del apoyo.




Desde el punto de vista técnico es necesario incidir en la orientación de los hombros, en la disociación de hombros y caderas a la hora de pasar, en la orientación de los manos hacia el jugador que va a recibir (en el caso de que sea necesario realizar el pase).


En lo que al jugador de apoyo se refiere es necesario que aprenda a gestionar el espacio de manera adecuada para poder intervenir de manera eficaz. Debe "estirar el campo" prepararse para intervenir sobre el espacio acelerando en el momento adecuado (saber gestionar la amplitud y la profundidad).


En estas situaciones iniciales estamos incidiendo en que cada jugador permanezca en su zona (tanto el portador del balón como su apoyo) y pedimos al defensor que exagere su intervención sobre uno u otro espacio para que la situación sea muy sencilla de leer, facilitando por tanto la lectura por parte de los atacantes.


A medida que los jugadores van progresando podemos complicar la situación incrementando la velocidad y permitiendo una mayor libertad de acción al defensor (incrementar el nivel de oposición). Esto va forzar a que el atacante con balón deba incidir más en atacar al defensor para realmente identificar si se queda con él o se va hacia el exterior (cambiar el ritmo, acelerar) y que el jugador de apoyo exterior deba gestionar mucho mejor la profundidad y el momento de intervención.


Un elemento clave de la lectura, a medida que avanzamos en una mayor libertada de acción del defensor, es identificar la orientación de hombros del defensor para ver hacia donde se dirige, y en consecuencia identificar que espacio se está abriendo y que espacio se está cerrando. Otro elemento importante es la gestión del momento de pase. Si pasamos muy pronto el defensor se puede ir hacia afuera pero si pasamos muy tarde el pase puede ser bloqueado. 


En un primer momento delimitamos dos espacios estrechos para que los jugadores trabajen con baja intensidad sobre la toma de información, la lectura de los espacios, la comunicación entre el portador del balón y el jugador de apoyo, la explotación del desequilibrio, los gestos técnicos asociados a la resolución táctica.

Santiago Santos

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