miércoles, 8 de febrero de 2017

FORMANDO JUGADORES CREATIVOS (II)

El rugby es un deporte que se desarrolla en un entorno que está en permanente cambio. La capacidad de adaptación es pues fundamental para tener éxito en las acciones de juego. Durante muchos años la formación de jugadores ha estado orientada fundamentalmente a la adquisición de automatismos individuales o colectivos que proponen respuestas estereotipadas dejando de lado el desarrollo de la creatividad. 

Así se había desarrollado en la Parte I, link: http://tinyurl.com/gkwcvy7



Una parte muy importante del juego de ataque y de la creatividad es la capacidad de avanzar individualmente en situaciones de duelo individual. Debemos pues también promover muchas situaciones variadas de juegos 1 contra 1.
3) Conseguir que los niños se diviertan y jueguen sin estar preocupados por el rendimiento o el aprendizaje.
A veces hay una obsesión de corregir permanentemente todas y cada una de las acciones que hacen los jugadores. En edades tempranas debemos dar más tiempo al juego libre sin la presión del rendimiento. No puede ser que los jugadores estén continuamente pensando en hacer "las cosas correctas" en el transcurso del juego. Deben pensar en JUGAR, en disfrutar. Para que surja la creatividad, los jugadores no deben sentirse con la obligación de hacer lo que el entrenador está esperando que suceda. Solo cuando la mente está liberada de esta presión y está realmente disfrutando surge la creatividad.
La experimentación con el juego es lo que lleva a que los jugadores vayan descubriendo las opciones que tienen disponibles. Hay que dejar que disfruten con el juego, que vivencien el placer de jugar por jugar sin tener que estar preocupados por el rendimiento o por el resultado. La naturaleza del juego y  el deseo natural del niño van a hacer que emerjan numerosas y variadas respuestas. La creatividad del jugador se va a ver favorecida de esta amplia gama de respuestas que, paulatinamente, va a ir incrementando su capacidad de responder de manera adecuada a situaciones imprevistas. El juego libre y espontáneo favorece el desarrollo de jugadores creativos.
Ésto no quiere decir que el entrenador no intervenga en absoluto. De lo que hablamos es de que no nos obsesionemos desde el principio con que los jugadores estén siempre pensando en "lo que hay aprender" o en "hacer lo correcto". La intervención del entrenador es muy importante a la hora de seleccionar el diseño de los juegos (las reglas, el numero de participantes, el espacio, las relaciones de fuerza que se van a crear, etc) y de vez en cuando, en ayudar a que los jugadores piensen en lo que pasa cuando están jugando. Lógicamente, esta intervención para promover la reflexión sobre la acción va ser más frecuente a medida que aumenta la edad de los participantes, por lo que en las primeras etapas va a ser más escasa.
4) Promover el pensamiento divergente
La creatividad se desarrolla más cuando las situaciones de aprendizaje que se proponen tienen múltiples opciones para su resolución y el entrenador promueve que los jugadores exploren qué soluciones pueden encontrar a los problemas que el entrenador les propone. En realidad, los entrenadores deberíamos ser más unos "provocadores de problemas" que "solucionadores de problemas ".
La experimentación con el problema creado por la situación pedagógica propuesta va a forzar a los jugadores a que hagan emerger soluciones variadas. La reflexión posterior sobre las soluciones halladas, guiada por las preguntas del entrenador va a facilitar que el jugador sea cada vez más capaz de encontrar soluciones creativas a los problemas que plantea el juego.
Las tareas cerradas (aquellas en las que no hay nada que pensar) y las excesivas instrucciones sobre lo que hay que hacer en cada situación son un obstáculo para el desarrollo de la creatividad.
5) Crear un "entorno seguro" de aprendizaje
Es muy importante que los jugadores se sientan libres para intentar hacer cosas nuevas, diferentes. Si cuando intentan hacer algo que creen que puede funcionar, pero que está en fase embrionaria, en fase probatoria, reciben la "bronca" del entrenador, lo que va a suceder es que vamos a coartar su iniciativa, su deseo de probar cosas nuevas, diferentes. Vamos a matar su creatividad.
Debemos crear un "entorno seguro" en el que no haya miedo al error, al fallo. Un entorno en el que cuando algún jugador intente hacer algo nuevo sea reconocido, incluso cuando el resultado final de la acción no sea el deseado.
6) No encasillar a los jugadores como forwards o tres cuartos desde edades tempranas.
Es importante que los jugadores jueguen en distintas posiciones para poder obtener una visión más completa de la naturaleza del juego. El rugby actual cada vez demanda jugadores más polivalentes que sean capaces de desempeñarse con eficacia tanto en las fases de combate como en las de circulación de pelota y jugadores. Jugar en distintas posiciones expone a los jugadores a un amplio abanico de situaciones, enriqueciendo su bagaje motor y estimulando su creatividad.
Santiago Santos
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